18 de mayo de 2021
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Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

El rescate de un potosí fotográfico

Autodidacta. Periodista de largo aliento formado en la universidad de la vida. Destacado en cadenas radiales, diarios nacionales y co-fundador de medios como Colprensa y el diario digital Eje 21. Formador de buenos reporteros en Manizales, Bogotá y Medellín.
24 de junio de 2017
Por Orlando Cadavid Correa
Por Orlando Cadavid Correa
Autodidacta. Periodista de largo aliento formado en la universidad de la vida. Destacado en cadenas radiales, diarios nacionales y co-fundador de medios como Colprensa y el diario digital Eje 21. Formador de buenos reporteros en Manizales, Bogotá y Medellín.
24 de junio de 2017

Contraplano

 

Por Orlando Cadavid Correa 

Treinta años después de su publicación –ocurrida en octubre de 1987–  tenemos de nuevo en nuestras manos un ejemplar de una obra maestra que recoge la historia gráfica de la ciudad amada, la del corazón siempre abierto y generoso.

El viejo refrán es rigurosamente cierto: “El que busca, encuentra”. En Miami, Florida, donde menos lo esperábamos, el gran amigo, colega y tocayo Orlando López Garcia consiguió y nos hizo llegar con Fabio Becerra Ruíz, otro querido camarada –después de varios años de paciente búsqueda– el bello álbum de fotografías titulado ‘Manizales de ayer’ que habíamos perdido, lamentablemente, en una mudanza.

El documental –que por su carácter sentimental amerita repetición editorial– nació por feliz iniciativa del Fondo Cultural Cafetero y el auspicio del Banco de Caldas y la Corporación Financiera de Caldas, dos instituciones que desaparecieron en la recta final del siglo pasado, cuando pasaron a manos de los llamados ”Aparicios” (o enterradores)  de la economía comarcana.

En sus 192 páginas, el álbum trae 275 gráficas seleccionadas   entre las mil fotos pre-elegidas, cargadas de silenciosa historia caldense, algunas procesadas en laboratorios a través del denominado ‘duotono’, término que los expertos definen así:   “un duotono es un archivo en escala de grises. Es decir, una imagen de blanco y negro que contiene una o más curvas de transferencia aplicables a otras tintas”. El tiraje fue de 3.000 ejemplares.

A manera de prólogo-ensayo, el doctor Ernesto Gutiérrez Arango, ¡alma bendita!, evoca las vicisitudes de la ciudad que amó, gobernó desde su alcaldía y representó con las mejores credenciales en la academia,  la medicina, la política y la tauromaquia, su principal pasión. Dijo en uno de sus apartes: “La fundación de Manizales en estos riscos andinos fue de suyo una circunstancia que ha limitado posteriormente su desarrollo físico. La ciudad ha tenido que luchar y porfiar para que sus vías de comunicación, por ejemplo, se hagan oportunamente y con buenas condiciones técnicas hasta donde lo permite nuestra arisca topografía. El más claro ejemplo fue la lucha que por la construcción del Ferrocarril de Caldas tuvo que iniciar nuestro departamento”.

Don Benjamín Villegas, el editor, escribió en su inspirada nota: ”El protagonista de este libro es la ciudad, telón de fondo de la actividad humana, cuyos logros van, inexorablemente, a reflejarse en ella. Se han reunido, como en un álbum familiar, las fotografías de lugares y de hechos de mayor significación”.

Entre las fotos impactantes que contiene la obra figuran unas apocalípticas panorámicas de las zonas devastadas por los incendios neronianos de los años 1925  y 1926 que luego dieron paso a un vigoroso proceso de reconstrucción de las áreas devoradas por las llamas y reducidas a cenizas. Otros temas del pasado retratados, en su mayoría, por émulos aficionados de Sarmiento, Hurtado y Cifuentes:   La construcción de la imponente Catedral; la inauguración del Ferrocarril, el aeropuerto Santágueda y el Estadio Londoño y Londoño (difuntos los tres símbolos hace largo tiempo); las visitas presidenciales de Miguel Abadía, Carlos E. Restrepo, Eduardo Santos, Mariano Ospina y Roberto Urdaneta; las convocatorias multitudinarias del padre Adolfo Hoyos, así como las enormes demostraciones de pesar que constituyeron los entierros de don Manuel Grisales, uno de los fundadores de Manizales, y de don Aquilino Villegas, el líder cívico por antonomasia.

Vimos en otras instantáneas, en su briosa juventud, a Gilberto Alzate, a Silvio Villegas, a José Restrepo, lo mismo que al infaltable padre Fray Pedro Fabo recibiendo el homenaje manizaleño en uno de los clubes sociales de la epoca. ¡O tiempos, o mores!

La apostilla: Formulamos esta pregunta, con el debido respeto, a don Benjamin, el tambor mayor de Villegas Editores,  el de los libros impresionantes por su gran tamaño: ¿por qué no se lanza una nueva edición de esta memorable joya editorial manizaleña?

(ocadavid[email protected])