7 de mayo de 2021
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Y si muero hoy

25 de junio de 2017
Por Consuelo Botero
Por Consuelo Botero
25 de junio de 2017

Consuelo Botero

La muerte puede ser considerada como un puente entre nuestra primera inhalación y el último suspiro, es nuestra compañera permanente. Nos acompaña en nuestro recorrido de vida, va de la mano, con nuestros triunfos y fracasos y al final nos vence.

Es como una hechicera, que nos embruja, haciéndonos creer que podemos ignorarla, o posponerla, sin embargo es exacta y certera en sus designios.

Con los cambios de la sociedad moderna, la hemos alejado de tal manera que ya ni la pensamos, no hace parte de nuestro imaginario y cuando nos llega se convierte en tragedia y la responsabilidad del final se la trasladamos a funerarias y hospitales, dejando todos nuestros pendientes a la deriva.

Resulta oportuno señalar que hasta la persona más instruida, siente angustia cuando percibe su final y es por eso que acudimos a diversos mecanismos de defensa con miras a posponerla o alcanzarla. Cuando enfermamos y el dolor se hace insoportable, la deseamos como el bien más preciado y es cuando aparecen soluciones controversiales, como un menú de opciones, a saber:

La Eutanasia, como una salida piadosa, actualmente legalizada en Colombia. Es como aplicar el “Fast track” a la muerte, sigue siendo controversial y conlleva un gran dolor emocional.

La Distanasia. Contraria a la anterior,  o sea el afán de conservar la vida injustificadamente cuando la medicina ya no tiene nada que ofrecer llegando a veces hasta el ensañamiento clínico.

Con los avances de la medicina en el tratamiento de los enfermos terminales, surge la figura conocida como: Ortotanasia, que se entiende como el derecho del paciente a morir dignamente, procurando evitar sufrimientos por medio de tratamientos paliativos, recurriendo a medidas razonables hasta que la muerte llegue. Es la actitud defendida por la mayoría de las religiones.

Consecuente con todas las salidas anteriores existen otras medidas con el fin de posponerla. Algunas experimentales como la CRIOGENIA y aunque suene a fábula ya hay más de 700 personas en el mundo que han pedido ser criosuspendidas , con la esperanza de que los avances científicos les reviertan el proceso y puedan despertar en el siguiente siglo.

Con dinero, podemos comprar tiempo para prolongar nuestra existencia, acudiendo al uso de la medicina robótica y utilizando prótesis para el funcionamiento de nuestro cuerpo como si fuese una máquina, o acudiendo a cirugías estéticas de alto valor que nos den la apariencia de eterna juventud y hagan desaparecer la huella de los años.

Pero jamás el hombre ha vencido a la muerte. Es por eso y muchas otras cosas que debemos tenerla presente en nuestro diario vivir y estar preparados para recibirla dignamente. Educarnos para THANATOS, sin temor al dolor físico que la medicina paliativa ha logrado vencer. Hablar de ella en nuestra familia, con nuestros hijos, cerrar heridas del alma, perdonar y en un abrazo fraterno morir de amor por la vida que dejamos atrás.