18 de mayo de 2022
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¡COLOMBIA REVALIDA POTENCIAL GASÍFERO!

5 de mayo de 2017

La confirmación del descubrimiento de un yacimiento de gas en aguas del Caribe colombiano constituye, a no dudarlo, una buena noticia para un momento muy delicado de la economía y cuando los flujos de inversión extranjera en el país y toda la región siguen mostrando altos componentes de inseguridad jurídica y objetivo cortoplacista.

Catalogado por el Gobierno como el mayor descubrimiento en 28 años, desde tiempos de Cusiana en 1989, las perspectivas del nuevo pozo, denominado Gorgon-1, son aún mayores porque se encuentra dentro de un área en donde ya se habían confirmado otros dos hallazgos (Kronos y Purple Angel), lo que permite confeccionar lo que se llama en términos técnicos una “provincia gasífera” en lecho marítimo de mediana y alta profundidad.

Los datos técnicos obtenidos por la fase exploratoria de este proyecto, a cargo de Ecopetrol y Anadarko, líder mundial en búsqueda y explotación de hidrocarburos costa afuera, permiten establecer que las reservas gasíferas colombianas podrían extenderse más de una década. El país cuenta hoy con reservas probadas de 4,4 terapies cúbicos de gas natural, lo que le garantiza abastecimiento hasta el 2027.

Este anuncio se produce, precisamente, en momentos en que, como se advirtiera en el editorial del pasado lunes, existe gran preocupación por las conclusiones de un estudio de la Contraloría General revelado días atrás, según el cual no se ha desvanecido el “fantasma” de un posible déficit de abastecimiento de gas natural en el interior del país el próximo año, y probablemente en todo el territorio nacional en 2023. A ese escenario complicado, el ente de control fiscal sumó la alerta por la demora en plantear e iniciar nuevos  proyectos así como el hecho de que la entrada tardía de la regasificadora de la Costa Atlántica impidió cumplir el abastecimiento de la demanda termoeléctrica en la crisis generada por el Fenómeno del Niño a finales de 2015 y comienzos de 2016, que tuvo al país al borde de un racionamiento.

Aunque el Gobierno indicó que con este hallazgo gasífero desaparece el fantasma de un desaprovisionamiento a corto y mediano plazos, algunos expertos advertían ayer que el asunto no es tan automático como se piensa, porque es necesario surtir todavía varias fases no sólo para establecer técnicamente las reservas estimadas en este conjunto de pozos, sino también fijar los cronogramas de desarrollo y producción. Es allí en donde vuelven a ponerse sobre el tapete algunas de las conclusiones del estudio de la Contraloría en torno a que la maduración de algunos proyectos gasíferos puede tardar de 4 a 6 años, a lo que habría que sumar los tiempos relativos a trámites administrativos, licencias ambientales, consultas a comunidades étnicas y probables modificaciones de los planes de ordenamiento territorial.

Pero más allá de esta advertencia, lo cierto es que el descubrimiento gasífero pone a Colombia de nuevo entre los grandes focos de inversión extranjera en hidrocarburos en el continente y confirma, de paso, que las apuestas exploratorias de Ecopetrol tanto en el país como en el Golfo de México, Brasil y otras regiones están dando resultados concretos.

De igual manera, es claro que la nueva provincia gasífera redundará en un empujón económico a departamentos como Atlántico, Sucre y Córdoba, en tanto que debe fortalecer a Barranquilla como un nuevo centro logístico de la industria de hidrocarburos, con todo lo que ello implica en materia de empleo, inversión y dinamismo productivo.

Buenas noticias, entonces, para un país en el que el pesimismo sobre el futuro de la economía continúa siendo la nota predominante, al tiempo que el petróleo no sube de 50 dólares el barril, la industria sigue de capa caída y tanto el consumo como el comercio tampoco levantan cabeza. Mientras los estimativos privados, de centros de estudios y entes multilaterales sobre crecimiento del PIB para 2017 continúan replanteándose a la baja y las proyecciones más halagüeñas no van más allá de 2,5%, el Gobierno insiste en que sí hay un efecto rebote y prueba de ello es que la inflación está bajando, igual el desempleo, hay un repunte exportador, las tasas de interés se reducen, el dólar retorna al horizonte de los 3.000 pesos y tanto las firmas calificadoras de riesgo como el FMI han mejorado su visión sobre el futuro de la economía local.

En medio de ese escenario de altibajos, es claro que la confirmación del hallazgo de la provincia gasífera en el mar Caribe colombiano constituye un motivo de alegría y confianza en el futuro del país, un empujón anímico que urge Colombia para derrotar la ola de pesimismo que impera.

EDITORIAL/EL NUEVO SIGLO