26 de junio de 2022
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Mujeres de mayo: Lucy del Socorro

Fue director de Colprensa y ha sido corresponsal de Radio Francia Internacional y de la DW (Voz de Alemania).
1 de mayo de 2018
Por Óscar Domínguez
Por Óscar Domínguez
Fue director de Colprensa y ha sido corresponsal de Radio Francia Internacional y de la DW (Voz de Alemania).
1 de mayo de 2018

Óscar Domínguez Giraldo

La abuela Lucy del Socorro Domínguez Giraldo, aries de profesión,  vuelve a cumplir años hoy, 1º  de mayo, día del trabajo y de los apóstoles Felipe y Santiago.

La coneja (en el calendario chino) irrumpió en el planeta tierra hace sesenta y pico de años muy sí señora. Lo hizo a la una de la mañana, hora en la que no se podía llamar a la comadrona, por una razón así de chiquitita: el teléfono no había llegado a nuestra casa de Aranjuez, en Medellín  (carrera 50 A # 92-86).

Todos los planetas se tomaron de la mano para recibirla. Cuando Dios no viene manda el muchachito: a falta de comadrona bueno es el papá Luis que atendió a la madre a dar a luz.

Luego, siguiendo un ritual que venía en el ADN, don Luis enterró en la huerta el cordón umbilical. Fue el mejor parto de los nueve que tuvo doña Geno, aseguran historiadores de la familia.

Con su insólito modus naciendi, la petacona notificó desde temprano que no se parecería a ninguno y que iría por el mundo libre como el viento.

Mejor dicho, al ritmo de la canción de Mercedes Sosa: “Como un pájaro libre, de libre vuelo, como un pájaro libre, así te quiero”.

Ha sido fiel a su libertad, a sus convicciones filosófico-agnóstico- literario-espirituales, a sus deberes como hija, madre, esposa, abuela, hermana, amiga y yerbas afines.

En asuntos de fidelidad se le ha ido la mano con su libra Jorge William, quien madrugó a respirarle en la nuca  a la hija de don Luis en doña Geno. Ella era entonces aventajada “capullo de azucena” como alumna de la Presentación de Envigado, por donde había pasado antes Mercedes Barcha, la esposa del Nobel de Aracataca..

Habla de sus nietos y no termina. Los Márquez Jaramillo, encabezados por Cata y el capitán Máqquez,  se dejarán venir desde los miamis con desafinada, perdón, con afinada serenata vía skype.

Nada de lo humano le ha sido extraño, para decirlo con alguien.

Entre los gurús que se le conocen figuran el bogotano Samael A. Weor y Fernando González, vecino suyo en Envigado. Con semejantes guías es imposible no trabajar cada día en el crecimiento interior. Vivía a un suspiro de Casablanca, la casa de la maestra Débora Arango a la que visitó en varias ocasiones.

Su vocación de andariega la llevó por varios continentes en los que alimentó su sed de conocimientos. Pero no se ha quedado con nada. En ese desorden de ideas ha sido también una mujer que ha regalado la luz de la sabiduría que ha acumulado.

Y no se las da. Vive y deja vivir.

En sus mínimos ratos de ocio comete poesía en la que sintetiza la procesión de belleza  y de sabiduría que lleva por dentro. (Después de estas líneas va un texto suyo sobre El Cuerpo de la mujer).

Es más bien tacaña para hablar, pero no porque no tenga mucho qué decir. Prefiere el bajo perfil, le escurre el bulto al protagonismo. Es discreta como un salmo. Pero cuando le toca suelta la lengua…. No hay quién la pare a la hora de argumentar con su voz parsimoniosa hecha como para arrullar palomas.

Los mejores deseos para Lucy del Socorro a su nuevo aniversario. Menos mal tiene cuerda para rato.

EL CUERPO DE LA MUJER

Por Lucy Domínguez Giraldo

Toda mujer sabe que su cuerpo ha de tener poesía, armonía, perfume y cierto magnetismo único de la especie femenina; y sus afanes por la belleza buscan mantener ese atractivo.

Lucy con la maestra Débora Arango en Casablanca. Completan el cuartero su esposo William y su hermana Amparo.

La moda se impone, se difunde un estereotipo, un estándar de medidas y formas por todos los medios, que se comercializa vertiginosamente:

Vientre plano, medidas 90-60-90, peso…, mentón…, nariz…etc.

Viene el miedo a verse fea, gorda, flaca. ¿Ante quién? Ante un modelo de “algunos” que imponen la moda; no se dejan ver, están ocultos, pero manipulan la moda; las medidas, el comercio y el destape inmoral, ni siquiera estético del cuerpo. No estamos en la Grecia helenística para exhibir el cuerpo. Estamos ante un escenario muy morboso.

Se generan todo tipo de artificios con cirugías que están disparando  un comercio desmedido con el cuerpo de la mujer. Ese cuerpo respetado y valorado por las más antiguas culturas milenarias y por nuestras mismas abuelas, es ahora intervenido con tal agresión por personas que no sé  si puedan llamarse médicos. Están desacreditando el legado de un Hipócrates, de un Paracelso, de un Galeno. Al rasgar con un bisturí la piel de un cuerpo femenino sin urgente necesidad, le están cortando a esa mujer incauta, una buena parte de su estabilidad física, fisiológica y emocional según los testimonios escuchados por todo el mundo.

Williamk y Lucy con Sofia e Ilona

¿A cuántas mujeres se les ha dañado su vida conyugal después de una cirugía plástica?

¿Cuántos hombres, en secreto, ya no sienten el mismo atractivo por su pareja después de la intervención de otro que se atreve a hurgar  en el cuerpo de su mujer con el visto bueno y aprobación de un sistema médico, en muchas ocasiones irresponsable?

¿Es orientada la pareja con vida conyugal activa, a cuya mujer le van a hacer retiro del seno, o de ambos, sobre lo que va a sentir, cada uno, después de la intervención?

¿Quién se encarga de informar con ética a la pareja sobre los síntomas y signos post-operatorios?

Pasan las apariencias de los años juveniles y removemos o cambiamos el orden de valores. Las experiencias de la vida van enseñando que la belleza viene desde adentro, de lo que se está sintiendo por sí misma, del amor a sí que te tiene y puede irradiar.

Tal vez no estén haciendo falta unos senos más o menos grandes, un vientre plano, un rostro perfecto. Vamos más adentro. Si tienes instalada la belleza interior no necesitas esos artificios.

¿Quién se responsabiliza de sanar en la mujer, si está sola, las lesiones físicas y morales que deja una cirugía desafortunada?  ¡Nadie!

Solo  ella misma, escuchando su cuerpo, su corazón, sus sentimientos. Ella es dueña de su cuerpo y debe decidir por él. Nadie más.

Nos han explotado el miedo a la enfermedad, a la muerte, al pecado, a  la culpa, a la fealdad; pero estamos despertando con una buena alimentación, hábitos sanos, no excesos, vida interior para amarse a sí misma y así mantener un cuerpo sano y bello sin que lo manipulen otros.

En solidaridad con las mujeres que han mostrado su cuerpo para denunciar los atropellos, también con ellas, muchas estamos indignadas.

Ahora, sigamos bien paradas en la vida con esta pesadilla vivida pero superada por el bien nuestro, de nuestras hijas, hijos y descendencia.

Si reconocemos que la cólera, más que contra un grupo o sistema médico irresponsable, es con nosotras mismas por no escuchar el cuerpo y el  propio corazón estaremos en el paso de la auto-sanación interior.

Aceptemos el cuerpo que nos ha dado la naturaleza con gratitud y volvamos a sonreír con la candidez de nuestra infancia. Son tan felices muchas personas a quienes les faltan sus miembros, su visión, su oído, sus piernas. A ellos no les falta una sonrisa.

Nos unimos a la causa para evitar más atropellos al Cuerpo de la Mujer,

al recordar las palabras en el “Banquete de Platón”: “La belleza de una mujer es hermana de la belleza de todas las mujeres.”