13 de mayo de 2021
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Los periodistas holandeses liberados ayudaban a buscar a padres biológicos de hijos adoptados por holandeses

23 de junio de 2017
23 de junio de 2017
Eugenio Follender, camarógrafo y Derk Bolt, presentador, habían sido secuestrados el pasado sábado. FOTO: CORTESÍA Foto publicada por El Colombiano.

Bogotá, 23 de junio de 2017. La ciudadana y escritora holandesa Loretta van Iterson envió a su colega Gustavo Páez, columnista de EJE 21, una interesante carta en relación con los dos periodistas holandeses que fueron secuestrados por el ELN y que fueron liberados este medio día.

Loretta estudió los primeros años en Bogotá, debido a que su padre era ingeniero y adelantaba una obra en Colombia. Es autora del libro Nidos de oropédola, publicado en el 2010 por La Serpiente Emplumada, de Bogotá, y presentado en la Feria Internacional del Libro de esta ciudad. Bella obra. Loretta es muy amiga de Colombia.

La carta es como sigue:

En la década de los 1970 se adoptaron bastantes niños colombianos en Holanda. Y, como uno de los motivos más potentes del ser humano es conocer su propio origen, hay adultos que crecieron en familias holandesas pero que son de origen colombiano, que se dirigen a un periodista que tiene un programa de televisión que se llama «Spoorloos», que quiere decir algo como «Sin Rastro». 

Ellos cuentan la historia de su vida, el momento en que comenzaron a sentir la piquiña de saber quiénes eran sus padres (o, más bien: quién es la madre). Muchas veces es el momento en que arman su propia familia y quieren entender más de las características que les están traspasando a sus propios hijos. En algunas ocasiones, el momento es aquel en que mueren los padres adoptivos, pasan a buscar los biológicos. 

Y estos periodistas holandeses, son los que ayudan a buscar. Uno viaja a Colombia (o, para sus efectos, al Perú, o la la India, a Indonesia)y se pone a buscar rastros que pueden conducirlos a encontrar a la familia perdida de Colombia. La madre, quizás otros hermanos que pueda haber. 

El otro periodista, es el camarógrafo que filma todo esto, todo aquel proceso inseguro de si van a encontrar a la madre, si aún vive, si quiere saber de su hijo. 

Cuando encuentran a la madre, le muestran la foto del hijo del que nunca más supieron. Las madres colombianas suelen decir que no dejaron de pensar en aquel hijo que dieron en adopción, y que «tan bello, tan hermoso». Besan la foto y se la pegan al corazón.

(Las madres en otros países a veces son igual de cálidas, pero no siempre y no tanto como las colombianas) 

Por lo general o bien le consiguen pasaporte y pasaje a la madre que viaja a Holanda a conocer a su hijo; o bien el hijo adoptivo viaja a Colombia. Aquí o allá se da el reencuentro, por lo general sumamente emotivo. 

Luego pasan por televisión la búsqueda del adoptivo, la búsqueda de los periodistas holandeses, la reacción de los familiares buscados, el reencuentro. 

Hay algunos programas que no son sobre adopción propiamente, pero también se tratan de buscar pistas. Se relacionan con la década de los 1960, cuando venían españoles e italianos a Holanda a trabajar. Tenían su hogar en España o en Italia pero igual dejaban a una holandesa preñada y luego regresaban a su país y su hogar. Aquellos hijos crecen, a veces pensando que la nueva pareja  de la mamá es su padre, pero en algún momento comienza la búsqueda del padre que nunca conocieron. Aquí también el motivo es el mismo: cuál es mi origen? ¿Quién es mi padre? ¿Cómo son ellos y cómo soy yo? 

Esta es la labor de los periodistas. Buscar familiares entre un pajar y ayudar a gente a reestablecer el vínculo. 

Ojalá que la experiencia de la semana pasada no les lleve a evitar a Colombia – el país preferido del periodista, y con mucha razón su país preferido. 

Loretta van Iterson