17 de mayo de 2022
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Memorias de Fu Manchú

28 de mayo de 2017
Por Fu Manchú
Por Fu Manchú
28 de mayo de 2017

Fu Manchú

Estas leves notas biográficas, ausentes de maquillaje o de algún recóndito y empalagoso interés, nada le agregan al guion puesto en escena en indistintos y disímiles tablados caldenses hace más de ocho décadas. Ineludible e intrascendente libreto recogido fielmente en la memoria, con sus fortuitos hechos, súbitas circunstancias e inesperadas situaciones, encontradas en mí ya largo y agitado trasegar sin pausa, por estas breñas terrenales, y que forman una existencia común y corriente que desaparecerá junto a estos cansados huesos cuando llegue la hora de descansar por siempre, proceso que milagrosa y asombrosamente encuentro almacenado en los apolillados recuerdos, que en forma atropellada reclaman ser incluidos en este memorioso recuento.

Constancia y confesión de haber vivido, para decirlo -sin la potencia verbal de ese grande de las letras, Pablo Neruda- con palabras del vate chileno, que tuve el regusto de conocer en Manizales, en una de las dos visitas hechas a Colombia, la «Fabrica de atardeceres» según su sentir, a donde llegó invitado por Carlos Ariel Betancur (q.e.p.d.), director-cofundador del Festival Internacional de Teatro, en el que actuó como Jurado Calificador.

El relato propuesto, no es producto de la imaginación de la que carezco, sino de hechos reales, anidados en el alma, que no son -valga la aclaración- cuenta de cobro de nada, ni de nadie, sino el registro llano de acciones y sucesos inéditos, vividos al lado de mí fantástica y resignada dulcinea y de circunstanciales y efímeros “amigos”, lo que me permite a esta altura, registrar, como el poeta Amado Nervo, en el poema, “En paz”: “Vida nada me debes, vida estamos en paz”. Pasar en que no he tragado entero, ni he comulgado con ruedas de molino. Arqueo al que asiste la certeza, que todo está consumado.

Completo dicho balance, con la letra de la elegía del bogotano, Francisco Restrepo Gómez: “Muerta la fe, rendida la cabeza, / la lanza rota, el corazón sin brío, / voy por la carretera del Hastío / sobre el viejo rocín de la Tristeza. / Mi espíritu es un buen samaritano / que aúna en brazos de perenne alianza / algo de don Alonso de Quijano / con algo del paciente Sancho Panza. /  No llevo rumbo ni llevarlo quiero, / ni tras de nadie voy ni a nadie espero, / ni espera nadie la llegada mía. / Como ya la ilusión no me conforta, / como todo es igual, nada me importa / morir hoy, o mañana, o cualquier día”.

En lo político no he estado atado a ningún partido, a los que he espiado (como en los toros), desde la barrera, alejado de los extravagantes señoritos, estrato 20, próximo sí a juan-pueblo, estrato cero. Leonera humilde que mal vive en antros y covachas, clientela que es carne de cañón de tanto “mesías” que aparece en época electoral, con el mismo vademécum redentor, alivio de desdichas y miserias, con el que estos malandros atraen, encantan, encandilan, y engañan, sin que los moleste la inconfundible fetidez de sobaco de esas masas sin bañar, con olor a tabaco “cosechero”, a yerba bendita y tufillo a chicha que enajena y emborracha a leguas.

Laborada neutralidad que siempre nos permitió susurrar la manida frase, “me da lo mismo un godo que un h. p. liberal”. Escepticismo plantado en mí acogedor nido de La Unión, todavía en pie, anclado en la tierra norteña, robada a las tribus, Carrapas y Pícaras, extendido a los incontables viajes, por caminos de herradura de la “mariposa verde”, donde llegué, a las empedradas calles de los pueblos, como viajero de Bavaria, Coca Cola, Palmolive, Colombiana de Seguros, Cia Nal. de Chocolates, como culebrero, adivinador, lector de cartas, en competencia con hermosas gitanas de dientes de oro.

Agencié, con mi tío Chan Li Po, que trabajó en Radio Manizales, espectáculos de magia, patrocinado por la ILC, antes de ser quebrada por el hoy cadáver político viviente, que se resiste a desaparecer, empresa que deslechó y manejó como coto de caza. “Quien e? Quien e?  Lo tengo que decir. Pachito E`che le dicen al señor”. Época en que estuve en el proscenio de Radio Luz. Agitado andareguear que llegó ya a su final  en el que digo con el rapero Nach: “Nada ni nadie hoy me acompaña en este baile / quiero estar solo si solo todo estará bien”.

Complazco a mis pariguales de pelo plateado, que no se lo tiñen como el negro César, que solicitaron ampliar la hoja de vida de Francisco Javier Rivera Montoya, Clarinetista, Especialista y Magíster en Musicoterapia, quien hace parte de la nueva camada de valores que dan lustre a la afectuosa, “Ciudad Luz”, lo cual hago gustoso, antes de continuar con el recuento de la melindrosa política niguatera, incitado por el “marrano azul”, que para bien o para mal, ha sido coprotagonista por más de sesenta años.

El ilustre profesional, hijo de San Félix, conformó con el maestro Lácides Romero Meza, en 2003, el célebre “Dúo Nuevo Mundo”. Inicio sus estudios musicales con el profesor, Arturo Murillo. Integrante de las más importantes agrupaciones sinfónicas del país, actuando como solista con algunas de ellas. Seleccionado por concurso en el 2002, como el mejor instrumentista del Conservatorio de Música de la Universidad Nacional, donde se licenció, en el mismo año, con grado meritorio, realizando sus estudios con el maestro, Héctor Pinzón. Ha actuado en las principales salas de conciertos de Colombia.

Es Especialista y Magíster en Musicoterapia de la Universidad Nacional de Colombia. Realizado talleres y conciertos en las principales ciudades del país al igual que en España, Panamá, Venezuela, Perú, México, Ecuador, Francia, Uruguay, Argentina, Estados Unidos, Brasil y África. Con el Dúo “Nuevo Mundo” -clarinete y acordeón-, obtuvo el máximo puntaje en el Concurso de grupos de Cámara realizado por la Orquesta Filarmónica de Bogotá en el 2007, año en que ocupó el Dúo, el tercer lugar en el Concurso International “Music web Concert Hall Competition”, realizado en New York. En el 2016 realizó la gira de conciertos organizada por el Banco de la República a nivel Nacional.

En la actualidad se desempeña como docente de clarinete en la Universidad Pedagógica Nacional y adelanta estudios en Derecho, en la Universidad del Sinú-Bogotá.

La Unión, mayo 21 de 2017