24 de mayo de 2022
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«¡OOOO!TUS ARCHIVOS ESTÁN ENCRIPTADOS

15 de mayo de 2017

El ciberataque del que fueron víctimas empresas como Telefónica y FedEx el viernes pasado, son solo la punta del iceberg de otros millones de ataques menores que están socavando la seguridad del mundo corporativo. Se sabe que una de cada cinco empresas, en todos los países, son afectadas por hackers, muchos de ellos del interior de las mismas organizaciones vulneradas. Un punto diferencial de lo sucedido la semana pasada es que se encriptaron millones de archivos por los que se pidieron rescates que debían ser pagados en Bitcoins, la moneda virtual que contra todos los pronósticos, empieza a ser una realidad en el ciberespacio. El modus operandi del llamado ‘ransomware’ no es muy refinado, se trata de simples correos electrónicos de origen desconocido que adjuntan un documento y que el usuario abre por error o desconocimiento.

El episodio destapa una nueva ola de temor informático muy similar al ocurrido durante el cambio de siglo con el llamado, Y2K, una creencia que llevó a las organizaciones empresariales a adaptar sus sistemas para evitar desaparecer secuencias binarias, como fechas, archivos o balances. Eso ocurrió en los meses finales de 1999, días en los que el frenesí del cambio de siglo llevaron a que empresas de seguridad registraran millonarias ganancias por el temor a perder el ADN informático; con el paso de los años se pudo conocer que el miedo de la alta gerencia era un poco infundado por las mismas empresas que generaban la necesidad de actualizar los sistemas. La diferencia es que durante el pasado viernes negro para las empresas españolas, especialmente, sí hubo un verdadero ataque que afectó el libre desarrollo de importantes corporaciones que derivan sus servicios del mundo de las telecomunicaciones. Las pérdidas no han sido cuantificadas por los daños in situ, pero la factura para la reputación empresarial ya ha sido pasada a los usuarios quienes van a desconfiar en adelante sobre qué tan seguros están sus datos en los teléfonos celulares, los computadores o en las redes sociales. El mundo de la seguridad tecnológica nunca va a volver a ser igual desde la semana pasada, más para las empresas que fueron afectadas. En Gran Bretaña, el blanco de los ataques fue el Servicio Nacional de Sanidad, una de las organizaciones más neurálgicas para la economía inglesa, hoy se sabe que el objetivo de los ciberterroristas era generar caos desviando ambulancias y suspendiendo citas programadas con mucha antelación. La velocidad de los delincuentes en el mundo de la tecnología avanza a pasos agigantados, casi al mismo tiempo del que las personas les entregan todos sus datos a las redes sociales.

Hoy se define la competitividad de las empresas por su capacidad de estar interconectadas a través de computadores en línea, teléfonos inteligentes, correos electrónicos, redes sociales, bases de datos y digitalización de todos los procesos, al punto que pensar en una situación diferente es traer a la mente la prehistoria. El desarrollo tecnológico no se puede frenar por el miedo a la cada vez mayor exposición de los datos, tampoco los costos pueden ser una barrera para dar más pasos en el camino de las posibilidades que brinda la tecnología, la situación ahora es saber proceder y tomar decisiones acertadas en los saltos o cambios de tecnologías de las comunicaciones. A manera de conclusión -más recomendación- es el cuarto de hora de los departamentos tecnológicos de las empresas que no deben escatimar esfuerzos en prepararse para escenarios dañinos en contra de empresas tradicionales con miles de empleados.

EDITORIAL/LA REPÚBLICA