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Al vuelo

5 de julio de 2017
Por Mario De la Calle Lombana
Por Mario De la Calle Lombana
5 de julio de 2017

Por: Mario De la Calle Lombana

mario de la calleSé que me estoy volviendo cansón con el tema. Pero no resisto la tentación de referirme a una sola de las ideas que se barajaron en el foro “Viva Caldas, magnífica comarca”, en el que los defensores a ultranza de ese embeleco llamado Aerocafé, es decir, el Presidente del Congreso, el Alcalde, la Gerente del aeropuerto y (¡quién lo creyera!) el ponderado Gobernador Guido Echeverri, se dedicaron sin oposición a insistir en la importancia y la necesidad de esa utopía, y llegaron hasta a criticar al gobierno por “las grandes inversiones en tecnología” que ha hecho en Matecaña.

Y es que, según reportaje de RCN, efectivamente la Aerocivil invirtió en Matecaña once mil millones de pesos en un sistema ILS que permitirá el aterrizaje de aviones en ese aeropuerto aún en condiciones de nula visibilidad porque en esas circunstancias, se entregará a los instrumentos la misión de aterrizar el avión, y la maniobra se llevará a cabo con total seguridad. ¡Solo once mil millones! ¿Se imaginan? En los terraplenes de Palestina se ha enterrado una suma quince o veinte veces superior a esa, sin haber logrado nada. ¿Qué tal las maravillas tecnológicas con las que contaría La Nubia, para permitir su operación de día o de noche, con niebla o con lluvia, con mucho menos del total ya dilapidado, sin más cierres que los que ocasione nuestro león dormido cuando le da por escupir cenizas? Cierres que, dicho sea de paso, también afectan a Matecaña y a veces a El Edén, y que seguramente cerrarían a Aeropalestina con frecuencia muy parecida a lo que en la actualidad sufre La Nubia por esa causa.

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Escuché la entrevista que hicieron en RCN al promotor de la consulta que están tratando de llevar a cabo en Yopal en relación con la prohibición de explorar y extraer petróleo en toda el área de ese municipio, capital de nuestro propio Oriente Medio petrolero.

El problema es complicado. De acuerdo con la constitución colombiana, el subsuelo y sus recursos son propiedad de la nación, vale decir, de todos nosotros. Pero según recientes jurisprudencias de la Corte Constitucional, las regiones (municipios o departamentos y sus habitantes), tienen potestad para impedir que se exploten esos recursos. O sea que son de nosotros, pero pueden volverse inaccesibles. Extraña paradoja. Aquí resulta aparente la necesidad de una reforma constitucional que desate ese nudo gordiano. Si no se hace y los promotores de la consulta tienen éxito, a los colombianos nos resultará imposible sacar y vender el petróleo que es nuestro. Esto, a pesar de la imperiosa necesidad de dinero que tiene nuestro país.

Por otra parte, resulta absurda la posición de los promotores: dizque como durante 30 años de explotación petrolera en el Casanare, los millonarios ingresos regionales por regalías no han servido para desarrollar la región, y nadie sabe dónde han ido a parar −hasta el punto de que Yopal es la única capital de departamento sin acueducto− la solución que se les ha ocurrido a los promotores de la consulta, no es controlar que las regalías se utilicen en resolver las necesidades de Yopal y el Casanare, sino prohibir la extracción del petróleo para que no haya regalías. ¡Van a vender el sofá!

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Llegó a mi celular un vídeo (o video, con acento prosódico en la ‘e’, como acostumbramos decir en Colombia) en el que se hace alusión a la urbanización que se proyecta levantar en la Hacienda La Aurora de Manizales, en inmediaciones de la zona de reserva del Río Blanco, un paraíso ambiental que ya quisieran para sí muchas otras regiones de Colombia. Y del mundo.

Como dicen las señoras, soy referente. Hace decenas de años no voy a Río Blanco. Y por supuesto, no conozco La Autora. De modo que recibo la grabación con beneficio de inventario. Pero si lo que allí se dice es cierto, lo que se está preparando es una masacre ambiental sin precedentes en ese hermoso paraje. No tengo elementos de juicio para saberlo. Solamente queda pedir a los hados de la ciudad, a los técnicos con autoridad, a la racionalidad de los gobernantes y a la imparcialidad de la justicia, que por ningún motivo vayan a permitir, atraídos por argumentos puramente económicos −personales o colectivos− que se deteriore ese templo de la naturaleza. Sería un imperdonable crimen de lesa humanidad.

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Esta vez, parece que va en serio. El gobierno presentó un proyecto de ley para proscribir lo que queda de maltrato animal en este país. Se prohíben específicamente las corridas de toros, buscando para Colombia un puesto ente las naciones civilizadas del mundo: las que no admiten la tortura de los toros como un acto cultural. (Algo mucho más honroso que ingresar a la OCED).

  • Esa decisión no va a ser fácil de sacar adelante. Hay muchos intereses económicos detrás de ese espectáculo, que tiene, por supuesto, facetas muy bellas y artísticas, pero que al final lo que muestra es cómo convertir uno de los más bellos ejemplares del reino animal en una triste piltrafa, para la diversión de unos pocos −muy pocos− aficionados de vedad y muchísimos (¿15.000 en cada una de cinco plazas?), que están de rumba y asisten porque es fiesta y toca. Eso debilita mucho el argumento de las razones culturales para mantener las corridas. Que es de todas maneras un sofisma. Si se hubiese aceptado antaño ese argumento, y si no hubiera sido porque el emperador Constantino era cristiano, todavía estarían lanzando cristianos a los leones en Roma, Italia.

Por si las moscas, hay que ir pensando cómo reinventar la feria de Manizales. Ya es hora de renovarla y volver a los tiempos en que era una fiesta maravillosa y atraía miles de turistas de todo el país, y del exterior. Debe haber brillantes alternativas a la sistemática caminata diaria hacia la plaza de toros. Recomiendo leer programas de las primeras ferias (yo guardo muchos), y recordar espectáculos extraordinarios como el Ballet Folclórico de México, la Marimba Guatemalteca, las danzas que nos llegaban de España e, incluso, los partidos de fútbol internacional con equipos de primera línea de Argentina y Brasil cuando, a pesar de casi no tener estadio, había en Manizales un equipo poderoso Y se llenaban las incómodas graderías.