12 de mayo de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Mensaje insustancial

Comunicador Social-Periodista. Especialista en Producción Audiovisual. Profesor universitario, investigador social y columnista de opinión en diferentes medios de comunicación.
9 de febrero de 2018
Por Carlos Alberto Ospina M.
Por Carlos Alberto Ospina M.
Comunicador Social-Periodista. Especialista en Producción Audiovisual. Profesor universitario, investigador social y columnista de opinión en diferentes medios de comunicación.
9 de febrero de 2018

Por Carlos Alberto Ospina M.

A veces es tanta la lora que se da en relación con algunos temas intrascendentes que, uno llega a pensar, que el sujeto se equivocó de punto de expulsión. El tiempo libre es sustituido por el ansioso repaso y el reenvío de las fotos de la modelo que supura biopolímeros, a la vez que clama por el castigo al tegua que la inyectó. “Mis fans se alegrarán de mi felicidad” propala el reguetonero, Maluma, en la misma proporción que despliega la secuencia de imágenes al estilo del mejor videoclip, acompañado del ostentoso abrigo de piel y de su pareja. Él y ella no ameritan el rechazo a los ojos de los defensores de animales. Por eso, coinciden con el estribillo de la insípida letra de Juan Luis Londoño Arias: “Yo no estoy pensando en lo que estás haciendo. Si somos ajenos y así nos queremos”.

El Canal Uno emite un programa que hace honor a los conceptos formativos, sabios e investigativos, del candidato Sergio Fajardo. Los ilustrados participantes, tampoco, “ocupan espacio en su memoria”, porque deben responder preguntas tan esenciales a la vida: ‘¿Sabe usted cuándo se cumplen las bodas de papel? ´ ¡Frágiles como sus atuendos! Terminan sumergidos en el agua de la mediocridad. Al rescate, súper Google.

La comunicación y el periodismo no carecen de especificidad, más bien declinaron a favor de las pequeñeces. “Pregunta del día: ¿Usted hace lista antes de salir a mercar?”. Sacude, hasta los tuétanos, ese compromiso social, capacidad de informar, denunciar, instruir y llevar elementos de análisis a la audiencia. Los noticieros de televisión se volvieron cajas de resonancia de las redes sociales, subyugados reproductores de cuanta porquería, apatía y morbo saltan de los retretes de esas plataformas: “¡Exclusivo! Tenemos la grabación de las 4 puñaladas propinadas a un taxista y la muerte de una bebé recién nacida… En minutos, no se pierda las reveladoras imágenes de…” Lo frívolo y los acontecimientos desagradables encabezan los titulares.  ¿Divulgan la falta de gestión y gobernabilidad en los dos océanos, Pacífico y Atlántico, carcomidos por la acidificación del mar? En términos mundanos:  más del 30% de la masa de agua está contaminada, varios ecosistemas, arrecifes de coral tropicales, especies de plancton y zooplancton desaparecieron, afectando la cadena alimentaria marina. Por consiguiente, también atañe a la subsistencia de la raza humana.

La gente se aleja de la religión por razones éticas y en abierta manifestación de rechazo a la hipocresía institucional. Un correo de la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín “sugiere” unas cuantas normas del buen vestir y la indumentaria apropiada para ir a clases. Es legítimo que promuevan el pregrado de Diseño de Vestuario de Moda e inclusive, que hagan defensa a ultranza de la autonomía universitaria. Otro asunto, es el escándalo mediático externo e interno apelando al libre desarrollo de la personalidad. Esta algarabía simboliza los temas de la agenda académica en detrimento de la calidad de los distintos énfasis de formación profesional como centro generador de conocimiento. Unos jóvenes se rasgan las vestiduras y otros se cuelgan faldas, marginando la discusión de fondo, sobre la supuesta “invitación”. Aquellos alumnos que asumen posiciones mediocres e indolentes en relación con los cadáveres “embolsados”, la red de dulces impregnados con LSD, las degustaciones de cocaína rosada, las anfetaminas y otras drogas sintéticas; el microtráfico al interior de las ciudadelas universitarias, los prostíbulos alrededor de los centros educativos y el acoso sexual, entre un dilatado abanico de anormalidades. Si bien se trata de un mensaje desordenado y ocioso, por decir lo menos, las directivas de la UPB no pueden cerrar los oídos a la descomposición social que coexiste con el estudiantado a manera de pandemia ¡Esto muestra más! que el largo de la prenda.

El gusano, tenia, de 167 centímetros, salió por el trasero de un californiano adicto al sushi sashimi de salmón. El hombre se tomó el trabajo de meterlo, el parásito, en un tubo de cartón y llevarlo al hospital local en Fresno. Sorprendido a más no poder, el médico de urgencias, Kenny Bahn, le preguntó: “¿Eso salió de su trasero?” La historia fue tendencia y los memes, virales en la red. Pocos caricaturistas ocasionales cayeron en la cuenta de la grave situación de salud debido a la contaminación del salmón proveniente del Pacífico Asiático. El gusano que, consta de innumerables anillos, produjo la alerta sanitaria por parte del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos, el cual advirtió del peligro de comer pescado crudo y la posibilidad de contraer enfermedades infecciosas a causa de la bacteria salmonela, parásitos y otros agentes patógenos. La Administración de Alimentos y Medicamentos de los EE. UU lleva el estricto control y la calificación de la categoría de los comestibles; en particular, la cadena en frío (refrigeración). En Colombia deberíamos estar en alerta permanente en razón a los escasos controles profilácticos, la contaminación de las distintas fuentes y puntos de distribución, la escasa cultura en la manipulación de alimentos y la proliferación de ventas callejeras sin los mínimos requisitos de higiene.

Al gringo sentado en el inodoro lo sorprendió la salida de un largo gusano a consecuencia de la ingesta diaria de sushi de salmón crudo. En el Chocó y la Guajira centenares de mujeres embarazadas, niños y ancianos mueren enquistados de parásitos y de hambre. Muchos no alcanzan a ver la inmundicia vertida en la letrina de la indiferencia del ser humano.

Enfoque crítico – pie de página. “Ahora hay cerca de 500 zonas muertas que cubren más de 245,000 km² en todo el mundo, lo que equivale a la superficie del Reino Unido. El exceso de nutrientes de los desagües de aguas residuales y la escorrentía agrícola han contribuido a la cantidad de áreas con bajo oxígeno (hipoxia) conocidas como zonas muertas, donde la mayoría de la vida marina no puede sobrevivir, lo que provoca el colapso de algunos ecosistemas.

Las prácticas agrícolas, el turismo costero, los desarrollos portuarios, el represamiento de ríos, el desarrollo urbano y la construcción, la minería, la pesca, la acuicultura y la manufactura; entre otros, son todas fuentes de contaminación que amenazan los hábitats costeros y marinos”. (Informe Contaminación marítima – Unesco)