12 de mayo de 2021
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Los ceros de los billetes

7 de marzo de 2018
Por Óscar Alarcón
Por Óscar Alarcón
7 de marzo de 2018

Macrolingotes

Óscar Alarcón Núñez

No es la primera vez que en Colombia se le quitan ceros al peso. El general Rafael Reyes tomó la decisión porque el peso del papel moneda equivalía “poco más o menos a un centavo en oro”, según decían entonces. Como resultado de la guerra de los Mil Días, entre 1900 y 1903, se produjo en esos años la inflación más severa de nuestra historia: 38, 187, 318 y 169 por ciento, respectivamente. Esa situación económica condujo a la expedición del decreto legislativo 47 del 6 de marzo de 1905 que ordenó la supresión de ceros a la moneda nacional pero, para hacerla efectiva, el gobierno ordenó crear el Banco Central de Colombia, encargado de emitir la nueva moneda.

La entidad, según la disposición “tendrá un capital de ocho millones de pesos en oro, u ochocientos millones de pesos en papel moneda, al cambio de diez mil por ciento, dividido dicho capital en ochenta mil acciones a cien pesos en oro cada una”. ¿Y quiénes eran los socios? Nada más ni nada menos que los cacaos de le época, veintisiete distinguidos ciudadanos, con muy buen aval, encabezados por don Pepe Sierra, Julio Arboleda, y Luis Cuervo Márquez, entre otros.

La medida no se pudo aplicar de manera inmediata. En 1909 se creó la Junta de Conversión que tuvo como misión recoger los antiguos billetes de papel moneda en circulación, y la operación solo se empezó a adelantar en 1916. El nuevo circulante recibió la denominación de billetes nacionales.

Ahora volvemos a lo mismo, quitarle ceros a los billetes para acabar con las caletas, como si al circulante le sacaran fotocopia en máquinas Xerox.

Algo va de la Xerox a los ceros. Ya no vale el cero a la derecha, y a la izquierda mucho menos.