23 de mayo de 2022
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Elogio de los estadísticos

Fue director de Colprensa y ha sido corresponsal de Radio Francia Internacional y de la DW (Voz de Alemania).
12 de mayo de 2017
Por Óscar Domínguez
Por Óscar Domínguez
Fue director de Colprensa y ha sido corresponsal de Radio Francia Internacional y de la DW (Voz de Alemania).
12 de mayo de 2017

Óscar Domínguez Giraldo

La estadística es tan antigua que el propio Adán llevaba un DANE en su corazón. Desde los años veinte del siglo pasado –parece que fue mañana- la estadística se metió hasta en la canasta familiar. Por ello, cada mes, el DANE suministra las veleidades del costo de vida. Que sus resultados no coincidan con el dinero que las señoras llevan al mercado es harina de otro costal.

Los sondeos de opinión –parientes ricos de la estadística- vaticinan certeramente el triunfo de equis candidato. Robándole una metáfora a Winston Churchill quien fumaba un puro por pulmón cuadrado cada hora, la estadística es la ciencia que vaticina lo que va a ocurrir, y después explica por qué no sucedió lo que se había anticipado.

Un buen día decidieron que en Mayo 12 celebrarían su fiesta anual. Como tienen escasa prensa, casi nadie les envía flores en su efeméride.

Claro que un ducho en estadísticas, Ernesto Rojas Morales, ex director del DANE, bogotano de todo el ajiaco, prefiere hablar de estadígrafos. Hecha esta aclaración que un mínimo porcentaje agradecemos, sigamos con los faroles.

Los expertos de pedal estiman que el  primer cálculo de probabilidades debió hacerlo Adán en el paraíso. También mamá Eva, quien tenía el 100% de probabilidades de saber si su marido le era infiel con él mismo- vía el calumniado Onán- o con otra. Lo mismo le pasaba a su costilla.

Por la imaginación de Adán pasaron otros cálculos como: ¿qué sucederá si abandono mi hábitat?, así en esa época existiera el 190% de certeza de que esa palabreja no existiera.

A las estadísticas comenzó  a ponérsele seriedad a partir del siglo XVIII. Y en el XX, Fischer y Pearsons, se colocaron a la vanguardia de los estudiosos.

Con el solo hecho de que el hombre se interesara en contar las lunas y los días, se inicia el registro estadístico, comentó en su momento el director del DANE, Álvaro Velásquez Cock, un “gallo” que solía  analizar estadísticas mientras contaba los peces que suelen acompañarlo en calidad de mascotas. Cuando no estaba el 100% de los peces es porque alguno se había “volado”.

Pero son los fenómenos biológicos los que más parecen interesar a los estudiosos: cuánto duran en promedio las personas y cuáles tratamientos son los que más convienen para contrarrestar el efecto de las enfermedades. Esta ciencia nos aclara si es cierto que “el amor es eterno mientras dura”.

La estadística ha evolucionado de tal forma que en la actualidad, los políticos tienen la vida pegada de un inciso o, mejor, de un dato estadístico que les diga de qué lado están los vaivenes de la opinión pública.

Exagerando un 98%, la estadística es la nueva forma de democracia. Cada día remplaza más el sondeo de carne y hueso, ese que se hace en la boca de la urna. O dentro de ella.

Los gobiernos se mantienen a base de estadísticas. Y si les son desfavorables no hay problemas: el 99.99%  de los perdedores encontrarán argumentos para explicarlos desde su óptica, para salir bien librados. O contratarán empresas de bolsillo que les treparán la autoestima por alguna buena millonada.

No faltan los detractores. Se dice, por ejemplo, que la estadística es una forma elegante de mentir.

Otros sostienen con contundencia de sofista griego que si hay dos pollos y una persona se come uno, la otra no come nada. En conclusión, se comieron en promedio de a pollo.

Si de estadísticas se trata -y el  crédito es para el ilustre abogado Juanc. Mejía- nada como esta perla del admirado Mark Twain: «Hay tres clases de mentiras: las mentiras, las malditas mentiras y las estadísticas.»

La gente es aficionada a sus propios cálculos y cuando fallan, por ejemplo en el cálculo del costo de vida, le echan la culpa a la estadística sistemática, comentaba otro director del DANE, Humberto Gallego, caldense ciento uno por ciento.

Conclusión de Gallego: la gente utiliza las estadísticas torpe y parcialmente. Es difícil calcular el porcentaje de ciberlectores que terminarán de leer, sin dormirse, esta nota en homenaje a estos especímenes que todo lo vuelven números, porcentajes.

Y es todavía menor el porcentaje de los que tienen un hermano estadístico en la familia: Yo me doy ese lujo pero no puedo mencionarlo por su nombre porque se me embejuca. En casa no nos gusta. celebrar estos aniversarios. (En la foto de nuestra primera comunión que acompaña estas líneas, el 50 de los que aparecemos en ella es el otro, no yo).

Hay dos ilustres estadísticos que cultivaron la estadística como modus comiendo, recordó alguna vez el negro Jaime Viana Saldarriaga.

En julio de 1942 el Contralor Alfonso Romero Aguirre, nombró como Director General del Ramo de Estadística –que así se llamaba– al intelectual (poeta y ensayista) Luis Vidales. Transcribo lo que entonces dijo Romero Aguirre acerca del nombramiento:
«Entre nosotros ha existido la idea miserable de que los hombres dedicados a las labores intelectuales son incapaces de realizar trabajos graves y de trascendencia, que requieran un esfuerzo sostenido y continuado; en distintas oportunidades de la vida nacional se ha motejado a los poetas e intelectuales con el concepto disminuido de incapacidad para realizar obra constructiva y para verificar a favor del Estado esfuerzos metódicos y serios en la administración. Es poeta y por eso no sabe hacer un presupuesto, ha sido la frase usada en las campañas electorales para procurar cerrarles el paso a hijos eminentes de nuestras regiones, postulados para ocupar puestos de representación popular».

En el periodo comprendido entre 1952 y 1957 el maestro León De Greiff hace sus «mesteres oficinescos» enla Contraloría General de la República.

Trabajó como revisor de documentos en la sección de contabilidad y cualquier día expresa respeto, con sencillez y modestia, a las normas de trabajo en los siguientes términos: «Pongo en su conocimiento que, previa autorización del señor Jefe de la Sección de Examen de Cuentas y Contabilidad, y para atender asuntos de familia, me vi precisado a retirarme de la oficina a las 10 a.m. y a no concurrir en las horas de la tarde, ayer 14 de los corrientes». Al consignar nuevos datos para la hoja de vida, anota De Greiff en el formulario: «Alguna facilidad para el manejo de los números. Experiencia estadística ferroviaria. Cierta cultura general».

No más paja: felicitaciones para estos profesionales que se nos metieron hasta en las transmisiones deportivas porque nos cuentan cuánto tiempo tuvo equis equipo el dominio del balón…