12 de mayo de 2021
Directores
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El aliento y los goles.

2 de octubre de 2017
Por Esteban Jaramillo
Por Esteban Jaramillo
2 de octubre de 2017

Por Esteban Jaramillo Osorio.

La selección, la fiesta, la convocatoria al público, las ilusiones de ir al mundial,  son  motivos excepcionales para unir el país  futbolero que se involucra, que vibra, en estos momentos tensos previos al cierre del torneo clasificatorio.

Acostumbrados a dejar el alma en la cancha, cuando los ingredientes  técnicos escasean, los jugadores ven a Rusia tan cercana, a un partido de coronar el propósito por el que se luchó durante dos años y medio, en entusiasta comunión con los aficionados que nunca dejaron de alentar.

Saben que los retos son siempre iguales, sin importar  calidades de los rivales, sin dar un paso atrás, ni rendirse, ni relajarse. No es el momento de los parpadeos ni de los desfallecimientos. Es el examen final.

Con buen estado de salud llega el equipo, que muestra ya las bases para ir a la cita orbital. En su punto los jugadores, muy pocos tocados por lesiones leves, y con un espíritu de triunfo arrollador que contradice el nerviosismo que en  algunos sectores crece cuando se acercan los últimos partidos y cuando predicadores de los medios desafían la fe general.

Contrasta la euforia con las denuncias por manipulación en la venta y reventa de boletas, en impúdicas faenas que  tienen a ciertos personajes, entre ellos directivos, acorralados por la fiscalía. Acaparan y revenden, algo que no es de ahora, que se ventiló desde hace años, pero que miraron con desinterés desde los organismos investigativos; vaya usted a saber porque.

Es práctica antigua. Desde los noventa, cuando la selección recuperó la confianza de los aficionados, los bolsillos ajenos eran la meta de muchos de los abundantes recursos obtenidos por los recaudos en taquilla, como consecuencia de la  euforia que producía el combinado nacional.

No dejó de ser este un jugoso botín, asaltado con malicia por inescrupulosos  individuos, con beneficios personales. Y no son solo las taquillas. Alrededor de la selección son innumerables los negocios que mueven cantidades de dinero, en tantos casos sin control.

Ojalá los impactos publicitarios de la ida al mundial, no  disminuyan el esfuerzo de quienes  rastrean malos procederes, porque todo terminará como en el pasado: investigaciones exhaustivas, directivos comprometidos, ruido en los medios y olvido general.