2 de julio de 2022
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Imprevisiones

20 de mayo de 2018
Por Hernando Arango Monedero
Por Hernando Arango Monedero
20 de mayo de 2018

Hernando Arango Monedero

hernando arangoPor alguna razón, los colombianos seguimos apostándole a lo que no nos sucederá o a lo que no pasará; todo, fundamentado en que eso le pasa a los demás pero a mí no. La razón? Es difícil de explicar, pero creo que fundamentalmente se encuentra en la educación, ya que desde niños tenemos la “esperanza” de que las cosas malas, o simplemente duras, no nos pasarán. ¿Acaso alguno de nosotros no “esperó” que en el examen no preguntaran sobre lo que no sabíamos? ¿Acaso no nos llamamos “de buenas” porque precisamente nos hicieron la pregunta que sí conocíamos? ¡Acaso! ¡Sí! ¡Acaso¡

Así, sin más y sin menos, nos comportamos la mayoría de colombianos ante los retos que se nos presentan en la vida.  Muestra de ello es lo que actualmente se sucede en el proyecto hidroeléctrico de Ituango. Allí, como la pretensión es generar energía en el mes de octubre- noviembre, pues cerremos los túneles de desviación del rio aguas abajo y dejemos el túnel de desviación aguas arriba. Así vamos llenando el embalse y, mientras, terminamos la presa o muro. Como el supuesto es que nada sucederá,  todo podrá hacerse sin problemas, y seguiremos levantando la presa en este tiempo que falta para la entrega de la obra.

Y lo que no iba a pasar pasó. En primer término un invierno fuerte y, como es natural, el rio Cauca recibe las aguas de la cordillera central en su lado occidental y lo que desde la cordillera occidental llega. El caudal se creció. Y, para colmo de males, el túnel de desviación de las aguas arriba, el único que se dejó en servicio, se derrumbó. Vaya! Eso no podía pasar y pasó. Y como eso no podía pasar, pues el vertedero de la presa, el lugar que se ubica a manera de rebose para cuando las aguas suban a un nivel alto salgan, pues está más bajo que la parte más alta del muro a presa. Y si el rebose está más bajo, pues las aguas se botarán por sobre ese muro destruyendo lo hecho y se irán con todo su poder y su furia sobre las partes más bajas rio abajo.

Entonces, hay que evitar que eso suceda. Una fórmula es destaponar el o los túneles de desviación, algo incierto y por demás difícil. Lo otro, es darle salida al agua por donde irán los generadores, es decir, por la sala de máquinas. Habrá daños, pero mayores serán los daños y las pérdidas si el agua llega y se pasa por sobre el muro incompleto. En una palabra, “Ensillaron sin traer las bestias”. Y aquí estamos. La imprevisión, esa que nos permite actuar pensando que nada sucederá, es la culpable de lo que ahora se padece y que pueda ser que no llegue a mayores. ¡Pueda ser!

¿Recordamos el Volcán Arenas del Ruiz? ¿Recordamos el Canal del Dique? ¿Recordamos los ríos desbordados en el invierno pasado? ¿Recordamos; recordamos? Bueno, sí recordamos, pero pronto olvidamos.

Hoy hago esta memoria sobre este insuceso, sólo para que también tengamos conciencia sobre nuestra decisión en las próximas elecciones para presidente. Para que no pensemos que ese algo no nos sucederá. Que eso que está por darse no amerita nuestro aporte.  Que nuestra participación no es definitiva para el futuro de Colombia. Pensemos que todo puede sucederse y que tenemos que ser previsivos.

Votar es nuestro deber. Y votar bien, pensando en Colombia es necesario!

Manizales, mayo 20 de 2018.