8 de mayo de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Comedia inaudita

11 de mayo de 2018
Por Augusto León Restrepo
Por Augusto León Restrepo
11 de mayo de 2018
Por Augusto León Restrepo 

La placa tectónica de la política colombiana es la más endeble del universo mundo. Todos los días sufre acomodamientos que produce movimientos leves, imperceptibles, sin trascendencia o se anuncian terremotos que pueden modificar las pretensiones electorales, fallidos casi siempre, pero que alborotan los mentideros políticos. Un ejemplo de este terremoto anunciado y que como en el verso inolvidable todo pasó sin que pasara nada, fue un desayuno que organizó el candidato presidencial por firmas Germán Vargas Lleras, candidato vergonzante  y ventajoso del que siempre  fue su Partido, Cambio Radical,  para sonsacar a parlamentarios del Partido Liberal y ponerlos a voliar el trapo rojo a su favor.  Y pues no le fueron al tamal con chocolate que como buen bogotano les ofrecía Vargas Lleras y uno o dos buñuelos, que le quedaron servidos. Los tránsfugas liberales, estarán ofreciéndole excusas por la inasistencia y prometiéndole que por debajo de cuerda pondrán a sus muchos o pocos electores a su servicio en las próximas elecciones. Debió haber influido en la decisión de no ir el peligro de que con  celulares infiltrados o amigos obtuvieran testimonios gráficos de congresistas, diputados  concejales y ediles con el tamal en la boca, o la choriza, y lograran pruebas reinas para demostrar doble militancia política de los comensales que conducirían a la pérdida de sus investiduras, obtenidas con sangre, sudor y plata. Esta doble militancia, anunciada y deseada pero frustrada, es muestra  de la hipocresía y doble faz de la política colombiana, que se se hace usual en el ejercicio electoral de ahora, pero que con otro nombre y con cierto pudor se ha presentado en nuestro recorrido electoral.

Desde que yo me conozco, los voltiarepas han existido. Y las veletas. Y los gallos de las veletas que se mueven de acuerdo a como soplan los vientos. Pero las voltiadas se hacían lenta e imperceptiblemente. Los saltos mortales eran escasos por parte de los maromeros del circo político. Y los que los daban, eran repudiados por quienes se sentían desplazados por los nuevos inquilinos, celosos de que recibieran prebendas y favores, para sí o para sus parientes, la moneda común de las transacciones venales. Eso, sin tapujos, era lo que se buscaba. Ahora los voltiarepas, sus partidos, aducen dizque acuerdos programáticos para efectuar los trasteos. Que lo que producen es risa. Porque son tan contradictorios y patéticos esos maridajes, que pasan quienes los concretan de acróbatas a latosos payasos. Pruebas al canto. Roy Barrera y Armando Benedetti del Partido de la U, que ahora andan de vargaslleristas después de que no bajaban a Vargas del calificativo de bandido. Claro que es que de imbéciles no tienen nada. Saben de la guillotina que significa la doble militancia.

Esta doble militancia, concebida como expediente para conservar la disciplina partidista, sancionable con pérdida de la investidura, esperamos que no sea un saludo a la bandera. Mientras exista, hay que aplicarla, no sea que se convierta en otra bobada, igual a la de la prohibición para los empleados públicos de no participar en política.¡Por Dios!. Desde el tiempo de bárbaras naciones se impone a gobernadores y alcaldes y a los burócratas de sus equipos que pongan a discreción sus poderes a favor de los candidatos que representan sus banderías. Y hasta los porteros se comprometen a conseguir votos para salvar sus chanfainas.

Pero de vuelta a las adhesiones o voltiadas bajo el paraguas de  cacareados acuerdos programáticos, si hay algunas que son una pantomima del peor tinglado. Ver a Uribe y a su candidato Iván Duque, que presumen de su ancestro y de su credo liberal en carnaval porque le llegaron las sectas evangélicas, es algo que vuelve trizas cualquier clase de convicciones. Salvo que los liberales uribistas, con Uribe y Duque a la cabeza hayan apostatado de sus principios, no vemos como van a predicar y practicar las oscurantistas doctrinas del Partido Mira, de Somos de Vivian Morales, en revoltijo con los ortodoxos de Martha Lucía Ramírez y de Alejandro  Ordoñez y sus Caballeros de la Virgen. Este coctel explosivo en el momento menos pensado va a dinamitar al Centro Democrático. No se pueden hacer concilios católicos con Obispos protestantes. ¡Que comedia inaudita es esta la de la política colombiana.!