13 de mayo de 2021
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La génesis de la corrupción.

1 de octubre de 2017
Por Víctor Zuluaga Gómez
Por Víctor Zuluaga Gómez
1 de octubre de 2017

Víctor Zuluaga Gómez

Uno de los aspectos que es bien importante despejar es el relacionado con la conducta humana, si es genética o epigenética. El filósofo Rousseau planteó que “El hombre nace bueno y la sociedad lo corrompe”, mientras que la religión católica nos dice que el hombre está hecho a imagen y semejanza de Dios, sólo que ese primer hombre cometió un pecado original que determinó el que todos sus descendientes fueran pecadores.

Hoy es claro que el ser humano no nace ni bueno ni malo, porque todo va a depender de los procesos de aprendizaje de ciertas conductas que se asimilan en el seno de su hogar, en la sociedad, que pueden ser éticas o no éticas, de acuerdo con los valores asignados por dicha sociedad a esos actos. Esto le da fuerza a la afirmación hecha por la neuróloga Rita Levi Montalcini cuando dice que la ética no es genética sino epigenética.

Corrupción siempre ha existido y es posible que en menores proporciones, pero hoy en día cuando la tecnología de los medios de comunicación se encuentran tan avanzados, las noticias se difunden con una enorme velocidad. Diferente a la época en la cual escasamente se tenían las noticias por el radio y por medio de unos pocos periódicos de circulación local.

Sin embargo, también es bueno señalar que así como hemos avanzado en los aspectos tecnológicos y científicos, hemos también abandonado de una manera dramática muchos espacios que ocupaban en la escuela la Historia, la Ética, la Urbanidad y en fin, todos aquellos temas que tienen que ver con el convivir en sociedad, el relacionarse. En síntesis, estamos formando unos grandes científicos pero unos regulares seres humanos. Médicos que tienen un profundo conocimiento de la enfermedad, pero un enorme desconocimiento del enfermo. Unos grandes planificadores del espacio urbano y rural pero unos analfabetos en cuanto al conocimiento de aquellos seres humanos que ocupan dichos espacios.

Sin duda que el aspecto religioso jugó su papel de contenedor de pasiones en la conducta humana, pero hoy, cuando es una asignatura que hace parte del pasado, no hubo un relevo introducir una asignatura de ética no necesariamente religiosa sino laica que se fundamenta en el respeto humano.