23 de octubre de 2018

Izquierda y derecha

25 de abril de 2018
Por Jaime Lopera
Por Jaime Lopera
25 de abril de 2018

Jaime Lopera

En la reciente edición de la revista cultural Arcadia #151, abril de 2018, la columnista Sandra Borda escribió un interesante artículo sobre la división actual del mundo en torno a los conceptos políticos de izquierda y derecha. El Quindiano ha querido darle curso y reproducir mi escrito de respuesta a la columnista, que fue publicado en el ejemplar arriba señalado, para ir ambientando esta cuestión de mucho interés en la actualidad. Dice así nuestro mensaje:

jaime lopera“”Creo, ilustre escritora, que su debate en Arcadia sobre izquierda y derecha contiene unos conceptos muy importantes de examinar y con ellos usted abre el debate hacia otros caminos probando así que aún no estamos fatigados de la cuestión. Pero su preferencia de que la izquierda y la derecha –por mucho que ambos lo deseemos– “se consolidaran separadamente y como alternativas políticas diferentes” nos parece una utopía. Permítame compartirle un par de hipótesis adicionales en torno al tema.

La globalización acabó con la ideología izquierda y derecha de los partidos pues más bien parece un partido único que ocupa casi todos los espacios del mundo –como fuera único por muchos años el PRI, sojuzgando todos los rincones de México. Este partido único, el Partido Globalización, devoró a la izquierda marxista a partir del mercado libre (véase el caso chino) y le usurpó la voz a la derecha para reemplazarla con la doctrina de Hayek y sus epígonos conservadores. Como bebí en aquellas fuentes, ahora siento ternura con lo que pasa.

No sé qué pensaran los socialistas Bernie Sanders o Timothy Corbyn sobre este asunto, pero sería bueno conocer lo que dicen acerca del nuevo proteccionismo de Trump que está haciendo ping pong por medio de los aranceles a China —a sabiendas de que un arancel carece de ideología pues es un instrumento para rivalizar sin necesidad de esgrimir argumentos políticos.

Disueltas así las fronteras ideológicas de los partidos, o por lo menos reducidas a su mínima expresión, no queda sino el mercado libre y los servicios públicos eficientes como el lema promisorio de la globalización. Y dentro de este lema globalizador están cayendo por fuerza todos los países desde la rancia Europa hasta el antiguo oriente. Y nosotros, aquí abajo, le hacemos pucheros a la Ocde y la OMC para tratar de igualarnos con todos esos países que orbitan hoy en el espacio neoliberal. Por supuesto que nadie habla de la desigualdad porque se olvidaron de Willy Brand cuando decía que “el hambre también es guerra”.

Como si fuera poco, la globalizacion tiene un hijo favorito: el Resultadismo, la necesidad de tener y mostrar resultados inmediatos. Todos estamos girando en torno a ese compromiso: producir resultados a toda costa, aquí y allá, desde las más grandes multinacionales hasta las tareas de un cura de pueblo.

Como los empleos dependen de los Resultados, entonces los requerimientos a los trabajadores suelen ser exigencias difíciles de cumplir y la presión laboral es enorme sobre ellos porque (de no aceptarla) ponen en peligro su permanencia y su salario. Dicha amenaza en el sitio de trabajo produce empleados sumisos, maliciosos, transgresores y resentidos. Como si fuera poco, ese mismo apremio por Resultados se expande al ámbito familiar dando como secuela un fenotipo de empleados rebeldes que se desquitan en la casa, causando otra clase de problemas, y otros a la espera de un jugoso puesto oficial.

En síntesis, créame señora que la Globalizacion y el Resultadismo están gobernando el mundo poniendo en aprietos las ideologías partidistas de tal manera que los conceptos izquierda-derecha se están tiñendo de obsolescencia. El que está pagando la culpa de todo esto es el pobre Maquiavelo a quien le resumieron todo su pensamiento con la consigna de que “el fin justifica los medios”, la cual no fue escrita tan literalmente pero es el lema moderno de la globalización.

Atentamente, Jaime Lopera””

Armenia, abril 2018