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Al deseo sexual también lo atacó la hiperinflación en Venezuela

5 de marzo de 2018
5 de marzo de 2018
Crédito: Tal Cual

Autor: Luisa Quintero
Tal Cual

Clara Mendoza* tiene un novio que, como ella, vive en una residencia donde no se aceptan visitas. Ambos vienen del interior, se conocieron a través de amigos y mantienen una relación desde hace tres años. Pero en los últimos diez meses, sus encuentros sexuales han disminuido por la crisis y la falta de dinero para cubrir un sitio que les sirva de “nido de amor” a menudo.

“Desde que empezamos a tener relaciones hace dos años, ni me preocupaba por el precio de los condones o de una habitación, pero ya el presupuesto no nos da”, asegura Mendoza con un dejo de frustración.

Su relato es parecido al de muchas parejas que deben recurrir a los llamados hoteles de paso para tener relaciones sexuales, y que han debido de disminuir sus “visitas” a estos sitios debido a la situación económica del país.

Con una inflación de 84,2% para enero de 2018 (según cálculos de la Asamblea Nacional), la canasta básica en 23 millones de bolívares y un reciente aumento salarial, muchas parejas priorizan la compra de alimentos y los pagos de servicios y dejan de lado la parte amatoria.

El psicoterapeuta y médico sexólogo Gerardo Giménez explica que los problemas del país afectan el dominio sexual. “Hay mucha ansiedad o estrés, pero también desánimo y tristeza por la situación país lo que ha creado cambios conductuales y psicoemocionales en los venezolanos”.

Al momento de jerarquizar nuestras necesidades, ponemos en el tope los problemas cotidianos y dejamos de lado la vida sexual, menciona el sexólogo. “El deseo sexual se ha visto bastante afectado”.

Esto fue por lo que pasó Mendoza, que ahora se conforma con limitar sus encuentros sexuales a toques, juegos sexuales sin penetración y visitar un “hotel de paso” cada vez que su presupuesto les permita. “Hemos dejado de tener relaciones por dos meses porque no tenemos donde encontrarnos. Yo le mando dinero a mis familiares y sencillamente para eso no hay”.

Y es que los precios más accesibles de los llamados “moteles” se encuentran en la conocida “Calle de los Hoteles” en Plaza Venezuela (Caracas), donde el precio de una habitación por noche puede variar desde 250 mil a 500 mil bolívares, sin contar los precios de los preservativos, comida y bebida.