24 de mayo de 2022
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

País de ciegos

3 de noviembre de 2017
Por Hernando Arango Monedero
Por Hernando Arango Monedero
3 de noviembre de 2017

Hernando Arango Monedero

hernando arangoDice el refrán: “En país de ciegos, el tuerto es rey”. Y a fe que es así. Bástenos mirarnos y entenderemos que el porqué..

Dentro de lo pactado en el Acuerdo de Paz, se aceptó por parte de los negociadores, que habría 5 circunscripciones de Senado y cinco de Cámara, para que allí llegaran los integrantes de las FARC, y por el término de 2 legislaturas. Esta concesión está bien, si se entiende que es necesario darle oportunidad a quienes se reinsertan a la vida ciudadana. Estos ciudadanos, llegarán a ocupar estas curules sin importar que cantidad de votos obtengan en las elecciones, dejando abierta la posibilidad de que sean más curules, si acaso los votantes les acompañan y rebasan los votos exigidos en la elección respectiva para el cuerpo legislativo dado pero, saquen los votos que sacaren, tienen aseguradas las curules que se pactaron. Hasta aquí, nada es producto de la ingenuidad.

Más, agregado a estas curules, se aceptó la creación de 16 circunscripciones electorales adicionales, destinadas a las víctimas, como se les denominó ingenuamente.  Circunscripciones electorales, a la Cámara de Representantes, que estarán circunscritas a determinados municipios del país, en los cuales se hubieran dado los mayores grados de violencia. La condición “sine qua non” para estas circunscripciones, es la de que ningún partido político puede realizar campaña en favor de quienes se candidaticen a esas curules. Y, aquí si se entre en el terreno de la ingenuidad. “¡Que ningún partido político intervenga en la elección!”. Según parece, en esas regiones se contará con candidatos asexuados políticamente, de conformidad con lo establecido. Y se lo creyeron los negociadores del tal Acuerdo. Y se las ganaron las FARC, quienes, aun habiendo dejado las armas, mantienen un buen margen de amedrentamiento en tales regiones; regiones a las que azotaron por muchos años, pero que son hoy motivo de su “desprendimiento” en favor de sus víctimas. Las que ellos victimizaron. Habrase visto. Y, más, habrase caído en tontería más grande e ingenuidad mayor de parte de los avisados negociadores. Tendremos que llamar a un adivino para que nos lea la suerte y nos informe, anticipadamente, para quienes serán las tales curules.

Pero como las idioteces no paran, y algunos simplemente se hacen pasar por redentores, que no  por ingenuos, ahora nos hemos descubierto la forma de magnificar los cultivos de hoja de coca, ya que no bastaron los cuatro años que obtuvieron las FARC para promover la siembra del alcaloide, anunciando a los cuatro vientos, en las zonas en las que actuaban y  de las que ahora obtendrán curules para sus lugartenientes y simpatizantes, pues les resultó cierto el que el Acuerdo llevaría “beneficios” a quienes tuvieran sembrados en sus chagras. Eso motivó a que pasáramos de unas 60 mil hectáreas sembradas, a la bicoca de 180 mil. Hoy, a esos cultivadores de coca, hay que pagarles un salario mensual si quieren cambiar su cultivo. A ello se le agregará un dinerito adicional para estimularlos a cambiar. Adicionalmente tendrán unos subsidios y beneficios. Allí, entre una y otra cosa, las FARC les están cumpliendo a los cultivadores de coca lo ofrecido y que ahora nos tienen inundados.

Más, como si faltara algo, ahora se inventa el tuerto de marras, ante la ceguera general, que los cultivos de hasta 3,8 hectáreas son legales, razón por la cual no habrá cárcel para quien los levante. La condición, subsiguiente, es que se inscriba para la erradicación voluntaria; erradicación voluntaria que debe hacerse en 12 meses. A cambio, recibirá el dinero mensual durante esos meses y un dinerito para cambiar a otra clase de cultivo, más los beneficios necesarios para hacer productiva la parcela en erradicación.

Ya veremos que pequeño productor de café o de plátano se abstiene de sembrar coca en su fundo. Quien tenga dos o tres hectáreas de café obtiene a los sumo 150 arrobas al año. Esas arrobas las vende en 12 millones de pesos, cifra a la que debe restarle abonos, si es que abona para obtener esa cantidad de arrobas. Agregarle que tiene que pagar quién le ayude en las limpias y en la recolección. En total, a ese campesino no le quedan arriba de 500 mil pesos por mes para vivir, y eso que bien trabajados. Esos sí, con el solo pago de la mensualidad ofrecida por el tuerto, recibirá, libres de pelo, y paja 12 millones de pesos al año. Lo demás, que  los subsidios y otros beneficios, serán añadidura.

¡Y los ciegos no ven! En tanto……….. el tuerto es rey.

Manizales, noviembre 03 de 2017.