27 de mayo de 2022
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El dueño del balón

11 de junio de 2017
Por Hernando Arango Monedero
Por Hernando Arango Monedero
11 de junio de 2017

Hernando Arango Monedero

hernando arangoA los colombianos nos está sucediendo al igual a lo que nos pasó alguna vez en la vida, al menos a los hombres cuando éramos niños, y que algún amigo fuera el dueño del balón y había que convenir con él en todos sus antojos y disposiciones, so pena de que, no permitiera el juego y amenazara con salirse y llevarse el balón. Supongo que a las niñas les pasaba otro tanto, con aquella que era dueña de la casa de muñecas y por cualquier razón dispusiera cerrar la casita y no jugar más.

 

Pues bien: en las mismas andamos nosotros atrás de las FARC y que día a día se les antoja o se les ocurre cualquier cosa. Que si el gobierno no ha llevado a las famosas zonas una teja; que si no ha dispuesto de la biblioteca que no tenían en la selva pero ahora exigen; que si el puesto de salud; que si pasó un avión por los cielos de la concentración; que si era un helicóptero; que no mandaron las raciones tal y como era debido; que si lo uno, que si lo otro y para cada situación hay una amenaza de “levantarse de la mesa”. Y ni qué decir de las pataletas porque no los dejan entrar al recinto del Congreso a participar en los actos “cívico culturales” que algunos de los adláteres de ellos organizan, actos que en nada tienen relación con la política, según ellos. Y si de pronto quieren entrar con sus escoltas armados a una reunión al Congreso, reunión en apoyo a una candidata a la presidencia, acto para algunos político, pero para otros símil de una primera comunión, a ellos no hay porque detenerlos y ellos y sus guardas armados pasan por el registro de entrada sin figurar en las listas de invitados. Todo, sin que de allí se derive participación en política en tanto no han abandonado las armas. Pero que un soldado ose pisar una zona de concentración si es motivo de protesta y violación a lo Acordado en Cuba.

 

Ahora, a raíz de los incumplimientos por parte del Estado, incumplimientos ciertos, no cabe duda, hubo razones valederas para que se ampliaran los plazos para la entrega de armas. Que se haya ampliado el plazo es lo de menos, pero que la entrega de fusiles y demás armamento deba prorrogarse por 20 días, sólo nos está hablando de que el dueño del balón quiere demostrar que es el dueño del balón y que se juega sólo cuando él quiere, en las condiciones en que él quiere y cuando sus disposiciones y antojos se han satisfecho. En esto, las FARC han venido midiendo la profundidad de hasta dónde el Estado está dispuesto a dar para no romper el Acuerdo y hasta adonde la sociedad entera se aguanta sus demandas. Y allí estamos: Los dineros que de pronto puedan ser rescatados de las arcas del grupo guerrillero, serán administrados por el grupo guerrillero y parte se dispondrá para que puedan hacer “pedagogía” del Acuerdo y para algunos programas sociales de esa organización. ¿Y que será la tal pedagogía y cuales los programas sociales? ¿No será posible que se confundan ambas actividades con el ejercicio de las campañas políticas? ¿Acaso se puede constituir un patrimonio en favor de un grupo, cualquiera que sea, con dineros provenientes de negocios ilícitos? ¿El Acuerdo pasa por sobre la Constitución y las leyes? ¿Habrá quien nos defina cómo se separa una cosa de la otra? ¿Será que esa es condición del dueño del balón para que el juego prosiga?

Ya es hora de que nos pongamos serios. Es entendido que el Acuerdo de Paz tiene que seguir adelante y que las FARC demuestren que están decididas a no dar marcha atrás. Que Timochenco, o cualquiera de los jefes de las FARC, deje de andar pensando en que puede dar orden de interrumpir el proceso por cualquier motivo que se presente. Es hora de que el Estado asuma su función y sin entregas adicionales a lo que ya se comprometió a dar y que las FARC deben dejar de andar en exigencias extravagantes que lo único que están logrando es que los ciudadanos resolvamos sacarnos de encima tantos requiñeques y las elecciones próximas se conviertan en eso, en un pugilato por la paz o por el rompimiento del Acuerdo ese.

 

Ah! ¿Y que el Estado no puede variar ese acuerdo porque se viola la constitución? Pues que se olviden de ese cuento que el constituyente primario, precisamente ese pueblo, es el que puede cambiar la constitución como a su arbitrio le quepa. Pero es mejor no llegar allá y por lo tanto es mejor moderar los caprichos antes de que no haya respeto por el dueño del balón, o alguien consiga balón aparte y no ponga tantas condiciones.
Manizales, junio 6 de 2017