16 de mayo de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Un Granjero último modelo

Autodidacta. Periodista de largo aliento formado en la universidad de la vida. Destacado en cadenas radiales, diarios nacionales y co-fundador de medios como Colprensa y el diario digital Eje 21. Formador de buenos reporteros en Manizales, Bogotá y Medellín.
24 de febrero de 2018
Por Orlando Cadavid Correa
Por Orlando Cadavid Correa
Autodidacta. Periodista de largo aliento formado en la universidad de la vida. Destacado en cadenas radiales, diarios nacionales y co-fundador de medios como Colprensa y el diario digital Eje 21. Formador de buenos reporteros en Manizales, Bogotá y Medellín.
24 de febrero de 2018

Contraplano

Por Orlando Cadavid Correa 

Cuéllar Editores acaba de poner en las vitrinas de las librerías del país el Almanaque del Granjero correspondiente al 2018, cuya edición para Colombia está de rechupete.

Se trata de un admirable esfuerzo editorial de 160 páginas que apunta a emular y superar con creces (en presentación, diseño, contenidos, fino humor  y buen gusto) al siempre  anaranjado Almanaque Bristol, el más arcaico, barato y rústico de los calendarios publicados en lengua castellana.

Como el labrador no quiere parecerse a nadie, la obra rompe  fuegos con una nota editorial que plantea este interrogante sobre si es o no Colombia un país de cafres, coloquial apelativo que nos endosó, tiempo ha, el dirigente liberal Darío Echandia Olaya para referirse a los “mutilados mentales” de los años 40.

En el reducido círculo del filósofo chaparraluno, fallecido en Ibagué, Tolima, el 7 de mayo de 1989, a los 92 años de edad, se decía que el Maestro Echandía juzgaba que se había quedado corto en el apelativo para sus compatriotas, pues los encontraba más perversos, crueles y brutales que los propios cafres, a quienes  debió presentarles públicas disculpas, antes de cerrar su ciclo vital, pero prefirió dejar las cosas así.

Queda por averiguar si lo de cafres cobró vigencia antes o después de la paloma presidencial de un año (entre 1943 y 1944) que tuvo el estadista tolimense en su calidad de primer designado.

El menú es de padre y señor mío. Se apoya en el socorrido  refrán popular “De todo como en botica”. La cita con el cortijero en letras de molde incluye, entre otras, estas sabrosuras: Para que no vuelva a sentirse solo. Notas notables. Cuánto  viven los animales. Lo que tengo y lo que no. Las pequeñas faltas. La rubiecita Marilyn Monroe. Gánale 10 años al tiempo. Colombia, naturaleza y aventuras. La poesía de Pablo Neruda. “Qué reinas! (incluye la memorable corona de Miss Universo que nos trajo de Long Beach en 1957 la irrepetible Luz Marina Zuluaga). La luna de la horticultura. El gato guardián. Importancia de la buena nutrición para los perros.  El remedio para el mal aliento. Poemas de Quevedo. ¿Qué árboles deben estar cerca de los nacimientos del agua? Colombia para los amantes de la naturaleza y las aventuras. El águila, la liebre  y el escarabajo. La zorra y el león anciano. El burro flautista. El pollo castigado. Poderoso caballero es don Dinero. Corta historia de las enfermedades de las plantas. La leche entera. Bondades y fabricación de la panela y 500 etcéteras más.

Otras curiosidades: Los diez libros más vendidos de la historia. ¿A qué edad publicaron sus obras maestras los grandes escritores? (Cervantes publicó El Quijote en 1605, a sus 58 años. Gabito tenía 40 cuando sacó sus Cien años de soledad, en 1967). ¿Cuánto valía un autógrafo del dramaturgo inglés William Shakespeare, la firma más cara del mundo? (En su época valió cinco millones de dólares!)

El Granjero contiene, además, las fases de la luna, el santoral, los días de pesca, ferias agrícolas y ganaderas, pasatiempos, coplas colombianas y la más completa relación de bodas aniversarias, desde el primer año (las de papel) hasta los 50 años (las de oro).

La gente de Cuéllar no se sienta a esperar la llegada del año siguiente y al reactivar la imaginación, tras una corta pausa, produce “El gran libro del retrete”, el que describe como “su mejor compañero en el trono”, que sustenta así: “Breve selección de lecturas de interés general para degustar antes, mientras y después de los procesos de micción y deyección del ser humano en cualquiera de sus géneros”. (Qué ocurrencia! Una mini-biblioteca para el inodoro!).

La apostilla: Esta pequeña muestra gratis, titulada “El cura bailarín”, nos da una idea del buen humor que campea por las páginas del calendario del estanciero:

— Negra, bailamos?

— No!

— Por qué?

—  Por cuatro razones:

  1. Usted está borracho.
  2. Esto es un velorio.
  3. El Ave María no se baila.
  4. No soy negra, soy el sacerdote!

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