17 de mayo de 2021
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La miseria de Belén de Bajirá

19 de junio de 2017
Por Albeiro Valencia Llano
Por Albeiro Valencia Llano
19 de junio de 2017

albeiro valencia

La tragedia de esta población está inmersa en el drama que vive el departamento de Chocó. En agosto de 2016 un movimiento cívico paralizó la región durante ochos días; el Comité Cívico por la Dignidad y la Salvación de Chocó presentó un pliego de 10 peticiones y logró que el Gobierno comprometiera recursos para financiar la adecuación de las carreteras Medellín-Quibdó y Quibdó-Pereira, pero, además, hubo acuerdo en los otros puntos y el paro se levantó. Sin embargo, el pasado 10 de mayo, las comunidades iniciaron otra protesta alegando que solo les cumplieron con el 5% de lo pactado. En esta oportunidad los puntos más urgentes de la negociación eran vías, salud, el caso de Belén de Bajirá, altas tarifas de energía, agua potable, el conflicto armado y la crisis humanitaria.

Sobre el tema de las vías los dirigentes del paro afirmaron que “el proyecto avanza a paso de tortuga”. Otro asunto álgido es el limbo en que se encuentra Belén de Bajirá, pues el Instituto Geográfico Agustín Codazzi (IGAC) informó, desde comienzos de año, que no había límite dudoso y que la región pertenece a Chocó y no al departamento de Antioquia; pero no se publicó en el mapa oficial para disipar las dudas. Los otros incumplimientos también desesperaron a la población: la tarifa de energía sigue siendo alta y el servicio pésimo; muchos barrios de Chocó no tienen servicios de acueducto y alcantarillado y la red hospitalaria es insuficiente. A lo anterior se le suma el tremendo problema de orden público, por las acciones del ELN y de las bandas criminales del narcotráfico, que se han venido apoderando de los territorios abandonados por las FARC.

Pero hay unas cifras que ayudan a entender la situación de todo el Chocó. El índice de pobreza extrema es de 39,1% y el de pobreza de 65,9%; sin embargo los índices nacionales son de 8,1% y 28,5%. El de necesidades básicas insatisfechas en Chocó es de 79,2% y en el país es de 27,7%. Y, para rematar, todo lo que se hace en el departamento es ilegal, pues el 85% del territorio es área protegida de explotaciones mineras y madereras, sin embargo, en 26 de los 30 municipios las organizaciones criminales realizan estas actividades.

¿A quién pertenece Bajirá?

Según el director del IGAC, Juan Antonio Nieto, el Senado de 1944 dejó claro que Belén de Bajirá no hacía parte ni de Antioquia, ni de Caldas. Después, la Ley 13 de 1947, que creó el departamento de Chocó, incluyó el corregimiento en sus límites. Pero pasó el tiempo y las fronteras se fueron desdibujando y aparecieron límites dudosos entre Mutatá (Antioquia) y Riosucio (Chocó); desde hace 17 años hay un conflicto limítrofe entre las dos regiones por quedarse con el corregimiento. La división es muy clara y la sufre la comunidad. Hay dos centros de educación: los estudiantes matriculados en la Institución Educativa Belén de Bajirá, de Antioquia, visten uniforme verde y cantan el himno del poeta Epifanio Mejía, mientras que los alumnos del colegio La Unión de Bajirá, de Chocó, llevan uniforme azul y entonan el himno del compositor chocoano Miguel Vicente Garrido; hay dos centros de salud, dos bandas marciales, dos autoridades y una inspección de policía por cada departamento. En este clima de confusión la Fuerza Pública no sabe a cuál de los gobernadores obedecer, ni a cuál alcalde, si al de Mutatá o al de Riosucio (Delcy Johana Pareja. El Tiempo, 5 de junio de 2017).

Esta duplicidad administrativa dejó a los habitantes en el limbo y perdieron derechos; cuando iban a Mutatá a solicitar un servicio, los funcionarios les decían que no podía ayudarle porque eran del Chocó y cuando acudían a la alcaldía de Riosucio, les respondían que eran de Antioquia. De este modo se tiraban la pelota y los dejaban abandonados.

Pero todo empezó a cambiar cuando el corregimiento se convirtió en monedita de oro debido a sus riquezas. Tiene una extensión de 2.000 kilómetros cuadrados y cerca de 16.000 habitantes; es rico en oro, níquel, cobre y petróleo. Pero en la tierra se da lo que le siembren, especialmente plátano, piña, yuca, arroz y palma de aceite; abundan las riquezas naturales, cerros y bosques, más las especies de árboles maderables. Como si esto fuera poco está ubicado en un sitio estratégico, en la vía de Las Américas, que comunicaría con Panamá y es la puerta de Antioquia hacia el Pacífico.

Esto lo conocen los habitantes y por esta razón, en el paro pasado del 10 de mayo, afirmaron que el Gobierno no quería que se publicara el mapa que demuestra que Bajirá es territorio chocoano, para evitar su transformación en municipio y generar condiciones de desarrollo para la región.

Populismo regionalista

Ante el tremendo problema el Gobierno tuvo que tomar una decisión. Las comisiones estudiaron la Ley 13 de 1947 que no dejaba dudas sobre la ubicación de Bajirá y el IGAC publicó el mapa que agudizó el regionalismo. Ante las voces de protesta, especialmente en Antioquia, el presidente del Congreso, Mauricio Lizcano, afirmó que el IGAC está “asaltando” las funciones del Legislativo y que el Congreso “no ha tomado ninguna decisión”. Esto alborotó el avispero y agudizó la controversia. Sobre el asunto el director del IGAC explicó, con mucha precisión, que el Instituto “no define límites. No segregamos territorios, ni corremos cercas, nos ajustamos a lo que dicen la técnica y la ley”.

Pero el clima político se calentó porque con la publicación del nuevo mapa son cuatro los corregimientos que pasarían oficialmente a Chocó: Belén de Bajirá, Blanquicet, Macondo y Nuevo Oriente. En Bajirá la población está dividida porque desde hace más de 30 años se siente la presencia institucional de Antioquia. El problema es más complicado en los otros tres corregimientos porque sus pobladores se han considerado de Turbo, pues de allí reciben salud, educación y seguridad. Para el coordinador de Prodefensa Belén de Bajirá el departamento de Chocó les ofrece la posibilidad de ser municipio, mientras que Antioquia los limita a ser corregimiento de Mutatá; y afirma que “Nosotros preferimos ser cabeza de ratón que cola de León […] Las migajas que Mutatá nos aporta no nos alcanzan para subsanar las necesidades insatisfechas, empezando porque los doblamos en población”.

Pero Antioquia no se rinde y el gobernador, Luis Pérez, estigmatizó al IGAC y se fue “lanza en ristre” contra el Gobierno Nacional, y advirtió que seguirá defendiendo “la unidad del territorio antioqueño”, con la recolección de firmas y con las consultas populares. Afirmó que “si no respetan lo que mandan las normas, tienen que respetar la voz de la comunidad”. En realidad Antioquia exige soberanía porque este departamento ha invertido más en Belén de Bajirá, y muchos de los habitantes del corregimiento temen perder los recursos en salud y en educación.

Mientras tanto los pobladores solo quieren pertenecer a un solo departamento, explotar las riquezas que poseen, disfrutar de los recursos naturales, salir de la miseria, de la ilegalidad, de la escalada de violencia de la región y superar la corrupción. Los habitantes piden que el Gobierno se acuerde de Chocó.