18 de mayo de 2021
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EL LIBERALISMO Y DE LA CALLE.

28 de septiembre de 2017
Por Augusto León Restrepo
Por Augusto León Restrepo
28 de septiembre de 2017

Augusto León Restrepo Ramírez 

El Partido Liberal Colombiano a partir de hoy y después de reuniones previas de sus directivas para fijar procedimientos sobre su desarrollo, celebra su Convención,  cuyas conclusiones incidirán en forma determinante en las circunstancias a las que se verá avocada la enmarañada política colombiana. El Liberalismo – que no es mi Partido-, sus líderes, se vanaglorian de que a través de las confrontaciones electorales, de una u otra manera, por sí solo o por alianzas estratégicas constituye las mayorías, lo que puede ser cierto, aun cuando a mí me seduce la perspicaz frase explicatoria a su manera de la euforia liberal, pronunciada por Alvaro Gómez Hurtado: Colombia es un país conservador, que vota por los liberales.

Escrito lo anterior, me parece que en gran parte la decisión que tome el liberalismo sobre quien pueda ser su candidato para la Presidencia de la República, aclarará el futuro de la Gran Coalición de las fuerzas del Centro y de la izquierda colombianas, alrededor de los propósitos de defender lo determinado en La Habana por el Estado y las Farc y su implementación, que como cuota inicial de la Paz busca su estabilidad y duración en el tiempo que viene para los colombianos. Es consecuente con su posición asumida en los cinco años que duraron las conversaciones de La Habana, de pleno respaldo a lo que allí se discutía y a sus conclusiones, lo que la Asamblea Liberal va a aprobar. Que el candidato que de allí salga o sea escogido en una consulta en el mes de noviembre para ondear sus banderas, esté comprometido con la anhelada búsqueda de la concordia, de la reconciliación, del compromiso con las reparaciones a las víctimas de la procelosa etapa de muerte y de desolación ocasionada por oscuras fuerzas de diversos orígenes que asolaron los campos y las ciudades.

Obvio que estaré a la expectativa de lo que allí se decida, porque sin pertenecer a la colectividad liberal, insisto, creo que hay un nombre que encarna como el que más el ideario de ese partido y de muchísimos colombianos, que vemos en su trayectoria, en sus dotes de estadista, en su talante convivente y demócrata, en su participación y liderazgo exitoso en hechos históricos trascendentales como las deliberaciones y posterior proclamación de la Constitución de 1991, a un personero no solo de su partido si no de todos los colombianos: Humberto de la Calle. La opinión que expongo al respecto, lo digo sin el mas mínimo asomo de arrogancia, refleja el sentir de cientos de lectores de esta columna, que están convencidos de que el Liberalismo oxigenaría y volvería por la asepsia en el ejercicio de su proselitismo si señalara a De la Calle como su candidato, en la Convención o con los resultados de la consulta del 19 de noviembre.

Esta percepción la corroboré en reciente visita del candidato a la capital de su departamento, Manizales, donde en foros académicos ante los jóvenes universitarios, en conversatorios con dirigentes gremiales, en charlas informales con mujeres y ciudadanos de a pie, en reuniones con dirigentes políticos de base, en ágapes cordiales con sus amigos, pudo exponer con la claridad que lo caracteriza, sus propuestas incluyentes, que reflejan el anhelo de quienes pensamos que es posible un futuro esperanzador para Colombia. Quienes escucharon a De la Calle, aún sus más recalcitrantes contradictores, reconocieron por sus exposiciones que en el panorama político del país sus condiciones son excepcionales y que sería una equivocación imperdonable que no se le señalara como la opción mas exitosa y atrayente para regir los destinos del país y si no se rodeara y proclamara su nombre en el Congreso de su partido o que le dieran la espalda sus copartidarios en noviembre, si es que presentare su nombre para la eventual consulta acordada. Desde ya, si las aspiraciones de De la Calle salen avantes,  militantes del Partido Conservador estaremos en sus filas, porque consideramos que solo en la Paz por la que lucharemos bajo su comandancia alcanzaremos el anhelo de que jamás haya una muerte inútil en la contienda por el poder y que el imperio de LA VIDA al fin se imponga.

Post scriptum:  Muy periodístico, por las preguntas y las respuestas, el reportaje concedido por Humberto de la Calle a La Patria de Manizales. «Pregunta: Una crítica que recibe su candidatura es que como jefe del equipo negociador en La Habana dijo que sus aspiraciones no incluían ser candidato a la Presidencia. Respuesta: Pensar que estuve cinco años en La Habana haciendo maromas a ver si sacaba una candidatura me parece hasta risible, en semejante dificultad o complejidad…..para estar pensando en cómo armaba una candidatura francamente eso es inverosímil…..Terminada esa faena me parece un poco curioso que todos los colombianos puedan aspirar a la Presidencia menos uno, y que la razón es porque tuvo éxito. No entiendo muy bien ese racionamiento».

Recomiendo la versión radial del reportaje.

¡Ahh!. Y destacable el cubrimiento de la visita del candidato De la Calle, por parte de Eje 21.