18 de mayo de 2021
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Martes 13

Fue director de Colprensa y ha sido corresponsal de Radio Francia Internacional y de la DW (Voz de Alemania).
13 de febrero de 2018
Por Óscar Domínguez
Por Óscar Domínguez
Fue director de Colprensa y ha sido corresponsal de Radio Francia Internacional y de la DW (Voz de Alemania).
13 de febrero de 2018

Óscar Domínguez Giraldo

Nos hace visita de médico el martes 13 que tan mala prensa tiene entre los agüeristas. Y el que no lo sea en nuestro medio, que tire la primera cábala.

Agüerista es todo aquel que ignora que la suerte consiste en creer que uno tiene suerte. (No recuerdo de quién es la frase. No es mía en todo caso. No doy para tanto. Pensaba decir que es de Sartre pero mejor no me arriesgo. Los ateos se ponen muy bravos cuando los calumnian).

Triscaidecafobia es aversión al número trece. Curiosamente, el número trece es el que saca del anonimato el día martes que por lo regular es un día sin ínfulas, pusilánime, poquito, de bajo perfil, como un acólito.

Si es martes de febrero, peor todavía. Eso de no tener más de 28 días, salvo en los bisiestos, no debe ser bueno para un mes.

Y eso que el pago de la segunda quincena llega más rápido pero ni así. Sábato se lamentaba de la gente que moría en febrero cuando no hay nadie en Buenos Aires… No tener quién nos llore no es bueno, no.

Parece que la fobia por el 13 viene desde la última cena donde ese número de personas se sentaron a manteles. Si hasta el vino se regó. Dicen que lo regó Judas pero él prefería beberse su trago y el de sus vecinos.

El martes – sea 13 o no- es el único día de la semana en que el periódico cabe por debajo de la puerta. Claro que en rigor la culpa no es suya, sino del lunes, en cuya jurisdicción de segundos poco pasa. Al martes solo lo salvaría si el mundo se acabara un día de estos.

Al martes le gusta caminar callado la boca sobre las puntas de los pies de los segundos del tiempo para no despertar al ángel de la guarda.

Sin confirmar sí lo digo: el martes 13 el ángel está de compensatorio. Así que somos responsables únicos de los que nos sucede hoy. Pilas, país.   

Los detractores-biógrafos del martes, recomiendan no casarse ni embarcarse un día como estos. Y menos si el martes tiene encima el inri del 13, como este de febrero, un mes con complejo de inferioridad. Esta capando un Freud que lo saque de apuros síquicos. (El viernes 13 también tiene pésima prensa. Ojo).

Si en los edificios no existe el piso trece, el calendario tampoco debería permitirse la licencia  de tener treces en su hoja debida.  

No importa que ciertas enciclopedias, copiándose del diccionario  de la Real Academia, sólo le gasten al martes una tacaña definición que más parece un epitafio de pobre: tercer día de la semana.

No es justo para un día respetable tener que aguardar toda una semana para convertirse en martes y toparse con tan escuálida definición.

En martes 13 es de mal agüero pasar debajo de una escalera. Sobre todo si en este momento se está cayendo el pintor. O la pintura. O ambos.

Hay martes que salen del anonimato cuando se levantan con cara de lunes. Este ocurre cuando hay puente Emiliani y el lunes es feriado. En estos casos, es de los pocos días en que si los martes tuvieran cara, tendrían la de Subuso.

En tiempo normal, cuando no está el 13 de por medio, el martes es un bostezo de 24 horas. Porque  por lo regular,  todo lo importante sucede de los miércoles en adelante. Tengo entendido que Dios inventó a Adán un jueves. A  Eva la dejó para el día siguiente.

Martes se llama así en honor de Marte, dios de la guerra. O sea, que en rigor etimológico, es una jornada para hacer la guerra, no el amor. 

Una fina ironía de «elenos» emberracados en armas sería parar la guerra desde este martes 13. Si París bien valía una misa, Colombia se merece una inocentada de estas, no importa que sea extemporánea.