24 de mayo de 2022
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Vuelve la burra al trigo

26 de agosto de 2018
Por Coronel RA Héctor Álvarez Mendoza
Por Coronel RA Héctor Álvarez Mendoza
26 de agosto de 2018

Coronel  RA  Héctor Álvarez Mendoza

Nuevamente nuestra frontera oriental ha sido víctima de la alevosa violación de la soberanía nacional y de la visita armada, no esperada ni bienvenida, con la que nos obsequió la Guardia Nacional Bolivariana de Venezuela el pasado 19 de agosto, cuando 30 de sus efectivos armados hasta los dientes, tripulando helicópteros con siglas de ese cuerpo armado, cruzaron la línea fronteriza, penetraron hasta el sitio Vetas de Oriente en el municipio de Tibú, Norte de Santander, donde desembarcaron y procedieron a efectuar requisas ilegales entre los habitantes del lugar. Ante la evidencia de la anómala situación, tan repetida, e incluso confirmada por el propio gobernador del departamento y las autoridades locales, el gobierno del presidente Duque elevó la acostumbrada y protocolaria nota verbal de protesta, respondida con el mismo chorro de babas madurista de siempre, alegando en esta oportunidad que la queja formal de la nueva cancillería colombiana no era más que otro “falso positivo” de las autoridades de nuestro país.

Por cierto, vale la pena recordar que las tropas que tan alegremente y con tanta frecuencia se dan el lujo de invadir y visitar sin autorización alguna nuestro abandonado territorio fronterizo cada vez que les viene en gana, son los mismos “intrépidos” miembros de la Guardia Nacional Bolivariana, presentes entre las tropas situadas en la parada militar frente a la tribuna presidencial que tan ágilmente y con tanta prisa hicieron mutis por el foro y salieron en veloz estampida cuando sintieron el ruido de los primeros triquitraques el día del supuesto atentado con drones contra el locuaz mandatario del sufrido país hermano, dejando a su ileso aunque atortolado y tembloroso líder abandonado y solamente al cuidado de las cobijas blindadas con las que lo arroparon los efectivos de su cubanísima “garde du corps”, que sí saben de estas lides.

Aunque la verdad sea dicha, circulan versiones muy razonables, por cierto, según las cuales, la verdadera intención oculta de tales incursiones, es la de venir a almorzar a este lado de la porosa frontera y de paso llevar a sus respectivos hogares algunos elementos de primera necesidad, víveres y medicamentos esenciales, especies en vías de extinción en Venezuela, que ni con las más audaces medidas económicas intentadas hasta la fecha por el presidente Maduro y su equipo de magos de la economía, ni con la gran variedad de opciones y conos monetarios que allí se han estrenado, ensayado, desechado y vuelto a estrenar, ensayar y desechar, han logrado aparecer en los estantes de tiendas de abarrotes, farmacias y supermercados populares. Quién sabe. A lo mejor es cierto.

GASOLINA, DE LA MÁS BARATA A LA MÁS CARA DEL MUNDO

Es bien conocido el hecho de que en Venezuela se comercializa la gasolina más barata del mundo, elemento que resulta ser muchísimo más barato que el agua de la llave, por lo cual los venezolanos se han habituado a ser grandes consumidores de este combustible y de paso se han convertido en grandes emisores de monóxido de carbono, uno de los factores que han disparado los niveles de calentamiento global. Pero en la última semana, el mandatario venezolano ha anunciado nuevos planes de eliminar los subsidios costeados por el gobierno y empezar a vender internamente el combustible a los precios internacionales, fallido intento que produjo los desórdenes y levantamientos populares de protesta de febrero de 1989, conocidos como “el caracazo”, recién iniciado el segundo período presidencial de Carlos Andrés Pérez. Habría necesidad de ver si el señor presidente cumple con sus amenazas y de paso las que lanzó contra nuestro país consistentes en que Colombia tendría que pagar la gasolina más cara del mundo, lo cual no es ninguna novedad, por lo cual no me quedó muy claro el sentido y alcance de sus nuevas bravatas. Será que se estaría refiriendo a la nivelación a los estándares internacionales de precios de la gasolina, lo que, aparte de las esperadas reacciones de rechazo de sus mal acostumbrados compatriotas, supone el inmediato encarecimiento y la consiguiente disminución de los márgenes de utilidad para los humildes pimpineros que viven de los pocos galones de gasolina que logran sacar de contrabando y a sus espaldas y probablemente de las mafias fronterizas que manipulan en grande ese comercio ilícito. Sobre el tema de la gasolina venezolana es necesario ampliar conceptos y definir características especiales, por lo cual dejo el tema, tan superficialmente tratado en esta nota, para una próxima ocasión.

De todas maneras, resulta inevitable recordar lo difícil que es para Colombia lidiar a diario con los violentos altibajos metabólicos que al parecer padece el mandatario bolivariano que tan de mal carácter lo mantienen. Aquí vale la pena  recordar una célebre sentencia del escritor e intelectual regiomontano Nemesio García Naranjo, erróneamente atribuida al dictador mexicano Porfirio Díaz, cuando decía, “Pobre México, tan lejos de Dios y tan cerca de los Estados Unidos”, que con el perdón del ya fallecido poeta García Naranjo, me atrevería a parafrasear para describir nuestras penas, diciendo “Pobre Colombia, tan lejos del Sagrado Corazón de Jesús pero tan cerca de Venezuela”.