10 de mayo de 2021
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ESPANTAJO

29 de septiembre de 2017
Por Hernando Arango Monedero
Por Hernando Arango Monedero
29 de septiembre de 2017

Hernando Arango Monedero

hernando arangoHasta yo, que poco o nada tengo que ver, según creo, me encuentro espantado con lo que se viene dando en las altas Cortes, Tribunales y Juzgados. Y no es para menos.

Todo este espanto se desprende de la forma en la cual las Cortes han asumido el problema denunciado  recientemente de corrupción entre sus integrantes, de quienes todo podría esperarse, menos que anduvieran traficando con las decisiones de la Justicia y sin que ninguno, ninguno de sus integrantes , lo sospechara o barruntara, señal de que allí todo anda manga por hombro y no hay control ni informaciones que fluyan indicando el estado en que se encuentran los diferentes negocios, en manos de quién se encuentran y los tiempos que se cursan y los que por ley deben acatarse y los que no deben darse por razón de las prescripciones y demás. ¡Nada! Allí, como quedó dicho, todo anda a la deriva.

Ahora, a raíz de las declaraciones de algunos personajes acerca de las extorsiones a las que les venía sometiendo para dilatar órdenes de captura, o para engavetar procesos y dar lugar a prescripciones, o para lo que fuera, se vino a ratificar lo que el país sospechaba de tiempo atrás y que por razón de las “altas dignidades” de quienes las integran, fueron “tapadas” tras el prurito de que allí estaba la Majestad de la Justicia, la cual debía acatarse, respetarse y nunca ofenderse ni con la más leve sospecha. Vaya escándalo el que se formó cuando se osó gravar lo que en sesiones de la Sala Plena se decidía. ¡Oh delito de lesa patria! ¡Qué ofensa mayúscula! Eso sí, mutis por el foro por los relojes Rolex, los botines, los “homenajes”, los paseos en planchón por el Rio Magdalena, las invitaciones a restaurantes, los viajes, las decisiones sobre pensiones amañadas y parcializadas, las postulaciones a cambio de posiciones para los míos o a cambio de mi futura postulación en la llamada puerta giratoria, las violaciones a las normas de tránsito, la libreta militar del hijo, los préstamos de vehículos a los hijos, etc. etc. Sobre ello, nada de nada y todos callados. Extraño. ¿No?

Y, ahora, cuando un Musa Besaile paga por su libertad. Cuando un corrupto fiscal cobra a encartados por detener sus procesos. Cuando otros, seguramente, tienen más cosas para contarnos, la Corte decide ordenar la captura del senador Besaile, y con ello, los que potencialmente podrían contribuir  a sanear la ratonera en que se convirtió la Corte, callarán para evitar ser encarcelados. ¡Allí está el ESPANTAJO! ¿Quién se mete a hacerse el “ hararkiri” tal y como están hoy las cosas? Así, la verdad, toda la verdad, no puede esperarse, porque de esta manera nadie será tan imbécil como para hablar, salvo que ya esté en la situación del fiscal anticorrupción, y sólo para encontrar algún beneficio.

Cosa diferente fuera el que la Corte ofreciera una cierta inmunidad o penas similares a las que se les darán a los integrantes de las FARC, como las de pagar mediante “servicios sociales” o con curules en el Congreso a quienes contribuyan con sus declaraciones y pruebas, a denunciar a los que en una u otra época o circunstancia,  les sometieron a extorsiones u ofrecieron beneficios u “olvidos” de parte de cualquiera de los integrantes de las Cortes, Tribunales o Juzgados a lo largo y ancho del país.

Volvemos pues, al silencio que impida oír lo que en el campo de la Justicia se hace y de quienes los hacen, mancillando las instituciones y condenando al país a quedar en manos de sujetos para quienes no existen barreras de ninguna clase tal y como hoy lo vemos.

De paso, duele ver la fotografía de un Presidente de la Corte, con la tableta de preso al llegar a una cárcel. Duele también su familia.

¿Y será que la sociedad se queda callada?

Manizales, septiembre 29 de 2017.