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Vaya campaña

23 de mayo de 2018
Por Hernando Arango Monedero
Por Hernando Arango Monedero
23 de mayo de 2018

Hernando Arango Monedero

hernando arangoTerminándose esta etapa de la carrera por la presidencia, cada uno de los candidatos da de lo que tiene y nada se les puede pedir que no hayan entregado ya, bien sea en promesas como en comportamiento y trato para con sus contendores. Allí están cual son y sus virtudes y sus defectos ya han salido a flote.

Véase, sino, el doctor De La Calle. Él, siempre ha sido un hombre correcto según mi apreciación y creo que la de muchos de sus conciudadanos. No obstante, en él hay nostalgia de lo que en esta carrera ha perdido, de lo que en sus aspiraciones hubo y lo que la realidad le ha dejado. Se nota en él la soledad en la que su partido lo tiene. Sin duda, también entiende que su mayor error estuvo en haber creído que su gestión en la conformación del Acuerdo de Paz le daría el crédito necesario para llegar a la presidencia y, remató su suerte con la designación de su fórmula vicepresidencial en la señora Clara López, que poco le agregó a sus aspiraciones. Me duele De La Calle por lo que él es y por lo que Caldas pierde con su fracaso en este periplo.

Fajardo; Ay Fajardo y sus indefiniciones. En el proceso de la campaña no mostró nada diferente a lo que su gestión ha sido. Una sucesión de hacer, para todo, lo que es lógico. Lógica que nunca ha logrado poner en contexto con la realidad del país. Se ha apoyado en la Educación como programa de su gobierno, Educación que para todos es un lugar común, y no ha logrado dejarnos ver que hará ante los diferentes asuntos que son de interés para los colombianos. Lo lógico no es siempre lo realizable políticamente, dado que hay que atender el querer y la necesidad de un mundo diverso y disperso. Ese mundo es el pueblo que conformamos y no es fácil complacerlo en todos los órdenes.

Y Vargas Lleras. ¡Que cosa con Vargas Lleras! Era, sin más y sin menos, un año atrás, el presidente que los colombianos tendríamos. No obstante, esa imagen se desdibujó y, en su afán de sobresalir, lo único que ha logrado es generar rechazo entre los electores. Quizás el querer deslindarse de su partido y acudir a las firmas para inscribir su aspiración, lo apartó de sus líderes.  A ello se le agregó que muchos de esos que ayer le ponían votos a granel, se han visto enredados en malos procederes. Ya ni la amenaza de que algo muy grave ocurrirá antes de las elecciones ha logrado catapultarlo al sitial que él cree merece en esta oportunidad. Ahora no fue, es la verdad. Es una lástima, ya que tiene el programa de gobierno mejor concebido.

Petro. Ni qué decir de Petro. Parece que no olvida los procederes que le han distinguido a lo largo de su vida. Primero como alzado en armas, luego como congresista y en donde se distinguió por hacer oposición construyendo, de mentiras y falacias, verdades que algunos le creyeron; mentiras y verdades construidas sobre las que hizo una gestión opositora importante, no hay que negárselo. Ah, y luego en Bogotá, en donde demostró que las normas para él no aplicaban, como en efecto lo logró acudiendo a instancias internacionales que, finalmente, le valieron ante jueces y magistrados deleznables y obsecuentes  al qué dirán allá, afuera. Ahora, acudiendo a los argumentos suyos, los propios y conocidos, amenaza con un fraude para que sus seguidores encuentren la razón de su derrota en las urnas, ahora no en la no aceptación de sus tesis, sino en otro, en el sistema electoral. Ese es la metodología a la que siempre acuden quienes, como él, profesan la igualdad al estilo venezolano. Igualdad que tiene fundamento crear enemigos, quienes son los únicos responsables de sus desgracias. Mirar a Maduro y sus actitudes nos permite dibujar lo que ahora él pretende.

Duque. A Duque lo han convertido en pararrayos de los demás candidatos. Le asignan una “paternidad” en Uribe con la que pretenden minimizarlo. Quizás su gran virtud haya sido salirse hábilmente de esos ataques mostrando que su atacante lleva más de lo que a él se le endilga. Y, también, en no ocuparse en demasía de lo que sus competidores hacen o dejan de hacer. Pregona unidad y actúa en pos de ella. Ha dejado ver algunos errores que sus contradictores no han explotado en su contra, tal y como es el establecer unos días sin cobro de IVA y sin que nos diga cómo controlará la evasión al impuesto con tal medida.  Ah, y eso de subir salarios y bajar impuestos, sin un marco claro en la ejecución, es otro punto flaco. No obstante, como candidato se ha mostrado más suelto y cercano a la gente. Tiene su “venenete”, no quepa duda y llega fácil al auditorio. Por eso, está donde está.

Manizales, mayo 23 de 2018.