19 de mayo de 2022
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Habría-hubiera, sintaxis, halagar-alagar, tildes

Profesor y catedrático, algunos años; rebuscador, otros tantos, y hoy, escritor y defensor ferviente de nuestro hermoso lenguaje castellano.
13 de junio de 2017
Por Efraim Osorio
Por Efraim Osorio
Profesor y catedrático, algunos años; rebuscador, otros tantos, y hoy, escritor y defensor ferviente de nuestro hermoso lenguaje castellano.
13 de junio de 2017

Quisquillas de alguna importancia 

efraim osorio

Ya sabemos que el modo subjuntivo expresa deseos, suposiciones, dudas, etc.; el indicativo, hechos.

Con mucha frecuencia, cuando hablamos o escribimos, echamos mano del antepretérito o pretérito pluscuamperfecto de subjuntivo (hubiera sido) en lugar del antepospretérito o condicional compuesto de indicativo (habría sido).  Como muestras, los siguientes textos: “Le hubiera gustado jugar más en el  Real Madrid” fue la respuesta que dio Zinedine Zidane cuando le preguntaron sobre el futuro de James Rodríguez (MSN Deportes, mayo, 2017). “Con humildad ejemplar, hubiera sido (Lope de Aguirre) un buen franciscano” (El Tiempo, Eduardo Escobar, 6/7/2017). “Si esa lógica funcionara (endurecimiento de las penas) (…), la delincuencia debiera haber cedido” (El Tiempo, Alfonso Gómez Méndez, 7/6/2017). Ya sabemos que el modo subjuntivo expresa deseos, suposiciones, dudas, etc.; el indicativo, hechos. En los tiempos verbales que nos ocupan, el subjuntivo expresa el deseo de que algo suceda (¡ojalá viniera!); el pospretérito manifiesta un hecho que habría sido realidad si las condiciones se hubiesen presentado favorables, como en los ejemplos citados: A James le habría gustado jugar más tiempo, si su técnico… Lope de Aguirre habría sido un buen franciscano, si… La delincuencia debería haber cedido, si… ¡Ojalá hubiera espacio para más! ***

La sintaxis no es otra cosa que la colocación y uso adecuados y lógicos en la oración gramatical de las partes que la componen, a saber, sustantivos, adjetivos, verbos, adverbios, preposiciones,  conjunciones e interjecciones, además de, ¡cómo no!, los pronombres y los artículos. En la siguiente oración, el señor Luis Acebedo, profesor de la Universidad Nacional de Colombia, pecó contra la sintaxis en esta frase, quizás porque se enguaraló al redactarla: “El pasado jueves 1º. de junio se realizó una significativa marcha en Manizales, que es imposible ignorar sus alcances y significado” (LA PATRIA, 3/6/2017). En ella, la partícula ‘que’, así utilizada, está fuera de lugar, porque, además de ser pronombre relativo,  hace parte de una oración subordinada como complemento genitivo, razón por la cual tiene que ir precedida de la preposición ‘de’, o ser sustituida por su genitivo, ‘cuyo-a’, así: “…de la que (o de la cual) es imposible ignorar…”. O de este modo: “…cuyos alcances y significado son imposibles de ignorar”. De esta manera, la sintaxis es perfecta, y la oración, inteligible. ***

El escritor y publicista Álvaro Marín Ocampo me envió el siguiente texto, cuyo autor, según sus palabras, “también hace lagos”. Me quedó la impresión de que ese adverbio de modo, ‘también’, me señala, porque yo alguna vez ‘también hice lagos’. El texto de marras es el siguiente: “Hombre auténtico (Nairo Quintana), orgulloso de su raza, de su gente, de su campo, que si bien ambiciona la gloria deportiva y por supuesto lo mejor para los suyos, no pretende ser lo que no es y desarma con palabras justas el desprecio envuelto en el alago insulso o en la crítica insensata. (Semana, William Zambrano Cetina, 1/6/2017). Y tiene razón el escritor Marín Ocampo, porque, tanto el señor Zambrano como yo, confundimos los verbos ‘alagar’ y ‘halagar’: el primero –de ‘a’ y ‘lago’– significa “llenar de lagos o charcos”; el segundo, el que debimos utilizar –del arábigo ‘hálaq’– quiere decir propiamente “tratar bondadosamente, dar a uno muestras de afecto o rendimiento con palabras o acciones que puedan serle gratas”. El error, ¿culpa de la hache –que no se pronuncia, es muda–, de la indolencia, de ser humanos, o de la ignorancia? Sólo él y yo lo sabemos. ***

En crónica sobre la película “La mujer del animal”, el columnista José Wilmar Jaramillo escribió estas frases: “…después de treinta minutos de transcurrida la historia desee salirme del teatro…”. “Pero continúe viéndola a pesar de ello”. “…exteriorice mi inquietud…” (LA PATRIA, 3/6/2017). En ellas es notable la falta de dos tildes, y la desubicación de otra: sin las tildes, las inflexiones verbales ‘desee’ y ‘exteriorice’ son las primeras personas (o terceras) del presente de subjuntivo de los respectivos verbos. Con las tildes eliminadas, y necesarias de acuerdo con el contexto, son la primera persona del pretérito simple de indicativo, ‘deseé’ y ‘exterioricé’: lo que el columnista quiso expresar. De la tilde desubicada, ‘continúe’, pudo ser culpable la digitación o quién sabe qué. Lo cierto es que hay quienes pronuncian ‘Tuluá’, pero escriben ‘Tulúa’.

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