25 de mayo de 2022
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

La vida consagrada fue el eje central de la visita del papa Francisco en Medellín

10 de septiembre de 2017
10 de septiembre de 2017

Más de 10.500 sacerdotes, religiosos, religiosas, seminaristas y diáconos estuvieron presentes en el Centro de Eventos La Macarena.

-Las reliquias de Santa Laura Montoya, primera santa colombiana y canonizada por el papa Francisco, fueron trasladadas desde su Santuario a La Macarena.

-En el evento estuvieron presentes comunidades religiosas de Colombia, Estados Unidos, Suiza, Alemania, Inglaterra, Australia, Chile, Argentina, Francia, Perú, Venezuela, Costa Rica, España, Panamá y Ecuador.

Medellín, 10 de septiembre de 2017. Con el objetivo de animar a los consagrados a vivir su vocación con alegría y disposición a entregarse a los demás en nombre del Evangelio, el papa Francisco se reunió con los sacerdotes, religiosos, religiosas y algunos de sus familiares en el centro de eventos La Macarena.

Este encuentro contó con la participación de más de 10.500 asistentes entre los que se encontraban 3.000 sacerdotes, 1.800 seminaristas, 200 diáconos, 4.100 religiosos y unos 1.200 familiares de éstos que representaron las 13 arquidiócesis, 53 diócesis y 11 vicariatos apostólicos en Colombia, además de otras diócesis del mundo. Este encuentro se realizó en Medellín por ser la ciudad y la región que más vocaciones religiosas ha brindado a la Iglesia.

Monseñor Ricardo Tobón Restrepo, arzobispo de Medellín, fue el encargado de darle la bienvenida al Papa a este encuentro vocacional, en el que habló sobre la crisis vocacional por la que actualmente pasan todos los seminarios y congregaciones religiosas, asegurando que “no podemos aprovecharnos de nuestra condición religiosa. No se puede servir a Dios y al dinero”.

El tema principal de este encuentro fue: Somos discípulos misioneros de Jesús. Allí el Pontífice hizo un llamado a los congregados: “Dios limpia las imperfecciones. Tenemos la promesa de que daremos fruto en abundancia como granos de trigo si somos capaces de entregarnos, de donar la vida libremente. Tenemos en Colombia ejemplos de que esto es posible, como la santa madre Laura Montoya”.

En el lugar hubo doce imágenes de santos que vivieron en Colombia, mártires y beatos, que han sido verdaderos testimonios de fe y que entregaron sus vidas por amor al Evangelio.

Dentro de la programación, el Sumo Pontífice escuchó el testimonio vocacional de un sacerdote, una religiosa de clausura, y de la mamá de un religioso.

Finalmente, el papa Francisco cerró su visita con un llamado especial para los miembros de la Iglesia Católica a “permanecer en Jesús no puede ser una actitud pasiva o un simple abandono sin consecuencias en la vida cotidiana y concreta”.

Este encuentro contó con el apoyo de 400 policías, 300 logísticos y más de 100 voluntarios quienes al final acompañaron el encuentro del papa Francisco con el rezo del Santo Rosario.

Una vez dejado el mensaje en La Macarena, el Santo Padre realizó su segundo recorrido en papamóvil, que lo llevó hasta el aeropuerto Olaya Herrera para comenzar su viaje a la capital colombiana y dar por terminado su cuarto día de visita en el país.