9 de mayo de 2021
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“YO VOY BIEN, PERO LA ECONOMÍA VA MAL”

29 de junio de 2017

El Gallup Poll de Invamer es la encuesta de opinión pública más antigua que se realiza en Colombia. Comenzó en tiempos de la apertura económica durante la administración Gaviria y desde entonces cada dos meses pregunta por teléfono en las cinco principales ciudades (Bogotá, Cali, Medellín, Barranquilla y Bucaramanga) sobre el rumbo del país. No solo mide la opinión favorable o desfavorable que se tiene de los líderes políticos de turno, sino que interroga sobre la percepción de ciudad y de entorno país. Lo más importante de este estudio estadístico es que se pueden hacer comparaciones desde hace más de dos décadas. Y hay una constante en casi todos los datos hallados y es que Colombia es un país pesimista en la mayoría de las ocasiones y que a pesar de los pocos buenos momentos sucedidos durante las últimos veinte años, la percepción de que todo va peor es casi generalizada, no solo en la encuesta de Invamer, sino en todas las que hacen trabajo de campo directo o por vía teléfono o internet. Es una constante que cuando se le pregunta a un colombiano a nivel individual cómo van sus cosas, la respuesta es “yo voy bien, pero la economía va mal”. Siempre hay una expectativa negativa cuando se pregunta por el país y una opinión optimista cuando se interroga a nivel personal. ¿Cree usted que las cosas están mejorando o empeorando? Casi 73 de cada 100 personas opinan que empeoran mientras que solo 18 creen que mejoran. Si analizamos las cosas por ciudades las cosas no cambian de manera drástica: en Bogotá 73 de cada 100 consideran que las cosas van mal, aunque hubo una leve recuperación, al pasar de 77 a 73, los optimistas siguen siendo mucho más pocos, pasaron de 18 a 20. Las cosas por Medellín -tradicionalmente optimista- ceden, de cada 100, 56 que era el último dato, pasaron a 49 los optimistas, mientras que los pesimistas ganaron terreno de 34 subieron a 46. En Cali las personas que creen que las cosas mejoran cayeron de 34 a 25, mientras que las optimistas subieron de 59 a 67. En Barranquilla parten diferencias por mitades: 49 optimistas versus 46 pesimistas. Y en la última plaza económica y poblacional de Colombia, Bucaramanga, gana el optimismo: de cada 100 bumangueses, 50 creen que todo está mejorando mientras 38 opinan lo contrario. La imagen de la calificación de los gobernantes con el grado de optimismo y pesimismo, casi que se traslapan, las fotos son casi iguales. La desaprobación de Peñalosa (71%) es similar al porcentaje de pesimismo (73%). Medellín es caso diferente, Gutiérrez tiene un 84% de aprobación en su gestión, mientras que el pesimismo de la ciudad alcanza 49%, mayor que el optimismo. En Cali, a Armitage lo desaprueban 63% y el optimismo es de 25%. En Barranquilla, de cada 100 personas encuestadas 90 aprueban la gestión de Char y en términos de optimismo llegan a 49. Distinta situación se vive en Bucaramanga en donde 50 de cada 100 son optimistas y 64 aprueban la gestión del alcalde Hernández.

Claramente, el antídoto contra la expresión casi generalizada de pesimismo que reina en Colombia, es actuar de manera concreta en términos de plan de choque “Colombia Repunta”; bajar las tasas de interés; mejorar la seguridad del país en todos los rincones; y lograr que el desempleo se consolide en menos de un dígito, tal como ocurre en Barranquilla y Bucaramanga en donde no solo aprueban la gestión de sus alcaldes, sino que son más optimistas.

EDITORIAL/LA REPÚBLICA