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País de minorías

27 de octubre de 2017
Por Hernando Arango Monedero
Por Hernando Arango Monedero
27 de octubre de 2017

Hernando Arango Monedero

hernando arangoPara nadie es un secreto el que, día tras día, el país va haciéndose cada vez más un país manejado por minorías, dejando  atrás el principio universal del bien común, del bien general, para satisfacer a esas minorías, razón por la cual, igualmente, a cada día se nos presentan “nuevas minorías” buscando se les satisfagan sus requerimientos sin mirar que con ello se encierra, más y más, el campo de acción de las mayorías, las que TIENEN que ceder para solaz de los menos.

Alguien dirá que es función de la democracia y cuestión de humanidad proteger a las minorías y respetar sus creencias y costumbres. Y razón cabe para que de esa manera se proceda, pero desde luego sin que con ello se afecten los derechos de los más, es decir, las mayorías.

Así, cómo interpretar lo que nos viene sucediendo con las comunidades indígenas. Ellas, validas de su condición de minorías, y también de ancestrales habitantes de estas tierras, hacen lo que les viene en gana con el resto de ciudadanos sin que para ellos hay límites, sanción o castigo. De ello es prueba lo sucedido, ya repetidamente, con el oleoducto que atraviesa el resguardo Uwa de la zona nororiental del país, quienes han detenido (secuestrado) funcionarios de Ecopetrol, sin que a ellos les pase nada por tal atropello. Pasa de igual manera con los indígenas del Cauca, quienes cuando les viene en gana taponan la vía Cali Popayán y nada pasa. Ellos, son quienes determinan quien pasa y quien no pasa por esa vía y cuando y a qué horas puede hacerlo. ¿Acaso a algún otro ciudadano le es permitido tapar una vía sin más y sin menos y a su arbitrio?

Igualmente, cuando se les antoja a estos indígenas apoderarse de una tierra, simplemente lo hacen sin que ello traiga consecuencias para quienes de esa manera usurpan el bien que el Estado está en el deber de proteger a otro ciudadano. Ya lo vemos, y con qué frecuencia, en el norte del Cauca entran en manada y queman un predio sembrado en caña, bajo la bandera de que son tierras ancestrales de ellos, razón que les asiste para hacerlo bajo la mirada impávida de las autoridades que nada hacen para frenar estos desmanes.

Ahora, en otro sector del Cauca, resolvieron estas minorías apropiarse de una zona denominada Coconuco, tierra que “les pertenece” y que ocupan porque sí, razón que les permite atacar a las fuerzas del orden e inclusive amarrar a un agente de la Policía, lo que ellos, en su poder e impunidad, realizan sin temor a consecuencia alguna de parte del Estado.

Y, ni qué decir de lo que ahora vemos en el campo de los cultivos ilícitos, en donde el Estado no puede intervenir sin llevar una solución a los que hoy incurren en el delito de tener plantaciones prohibidas, plantaciones que se realizaron ayer, un ayer en el que las tierras así ocupadas no tenían ningún tipo de cultivos o tenían otros diferentes.  Claro, entramos en el juego de las FARC que promocionaron esta estrategia y en el que caemos tontamente. Basta con observar los cultivos habidos hace unos 4 o 5 años y compararlos con los de hoy, para saber lo que era y que es lo que hoy y que buscan defender bajo un acuerdo tramposo en ese sentido y en el oportunismo que no falta entre nosotros y que no recibe castigo, más si premio como lo vemos hoy con esta minoría que maneja decisiones y acciones del Estado.

Y ni qué decir de los que realizan paros y perjudican a los ciudadanos. ¿Acaso no recordamos a los maestros taponando vías y haciendo lo que les vino en gana? ¿Acaso no lo vemos con los transportadores que actúan de igual manera, a cada rato, y nada pasa?

Aquí, cualquiera se convierte en minoría para poder abusar de las mayorías y nada pasa, a pesar de las “amenazas” de las autoridades, que no pasan de ser eso, amenazas. Eso, porque la ley no se cumple, ni en este campo ni en los demás y, el primero que no la cumple es el Estado y sus responsables.

Para que este país marche se necesita AUTORIDAD, así, con mayúscula.  ¡Nada más! AUTORIDAD.

Manizales, octubre 27 de 2017.