7 de mayo de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
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OTRO SITIO, LA MISMA ACTITUD

8 de mayo de 2018

Luego del bochornoso retiro del Ecuador como facilitador de los diálogos con el ELN, el Gobierno acordó con su similar de Cuba el traslado de la sede a La Habana. Es un cambio que sin embargo no demuestra progresos ni modificaciones en la actitud y el comportamiento del grupo armado ilegal frente a la violencia que está utilizando.

No debe olvidarse que el presidente Lenín Moreno argumentó que el Ecuador no podía continuar en su papel de facilitador y de anfitrión del proceso mientras el ELN continúe usando el terrorismo y mantenga sus vínculos con el narcotráfico y la minería ilegal. Es decir, mientras no dé claras muestras de voluntad de paz y de intención de lograr un acuerdo para reintegrarse a la sociedad.

Esos requisitos son los que han invocado los colombianos para tener credibilidad en unos diálogos que, además, no presentan ningún avance de importancia a pesar de los dos años y los cinco ciclos que se han realizado. Aunque en algún momento se logró un cese bilateral de fuegos con la Fuerza Pública, éste fue roto de manera unilateral por el ELN, desencadenando a continuación una escalada de terror, de voladuras y secuestros, acompañado de su permanente vinculación con el tráfico de drogas ilícitas.

Después del insuceso del Ecuador, lo que ocurrió fue una violenta conflagración de ese grupo con otras organizaciones criminales. Es el caso de la guerra desatada en la región del Catatumbo con una banda llamada por algunos como los Pelusos y por otros como el EPL. El resultado fue un paro armado y el terror que sembraron entre cientos de miles de colombianos, lo que demuestra entonces que el problema del ELN no es sólo con el Estado y se enfoca cada vez más en el narcotráfico y menos en alguna consideración política o idealista.

Sea lo que fuere, el Gobierno Nacional ha considerado fundamental continuar la negociación y tratar de encontrar puntos de acuerdo, para lo cual recurrió al gobierno de Cuba, cuyo régimen inició y patrocinó por muchos años al ELN. Quizás esa característica pese en los dirigentes de un movimiento que ya no tiene razón de ser fuera de aprovechar las ausencias del Estado para mantener y acrecentar sus dominios en las actividades que golpean sobre todo a los sectores más necesitados de la población colombiana, como el departamento del Chocó.

En ese propósito, ya se ha producido el desplazamiento de la comisión negociadora del Gobierno para retomar el hilo roto de los diálogos y tratar de despegar el proceso, golpeado por la actitud arrogante y terca de su contraparte. Hay que esperar que los cabecillas del ELN reflexionen y permitan llegar al acuerdo cambiando esa posición intransigente que ha hecho fracasar los múltiples intentos del pasado.

A nadie debe olvidársele que a más tardar el próximo 17 de junio habrá un nuevo presidente elegido en Colombia. Y por lo que se ha escuchado en las campañas, no existe ambiente para continuar la negociación en las condiciones en que hasta ahora se han producido, rodeadas de violencia y del terrorismo que condenó en forma terminante el Presidente de Ecuador.

EDITORIAL/EL PAÍS, CALI