22 de octubre de 2018

La Registraduría no puede incurrir en el mas mínimo error

24 de mayo de 2018
24 de mayo de 2018

Política con pimienta

Si. Aquí también hacemos votos porque el próximo domingo las elecciones transcurran en completo orden. Hay que reconocer, porque así lo hemos comprobado, que hasta el día de hoy las batallas electorales se han dado con acerbía es en las redes sociales. De verdaderas alcantarillas las han calificado los comentaristas de prensa, pero que se sepa, por banderas políticas no ha habido el primer muerto. Recordemos como hasta finales del siglo XX, los magnicidios en Colombia enlutaban las campañas políticas. Por eso es que hay un clamor ciudadano para que a las volandas, los candidatos presidenciales, los directorios de los partidos a nivel departamental y municipal, hagan declaraciones públicas de que se reconocerán los resultados electorales, cualesquiera que sean. La Policía Nacional y las autoridades a las cuatro de la tarde del domingo deben tomar medidas para que al menor brote de violencia entren a actuar. Sabemos que todos los movimientos políticos van a acreditar testigos al pie de las urnas. Ojalá que no se presenten provocaciones que enfrenten a los contrincantes. Y desde ahora, hay que sofocar cualquier instigación a la violencia con el pretexto de que  se van a presentar presuntos fraudes. Pero eso sí. La Registraduría no puede incurrir en el mas mínimo error, como los que se han cometido en elecciones anteriores. El señor Galindo, Registrador Nacional, se está jugando su cabeza. Y las “ías”, Procuradiría y Fiscalía deben ponerse en alerta y no temblarles la mano ante la presencia de funcionarios públicos electoreros o delincuentes traficantes de votos, que traten de influenciar dañosamente en los resultados. Hay que ir a las urnas temprano. Y guardar prudencia, porque los ánimos y las pasiones pueden desbordarse.

Las ganadoras han sido las doñas

Imagen KienyKe

Los debates en que han participado los candidatos a la Vicepresidencia de la República han resultado de lo más animados. Hasta mejores que los de los presidenciables. Han dicho cosas mas coherentes Doña Clara López, Doña Martha Lucía Ramírez, Doña Angela María Robledo, Doña Claudia López y  Don Juan Carlos Pinzón, en orden por edad, dignidad y gobierno. Se han sometido a un fogueo inmisericorde, en el que, hay que decirlo con toda claridad, las ganadoras han sido las doñas. Clara López, con su voz delicada y pausada, ha dado muestras de que es ducha en asuntos del Estado. Serena, conciliadora, toda una señora. Martha Lucía Ramírez, coherente en algunos temas, pero enredada para explicar las extrañas alianzas del que es ahora su partido, el Centro Democrático. Eso sí, habla de corrido, porque es buena para el micrófono debido a su experiencia. Recordemos que fue la primera mujer que estuvo al mando de las Fuerzas Militares de Colombia como Ministra de Defensa y por consiguiente, cercana al ejército y a la Policía. Nuestra paisana Angela María Robledo, le ha bajado decibeles a su voz y a sus propuestas. Dijéramos que es la cara amable y demócrata del petrismo, defensora de la paz y de los acuerdos sobre lo fundamental, posición ésta que Petro le copió al secuestrado por el M19 Alvaro Gómez Hurtado, quien luego fue asesinado, sin que se sepa aun por quien, o por quienes. Claudia López en lo suyo. Inteligente, sagaz, pero descompuesta y sin coherencia ideológica a ratos. Aplaudida, porque lleva buena barra a los debates, Y que pena, pero Juan Carlos Pinzón, parece un cadete nerd. Las señoras le llevan una distancia descomunal.  Ha perdido las buenas maneras y como Iván Duque trata de imitar la voz y los gestos de Uribe, ya Juan Carlos Pinzón trata de parecerse a Germán Lleras, con voz de mando ambos como de tenienticos. Al fin y al cabo son oficiales, Vargas y Pinzón, son oficiales de las Fuerzas Armadas, de la reserva, y afectos como Martha Lucía a nuestro glorioso Ejército Nacional. Después que no digan las Fuerzas Armadas que no tienen representación política. Y no sería raro que nos pusieran a marchar firmes y con vista a la derecha a todos los colombianos.

Están acabando con la iglesia católica

El comportamiemto del clero en Chile es vergonzoso. Obispos y sacerdotes andan inmiscuídos  en corrupción de menores y parece que muchos obispos  escondían  esa podredumbre,   y además  la patrocinaban. El Santo Padre nada sabía de esas verguenzas. Por eso en  su reciente   visita al país austral, dijo  claramente que sin pruebas no podía condenar a nadie. Las evidencias han  llovido. Parte de ese clero es pedófilo, y peor aún, los altos jerarcas conocían esas miserias morales y coexistían con ellas. Resultado? La iglesia chilena va en picada. Todos los días hay menos  católicos, y se pasan a otras iglesias en donde sí se respeta el ser humano. Es nauseabunda esa conducta  de  mucho sacerdote degenerado y  por eso los fieles disminuyen, el sacramento de la confesión  se extingue, el matrimonio católico desaparece y las iglesias  son un  muladar de silencios. En esta región también ha habido ministros de Dios enredados con niños. Ellos los pervienten. Y hay otros escándalos  de esos hipócritas que viven del altar . Un sacerdote de Supía tenía como amante  a la mujer que hacía oficios domésticos dentro de la  casa cural. El esposo de ella se dió cuenta y mató al levita. Otro de Mistrató tenía su amante en la casa cural con un hija producto   de ese contubernio pecaminoso y un dia cualquiera  las asesinó a las dos. Hoy paga condena en la cárcel de Pereira. Los católicos nos sentimos adoloridos al comprobar que la sal también está podrida.