15 de mayo de 2021
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EL ELN NO MERECE APLAUSOS

27 de febrero de 2018

El gesto de paz más reciente de la guerrilla del Eln es un paso acertado, pero insuficiente, hacia la reanudación de los diálogos. Decretar una tregua unilateral para permitir que los colombianos ejerzan su derecho al voto en las elecciones parlamentarias era apenas necesario, pero los representantes de la guerrilla esperan aplausos que no se han ganado. Su arrogancia y vileza sigue vigente en la memoria de los colombianos y no han mostrado lo suficiente para creer que tienen genuina voluntad de llegar a un acuerdo.

En un comunicado publicado ayer, el Eln dijo que “ante las próximas elecciones del 11 de marzo —así no compartamos estos procesos viciados—, como una muestra de respeto a las colombianas y colombianos que van a depositar su voto, el Ejército de Liberación Nacional realizará un cese de operaciones militares ofensivas, entre el 9 y el 13 de marzo próximo”.

Como dijo el presidente de la República, Juan Manuel Santos, en entrevista con La FM, “ese es el tipo de gestos que nosotros estábamos pidiendo”. El mandatario también anunció que revaluaría enviar de nuevo a la comisión del Gobierno para reanudar los diálogos en Quito (Ecuador), suspendidos desde el trágico atentado contra policías en Barranquilla realizado por la guerrilla.

El Eln viene insistiendo en que, de reanudarse la mesa, debe discutirse un nuevo cese del fuego. En el mismo comunicado en que anunciaron la tregua, la guerrilla dijo que “en el quinto ciclo de conversaciones se debe evaluar el pasado cese, para pactar uno nuevo, donde se respete la bilateralidad en los mecanismos de verificación y control del cese; acuerdo que interprete a cabalidad a las dos partes”.

Lo que no dicen, por supuesto, es que no tenían ningún motivo para haber suspendido el cese del fuego que se venció a principios de este año. Tampoco había justificación alguna para los atentados que siguieron, ni para la actitud arrogante que los ha caracterizado a lo largo del proceso. Los representantes del Eln no se han percatado de que colmaron la paciencia de los colombianos y de un Gobierno que les ha brindado todas las oportunidades necesarias para llegar a un acuerdo.

Y aun así, el sueño es la paz. No es fácil la situación en la que se encuentra el gobierno de Juan Manuel Santos, ya en su ocaso y consciente de que es improbable culminar el acuerdo de paz con el Eln antes de que llegue su sucesor. Además está presionado por la terquedad de la guerrilla, que no ha hecho más que darle motivos al país para desconfiar de ellos, demostrando estar totalmente desconectados de la oportunidad histórica que tienen enfrente.

Sea cual sea la decisión que tomen el presidente y su equipo negociador, la guerrilla debe entender que no pueden seguir actuando como lo han venido haciendo. Si de verdad tienen la voluntad de abandonar las armas, tienen que dar gestos contundentes y no desandar el camino ya recorrido. Harían bien, además, en mostrar algo de arrepentimiento. Así podríamos creer que este proceso puede llegar a buen puerto.

EDITORIAL/EL ESPECTADOR