24 de mayo de 2022
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Miedo a morir

13 de junio de 2017
Por Consuelo Botero
Por Consuelo Botero
13 de junio de 2017

Consuelo Botero

El miedo a la muerte, es uno de los procesos sociales más importantes a nivel simbólico. Dicho temor, es natural al ser humano, pues para el hombre resulta desagradable encontrarse cara a cara con su extinción. Pero la realidad, es que, nacemos para morir y es la angustia de ese encuentro el que todo hombre quiere posponer.

La socialización sobre la muerte, se realiza, a través de la experiencia con el moribundo, asistiendo a su proceso de atención y acompañamiento, es decir acercándonos al enfermo viéndole el rostro, para así poder brindarle un tratamiento afectuoso, que le ayude a encontrar la paz necesaria en sus últimos momentos.

Pero no, a la manera nihilista y exasperante del brillante Doctor House, con una de sus pacientes, cuando al manifestarle que no quiere continuar con el tratamiento, porque prefiere poner su vida en las manos del señor, este le responde con ese humor negro que lo caracteriza: “usted puede poner su fe en dios, pero cuando trata de pasar una calle, mira a ambos lados”

En un mundo de cambios, la actitud antigua de proximidad y familiaridad ante la muerte, se opone a la actual, causándonos tanto miedo que ya ni la nombramos. Cuanto más se avanza en el tiempo y en la escala social, más la alejamos. La muerte existe para los demás, pero no para nosotros mismos. La hemos convertido en un tabú, y la comunicación familiar con el moribundo se volvió tan complicada debido a la tecnología moderna, que el enfermo muere conectado a una maquina con el fin de prolongar su existencia, llegando a veces hasta el ensañamiento clínico en detrimento de la libertad del paciente, que solo desea morir en paz.

Con alta frecuencia morimos en la soledad de un hospital y aparecemos luego después de haber sido incinerados en una cajita bellamente decorada como si fuésemos un regalo.

Como observadores sociales, este tema no deja de sorprendernos, y ante este hecho extraño, elaboramos un mito que es necesario develar: ¿Alguna vez hablamos en nuestros hogares y con nuestros hijos sobre este tema?, ¿Deberíamos preguntarnos con frecuencia, y si muero ahora mismo? Acercarla a nuestra cotidianidad para que no nos tome desprevenidos y ganarle algunas batallas ya que no podemos ganarle la guerra.

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