6 de mayo de 2021
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Evelio Giraldo Ospina

Nacidos en abril: Supermán

Fue director de Colprensa y ha sido corresponsal de Radio Francia Internacional y de la DW (Voz de Alemania).
2 de mayo de 2018
Por Óscar Domínguez
Por Óscar Domínguez
Fue director de Colprensa y ha sido corresponsal de Radio Francia Internacional y de la DW (Voz de Alemania).
2 de mayo de 2018

Óscar Domínguez Giraldo

La primera historieta fue publicada en abril de 1938, hace 80 años. Apareció en el primer capítulo de Action Comics. De una buena vez, recordemos y agradezcamos la doble paternidad de los responsables del hombre de acero con el que crecimos millones y “millonas” de personas: Jerry Siegel y Joe Shuster-
Los supermanes de mis años cada vez menos mozos se llamaban Kirk Alyn ( 1948-1951) y Georges Reeves (1951-1958) quienes interpretaron los primeros papeles. En plato apartes, van mis agradeciemientos.

Hincha furioso de Supermán me negué a ofrecer más de los tres millones y pico de dólares que costó finalmente el primer número cuando fue subastado. Ese extraño orgasmo nostálgico se lo dejé a la firma que adquirió en Nueva York “el Santo Grial” de las tiras cómicas, como se le denominó. (Foto).
En su momento, también les notifique a los realizadores de la última versión de la película sobre Supermán que no soñaran con mi platica para tratar de reunir los más 200 millones de dólares que necesitaban para que la cinta fuera rentable.

En Estados Unidos, miden el éxito de las películas por la cantidad de millones que recauden en las primeras funciones.

Poco importa que la película sea buena, regular o pésima. No, señor, lo importante es que deje harta plata. Capitalismo salvaje puro.

Me quedo con el viejo Supermán, Clark Kent, el ingenuo hombre de acero que jamás fue capaz de cogerle la mano a su novia, la reportera Luisa Lane. De embarazarla ni se hable.

No envidio a la colega Luisa, reportera del periódico El Planeta, quien nunca dio una chiva. La novia de Clark no le escribía una carta a la mamá.

Como periodista no se habría ganado ningún Ivonne Nicholls de periodismo: jamás se pilló que su novio tenía superpoderes entre los que no incluía embarazar féminas.

El primer Supermán sí sabía de telas. Con sus poderes enderezaba entuertos que daba miedo. No había pillo por más mala gente que fuera al que el hombre venido del Planeta Criptón no pusiera tras las rejas. Nada de infames arrestos domiciliarios en los que los presos son todos lo que viven en la casa.
Como vi las primeras películas del hombre de acero cuando estaba chiquitín, quería estudiar, no para doctor, peluquero, periodista, congresista, inspector de zócalos, saltimbanqui, abogado, papa o político: quería ser Supermán.

Pero una cosa piensa el burro y otra el destino que lo está enjalmando.

No sólo conocí a Supermán en las películas para todos que daban en los cines dominicales. También devoré las revistas de aventuras disponibles del criptonítico héroe.

No recuerdo haber leído la historieta de la que hablé al principio. En esa historia, Supermán levanta un carro y lo estrella contra una pobre roca que no le había hecho nada.

Esas revistas las alquilaban en tiendas de barrio. La semana valía la pena por el domingo, y éste por las tiras cómicas. Esas lecturas eran lo más parecido a la felicidad.

Un nostálgico recorderis por el viejo Supermán, que se disputaba el mercado de la lectura de los bajitos con Tarzán, Mandrake el Mago, Dick Tracy, el Fantasma, el Llanero Solitario, el Cisco Kid, Roy Rogers y amiguitos. Al marrano, con lo que lo crían. (Esta nota ha sido corregida y aumentada. Espero que tambien mejorada).