20 de mayo de 2022
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ARGENTINA DEBE DEPURAR RESPONSABILIDADES EN LA TRAGEDIA DEL SUBMARINO

25 de noviembre de 2017

La tragedia del submarino ARA San Juan en el Atlántico Sur, que se ha cobrado la vida de sus 44 tripulantes, ha conmocionado no sólo a la sociedad argentina sino a la opinión pública mundial. A la gravedad de la catástrofe por el elevado número de víctimas mortales se suma la tensión generada entre Mauricio Macri y la Armada, además del malestar de algunos familiares por la gestión de la crisis. La investigación aún tiene que determinar las causas del hundimiento. Y aunque Macri asegura que la nave estaba «en perfectas condiciones para navegar», su desaparición demuestra que invertir en la renovación del equipamiento militar, pese a constituir una exigencia impopular en la mayoría de las sociedades occidentales, resulta fundamental para preservar la defensa. La intensa labor del dispositivo internacional de rescate movilizado recibió anteayer un mazazo cuando la Armada reveló que el 15 de noviembre, cuando se perdió la comunicación con el submarino, se produjo una potente explosión en la zona donde desapareció. Este hecho, ocultado hasta ahora, desató la ira legítima entre los familiares, y la Casa Rosada no evitó su público reproche a los mandos militares.

Se da la circunstancia, además, de que las Fuerzas Armadas de este país tampoco informaron a tiempo de la avería en el sistema de baterías instalado antes de que se cortaran las comunicaciones. Macri acierta al ordenar a los equipos de rescate que se apure hasta el final la búsqueda de la nave. Pero no le debe temblar el pulso a la hora de depurar responsabilidades -incluida, si fuera menester, la destitución de altos cargos del Ejército- en un suceso que ha puesto en entredicho la lealtad de las autoridades castrenses en Argentina.

EDITORIAL/EL MUNDO