21 de mayo de 2022
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Percepción y gerencia del riesgo

7 de junio de 2017
Por Jorge Iván Duque Cardona
Por Jorge Iván Duque Cardona
7 de junio de 2017

Jorge Iván Duque Cardona

Un  interesante documento del  estudiante Sueco Anders Jacobson,  relacionado con la “Percepción y Gerencia del Riesgo”, que llegó a mis manos recientemente, abre la puerta para efectuar el respectivo análisis de un tema importante desde el punto de vista de la actitud administrativa frente al riesgo. Para hacerlo, tenemos que partir de la premisa  de definir  el significado de qué es un riesgo, y una de las más comunes es: “la posibilidad de que ocurra algo no deseado”

Pero surge de inmediato otro concepto, muy generalizado por cierto, que indica que “El riesgo es la combinación de la probabilidad de que se produzca un hecho, y de sus consecuencias” Además, el riesgo se define también como el valor esperado de esas consecuencias, que al unísono es el producto de la consecuencia por su probabilidad.

Con simples ejemplos  citados, como el “placer” de subir una montaña de nuestra accidentada geografía colombiana, o la conducción de un vehículo,  el autor insiste que cuando se hace de forma voluntaria, existe la posibilidad de no correr el riesgo. Pero siempre tendemos a caer en la trampa de que “Eso jamás me va a pasar a mí”, porque puedo controlar la situación. Podríamos obtener  entonces una falsa sensación de seguridad y comodidad.

Asegura  también el estudiante que las más recientes investigaciones sobre el tema demuestran claramente que la mayoría de ciudadanos tiende a sobrevalorar su propia capacidad de enfrentar un riesgo. Sin embargo, tiene una visión más realista de la capacidad de los demás, y que de manera frecuente se suele pensar que las nuevas tecnologías son aún más peligrosas que las antiguas, porque la falta de información sobre riesgos nuevos, desconocidos o poco habituales, afecta al mismo tiempo a la opinión general.

Está claro,  pues, que cada vez es más importante en nuestra sociedad actual, y en un mundo altamente competitivo, tener en cuenta los numerosos riesgos de gerencia, a los que estamos permanente expuestos, y cita como aporte el modelo denominado IEC, que representa tres partes principales del proceso y  gerencia de riesgos: El análisis, la evaluación y la reducción del riesgo.

Por ello, el análisis del riesgo  también incluye su identificación y su evaluación. Pero es que, además, la percepción del riesgo siempre juega un rol muy destacado en su análisis. Destaca el estudioso europeo que, para evaluar los riesgos y saber si son aceptables o no, se crea la base para la evaluación del mismo, pero a partir de la cual se toman las decisiones sobre invertir o no en acciones para la reducción del riesgo.

Pero  el autor, recomienda más adelante, también, que todos los análisis dependan fundamentalmente  sí es adecuado  o no el nivel del conocimiento del mismo, sí  además se usó  un modelo preciso para su estudio,  y cómo lo interpreta la persona o personas que hayan realizado su respectivo estudio.

El autor reitera de manera categórica que  si el objetivo es demostrar el peligro de un acontecimiento, se puede utilizar un determinado modelo. Pero también es cierto que  sí el objetivo es el contrario se puede, simultáneamente, aplicar un modelo totalmente diferente al mismo hecho, pero con resultados muy distintos.

En consecuencia, siempre que se haga una análisis y evaluación del riesgo, la tarea siguiente será la de utilizar esa información para tomar decisiones válidas,  puesto que el riesgo se puede reducir o eliminar,  pero dependiendo, en todo caso, de las medidas o inversiones que se elijan.

Sin embargo reitera, finalmente, que esas mismas decisiones dependerán en gran medida de quien las tome, y de quienes se vean verdaderamente afectados por las mismas.