26 de junio de 2022
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El espíritu de mayo del 68

14 de mayo de 2018
Por Albeiro Valencia Llano
Por Albeiro Valencia Llano
14 de mayo de 2018

albeiro valencia

Se dice que la década de los sesenta fue la más llamativa del siglo XX, por los avances científicos, por los medios de comunicación masiva y por el protagonismo de la juventud. La televisión y la radio convirtieron al mundo en una aldea global. La “Guerra Fría” y la confrontación entre la URSS y Estados Unidos lograron que todos los pueblos siguieran las noticias con interés: el 12 de abril de 1961 Yuri Gagarin saltó al espacio, pero el 16 de julio de 1969 el astronauta Neil Armstrong se convirtió en el primer ser humano en pisar la luna.

En nuestro país la violencia política había dejado varios conflictos agrarios en diferentes regiones, lo que aceleró la creación del Frente Nacional, que excluía del poder político a los terceros partidos. En este clima surgió una nueva izquierda y el movimiento estudiantil de 1961 sacudió las universidades públicas. La Revolución Cubana ejerció una especial influencia en la juventud latinoamericana y se hacían intentos por crear grupos guerrilleros; mientras tanto la división del movimiento comunista internacional impulsó nuevas tendencias entre los estudiantes universitarios y en los sectores intelectuales. El Concilio Vaticano II y el Consejo Episcopal Latinoamericano, así como los partidos demócratas cristianos reformistas, en Venezuela y Chile, influyeron en algunos sectores laicos del catolicismo y los movieron a participar en los movimientos universitarios.

En 1965 se impuso la moda “go go”: botas, minifalda y capul; las mujeres llegaron masivamente a las universidades y les dieron un nuevo aire a los espacios académicos. Surgió el Ejército de Liberación Nacional (ELN), creado por la politización del movimiento estudiantil, en un ambiente propicio para la lucha guerrillera. Tomó fuerza la idea del papel dirigente de la vanguardia intelectual en la revolución proletaria y la Federación Universitaria Nacional radicalizó su posición antiimperialista, como reacción contra la influencia norteamericana en la educación superior.

El 17 de marzo de 1965 el sacerdote Camilo Torres, capellán de la Universidad Nacional, publicó el programa del Frente Unido. Camilo fue radicalizado sus posiciones; decía que “la ciencia y la experiencia lo habían convencido de que la revolución era la condición necesaria para realizar el amor eficaz que su fe le pedía”. Luego ingresó a la guerrilla del ELN y murió en combate con la Quinta Brigada, en Patio Cemento (Santander), en febrero de 1966. De este modo ofreció la vida por sus ideas; solo quería transformar el país. Se produjeron desórdenes estudiantiles en Bogotá, Medellín, Cali y Bucaramanga; surgen en las universidades los Comandos Camilistas y se enriqueció el poemario estudiantil: “Donde cayó Camilo nació una cruz, pero no de madera sino de luz […]”. Esta nueva canción protesta se escuchará en las manifestaciones estudiantil de la década.

Mayo de 1968

Europa vivía una situación especial porque ya se había recuperado de la catástrofe dejada por la Segunda Guerra Mundial, en todos los países. La nueva generación, o los jóvenes de los años sesenta, eran muchachos afortunados porque estaban disfrutando del crecimiento económico, entraron masivamente a las universidades, no había desempleo y la vida les sonreía. Hubo cambios tremendos en la cultura y en la política, no solo en Europa, sino especialmente en Estados Unidos. Se empezó a imponer la revolución cultural; y se abrieron camino el “hipismo”, el rock y las drogas.  Legalizaron la píldora anticonceptiva y avanzaron la revolución sexual, el movimiento feminista y el de los gais.

Fueron grandes los cambios políticos en el ambiente de la Guerra Fría. El 13 de agosto de 1961 se inició la construcción del Muro de Berlín, que se convirtió en símbolo de la Guerra Fría y el 22 de noviembre de 1963 fue asesinado John Fitzgerald Kennedy, el joven presidente de Estados Unidos. En este país el racismo y la discriminación permanecían latentes y estallaron protestas callejeras en numerosas ciudades, por los derechos civiles y por la igualdad de los negros ante la ley; el máximo líder Martin Luther King encabezó la lucha por la integración, pero fue asesinado en Memphis, en 1968. La guerra de Vietnam hizo aparecer una nueva izquierda. El mundo estaba convulsionado. En occidente los estudiantes protestaban contra el capitalismo, el imperialismo y la sociedad de consumo; en Hungría y Polonia contra la presencia del ejército soviético y en España y América Latina, contra las dictaduras.

Pero 1968 fue el año clave. En el mes de mayo Francia se paralizó; en el Barrio Latino de París se alzaron las barricadas bajo la dirección de los estudiantes universitarios que pedían una nueva sociedad. Al mismo tiempo diez millones de obreros, dirigidos por el Partido Comunista, exigían mayores salarios, mejores condiciones de trabajo y estabilidad laboral.

Los estudiantes eran la vanguardia, pero no pedían nada concreto; una de las consignas más populares era: “Seamos realistas, pidamos lo imposible”. Al respecto dijo el líder Daniel Cohn-Bendit, conocido como Dany el Rojo: “La revuelta del 68 ganó culturalmente, pero perdió políticamente”.

¿Qué pasaba en Francia? El país se había modernizado en lo económico y avanzaba en el mejoramiento de las condiciones de vida, pero la sociedad estaba regida por patrones arcaicos y moralistas. En este ambiente creció la población estudiantil, pero el sistema universitario permaneció anclado en el pasado; estudiantes y profesores sufrían el hacinamiento; en las bibliotecas laboratorios y salones de clases, no había sitio para tanta gente. Además, los jóvenes pedían que en las residencias universitarias pudieran convivir hombres y mujeres, algo que estaba prohibido. Por eso las consignas de la revolución sexual: “Hagamos el amor y no la guerra”.

El sistema universitario era arcaico pero la cultura francesa era el faro del mundo occidental. En el centro estaban Sartre, Simone de Beauvoir, Camus, Althusser, Foucault, Levi-Strauss, el teatro del absurdo, el estructuralismo y la historia social de la Escuela de los Annales.

¿Qué se logró? Se desató el más grande movimiento de protesta social de la Francia moderna, que a la postre llevó a la salida del general De Gaulle, pero también ganó el sistema educativo del país. Hizo su aparición la nueva izquierda y la idealización de la revolución se trasladó al tercer mundo, con los símbolos de Ho Chi Min y de Che Guevara. Mayo del 68 no fue una revolución, pero sí un gran movimiento de protesta que sacudió a Occidente y se convirtió en una esperanza.