17 de septiembre de 2021
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Descachadas idiomáticas

28 de marzo de 2018
Por Jairo Cala Otero
Por Jairo Cala Otero
28 de marzo de 2018

Jairo Cala Otero

jairo cala«Pero no todos están en capacidad de direccionar a otros». En una nota sobre conductas humanas, publicada en el periódico Vanguardia Liberal, de Bucaramanga, se usó un verbo espurio: direccionar. Muchos creen que el idioma español funciona por copias que se hacen del inglés (to direction, en este caso). No les parece suficiente a muchos la abundancia de nuestro idioma en sinónimos, giros, locuciones adverbiales, locuciones conjuntivas y una ilimitada diversidad de léxico. Lo extraño es que esos mismos copiones no quieren a los estadounidenses; pero les encanta usar su idioma a pedazos, mezclado con nuestro idioma. ¡Vaya ironía en la contradicción!

«Yo no como productos con harinas, porque las harinas engordan». Esta expresión es de común uso, particularmente entre las mujeres. La usan en referencia a otros productos que consideran factor de engordamiento; pero lo dicen mal. Engordar significa ‘cebar, dar mucho de comer para poner gordo; o ponerse gordo’. Luego a las harinas, azúcares, grasas y demás nadie las engorda. Son esos elementos los que producen gordura en quienes los consumen. Entonces: «Yo no como productos con harinas, porque las harinas me engordan». Con el pronombre personal (me) la cosa cambia de la Tierra al Cielo, y se «adelgaza» ese error.

«Pero donde esta el kit de la cuestión?, simplemente no creemos en la capacidad de nosotros mismos…». La afirmación es legítima, pero no lo es la forma de escribirla. Así lo hizo un «forista» (nombre erróneo con que llaman a los opinadores en los periódicos), en un diario regional del oriente de Colombia. Veamos ese desorden: 1. El signo de interrogación no aparece al iniciar la oración. 2. Faltó la tilde en la palabra ‘dónde’, pues se trata de una interrogación. 3. También se omitió tilde en el verbo ‘está’. 4. El vocablo indicado era quid, no kit (equipo). 5. Después del signo de interrogación que cierra la oración, como él tiene el punto final incluido, debe escribirse con mayúscula inicial. Arreglemos: «Pero, ¿dónde está el quid de la cuestión? Simplemente, no creemos en nuestra capacidad de nosotros mismos…».

«No tome. Entregue las llaves». De acuerdo, es hora de parar tanto homicidio con carros manejados por borrachos. Pero para adelantar esa campaña no es necesario atropellar también el español. Basta con escribir bien los textos publicitarios, hacerlos bien impactantes para que penetren en la mente de los beodos homicidas. En esta cita faltó una palabra adicional: licor. Porque el verbo tomar tiene varias acepciones, y en este caso es preciso ser específico. Pareciera decir que no se deben tomar las llaves, esto es, cogerlas. Precisión: «No tome licor. Entregue las llaves».

«¡Así he escrito toda la bida». Confesión de un contumaz que no desea aprender a escribir bien. ¡Está en todo su derecho! Pero la cita viene a colación para que quienes sí desean superarse, no caigan en tamañas descachadas. La mayoría de hispanohablantes sabe que la palabra vida se escribe con uve (v), pero el necio que esta oración usó vive en otra latitud; en donde se vive bida, que no se sabe qué será.

«Ante la pregunta que le hizo la revista Semana al presidente Juan Manuel Santos sobre si el quería reelegirse, él respondió que no». Buena respuesta del presidente. Primero, por lo político de su sentido. Segundo, porque él por sí mismo no puede reelegirse; tiene que contar con varios millones de votos (mayoritarios) de sus compatriotas. El error estuvo en que el redactor de esta oración usó el verbo reelegir en sentido pronominal: reelegirse. Debió ser: «…sobre si quería ser reelegido, él respondió que no». Además, nótese que se usó dos veces el pronombre ‘él’, pero en la primera ocasión no se le puso tilde; luego quedó como artículo determinante. Y las comas entre la palabra presidente y el apellido Santos brillaron por su ausencia. Así: «Ante la pregunta que le hizo la revista Semana al presidente, Juan Manuel Santos, sobre si él quería ser reelegido, él respondió que no».

«Contraloría hace control de advertencia a Acuasan». Algunos escribidores de noticias «suben para arriba». Como aquí, en donde se cometió una redundancia. Las Contralorías se llaman así porque ejercen control. Es obvio, entonces, que el llamado de atención del título fue en función de su misión. Correcto: «Contraloría hace advertencia a Acuasán». Directo, sin enredos. Y como la palabra Acuasán (acrónimo) es aguda, debe llevar tilde; como Copetrán, Comultrasán, Isagén…