6 de mayo de 2021
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Finalmente….. ¡Hurra por el Club Rotario de Girardot!

14 de septiembre de 2017
Por Clara Inés Chaves Romero
Por Clara Inés Chaves Romero
14 de septiembre de 2017

Por Clara Inés Chaves Romero (*)

En artículos recientes había compartido con ustedes el caso de la Sra. Marina Nossa Rojas, una anciana abandonada, en precarias condiciones de salud así como económicas, y que reside en la vereda Piamonte del municipio de Girardot, por lo que  solicité a las autoridades departamentales y municipales su apoyo para garantizar los derechos fundamentales de esta venerable señora.

A pesar de que las autoridades respectivas no han hecho otra cosa que lanzarse la pelota mutuamente y lavarse las manos como Pilatos, es reconfortante saber que finalmente una institución como el Club Rotario de Girardot acudió a mi llamado en apoyo a esta señora, a quien se le estaba cayendo su casa.

Su Presidente, Sra. María Isabel Espinosa, acudió al llamado de solidaridad y caridad, y junto con la Policía Nacional y otras personas lograron mejorar su vivienda y hacerla más segura y apta.

En un país como Colombia, en el que, en medio de la violencia y con la historia de narcotráfico y polarización que hemos vivido, la mayoría de la gente ha perdido el sentido de la sensibilidad, la ética, y de la solidaridad con el otro, donde el dolor humano no importa porque nos hemos sumido en el egoísmo y en la problemática del día a día que han hecho que los valores de familia, religiosos, la ética, y la cívica pasen a un segundo o tercer plano en la sociedad, es placentero saber que una institución como los rotarios haya marcado la diferencia.

A los políticos no les interesa esta problemática social  porque no es algo que genere votos; por ello, no se preocupan por invertir tiempo en darle solución a este fenómeno que sufren millones de colombianos que mueren en estado de abandono y de violencia.

La labor de los rotarios de Girardot que acudieron a mi llamado y han realizado una labor importante ayudando a reconstruir la vivienda de esta señora desprotegida y abandonada, es una actitud digna de imitar.

Si no aprendemos a sensibilizarnos y a ser solidarios con los demás, ¿qué clase de familia, de sociedad y de país estamos construyendo? ¿Cuál es entonces el ejemplo que le estamos dando a nuestros hijos y a las futuras generaciones?

Hemos venido hablando de paz, en un país convulsionado, a una sociedad que tiene sordera y ceguera sobre lo que debe ser el futuro de Colombia; por fortuna llegamos a un proceso de paz, pero gran parte de la sociedad colombiana sigue añorando la guerra; ¿cómo llegar a la paz si no pensamos en el otro, en la solidaridad y en caridad humana?

El Papa Francisco en su visita al país ha hablado de la paz, la solidaridad, el amor, el perdón, como una esperanza y un camino de vida para la reconciliación y el desarrollo de Colombia. Llamó a evitar la cizaña y habló de los peligros del dios dinero cuando las personas se interesan por la promoción social, beneficios materiales y el poder, y se olvidan del otro, y del que sufre.

Si la nación colombiana olvida valores fundamentales como la solidaridad, la caridad, la tolerancia, el perdón, que son la base para construir la paz y un diálogo positivo respetando las divergencias y diferencias, ¿cómo podemos entonces fortalecer la democracia y ayudar entre todos a construir un mejor futuro y un país en paz? Es una labor de todos y cada uno de los colombianos, y no solamente del Estado, aunar esfuerzos en procura de un mejor porvenir justo y armónico.

¿Cómo podremos exigir a los dirigentes políticos compromiso para con el país y la nación, si nosotros como sociedad somos igual de insolidarios, de indiferentes ante la desgracia y el dolor del prójimo?

Gracias a los rotarios de Girardot, a su Presidente, a la Policía Nacional y a todos aquellos que de una u otra forma han apoyado el llamado de solidaridad para ayudar a la señora Marina Nossa.

 

(*) Ex diplomática.