13 de mayo de 2021
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Cuando las señoras lloraban con las canciones

Por Guillermo Romero Salamanca
27 de febrero de 2018
Por Guillermo Romero Salamanca
27 de febrero de 2018

Por Guillermo Romero Salamanca

Raúl René Rosado tenía la capacidad de hacer tratados de despecho en unos cuantos versos. De cierta manera, las féminas no les gustaban escuchar sus temas, porque decía las cosas de manera clara, directa, sin tapujos.

Era un verdadero escribidor del desamor. Raúl René Rosado Barrios nació en Barranquitas, en Puerto Rico, el 5 de octubre de 1924 y falleció el 3 de junio de 1981 a causa de un infarto. El hombre había entregado años antes su corazón que se fue desmejorando hasta jugarle la cruda traición.

Barranquitas está localizado en un sector de la cordillera central de la isla y su nombre fue puesto porque el suelo es de consistencia barrosa y puede ser fácilmente arrastrado por las lluvias. Tiene ahora unos 35 mil habitantes, pero en los años de Raúl René tendría unos 5 mil.

Es posible que usted, amigo lector, o dama leyente, se pregunte en este cuarto párrafo, qué era lo que hacía Raúl René Rosado para que las mujeres de hace años no les gustara lo que les escribía.

Raúl René Rosado

Raúl René se dio a conocer por sus letras que causaron impacto. Salió de Barranquitas y se fue primero a San Juan y luego a México.

Era amigo de los músicos y de los cantantes. Incluso le ayudó a Johnny López, un bolerista que cantó temas como “Desesperación”, “Perfidia”, “Nocturnal” “Fe y adoración”, entre otras y había cantado en la orquesta de Xavier Cugat, para que volviera a los escenarios. Johnny volvió al micrófono gracias a Raúl René y fue cantante de la Sonora Matancera con la cual grabó “Luces de Nueva York”.

Raúl René sacó de sus cuadernos un tema y se lo dio a la Sonora Veracruz y se titulaba “Me hiciste sufrir”. “Me hiciste sufrir, me hiciste llorar, me hiciste como quisiste, pero lo vas a pagar”. Y después agregaba: Yo te di mi corazón, creyendo en tu amor sincero, pero me pagaste mal, mulata ya no te quiero”. Y culminaba con “Todo el daño que me hiciste con otro lo pagarás, ya verás tú la sentida que lo vas a lamentar”.

Después les dio “En un bote de vela”, a Olimpo Cárdenas y Julio Jaramillo. “En un bote de vela, a la mar me tiro. Que me lleve el viento, muy lejos contigo. En un bote de vela, sin ancla y compás, Rumbo no sé dónde, quiero naufragar. Y en una de esas islas, muy lejos de aquí, donde tú y yo solos, podamos vivir”.

El tema lo grabó años después María Ortega y recientemente Charlie Zaa.

Pero con el “Grupo Sabor”, Raúl René comenzó a desquitarse de las malas pasadas con sus amoríos y en grabó la canción “Golpe de muerte”.“Golpe de muerte, me diste cuando te fuiste, terrible golpe de muerte, me dejaste solo y triste, condenado a mi suerte. Me dejaste solo y triste, abandonado a mi suerte. Después que me prometiste, ser para mí eternamente. No sé por qué de repente, has dejado de quererme. Creyendo que eras sincera, te entregué mi corazón, no sé cómo ni cuándo, me abandonaste morena”.

Ya se sentía su dolor y cuando cambió a la salsa, al gran Héctor Lavoe le dio el tema “Aléjate”, que sonaba en Colombia en “El goce pagano” y más de un despechado entonaba al lado de la Voz: “Aléjate de mí, no quiero verte; tu amor es una farsa, qué lástima; contigo yo he tenido mala suerte, en mi corazón duele como espina”.

Pero si existe una canción de desprecio, la número uno, por encima de boleros como “Fichas negras” que canta Leo Marino, está “!Qué raro”,que algunos llaman como “Se me olvidó tu nombre” y que fuera interpretado por primera vez por el “Trío Los modernos” en Nueva York en la casa discográfica Ninfa Records, pero que le han hecho versiones después Daniel Santos, Roberto Ledesma, Adalberto Santiago, Alfredo Correa, La Billos Caracas Boys, Juan Carlos Coronel, pero la insuperable será siempre la del inmortal Javier Solís.

Algunas mujeres se sienten cuando les dedican el tema de Raúl René Rosado:

Qué raro, ayer te vi pasar y al quererte llamar 
la verdad, es para que te asombres
a pesar de lo mucho que te amé
me puedes tú creer: se me olvidó tu nombre.
En vano desfilaron por mi mente
aquellas a quién diera mi querer
más fue inútil no pude recordarte
sólo sé que te quise alguna vez.
Qué raro, ayer te vi pasar y al quererte llamar
la verdad, es para que te asombres
a pesar de lo mucho que te amé
me puedes tú creer: se me olvidó tu nombre. 

Y esto solía suceder muchas veces. Ahora no se emocionan con las canciones.