19 de mayo de 2022
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Parece un milagro que el Once Caldas haya logrado liberarse de Hernán Lissi

Por Esteban Jaramillo
25 de abril de 2017
Por Esteban Jaramillo
25 de abril de 2017

Esteban Jaramillo Osorio

Parece un milagro que el Once Caldas haya logrado liberarse de Hernán Lissi, uno de los más discretos entrenadores que han pasado por la ciudad. Hombre obstinado, lleno de prejuicios, pasional en sus relaciones, y bloqueado en sus planes de juego. Tan lamentable fue su presencia, como la de aquellos que recomendaron su  contratación.

Por la pérdida abrumadora de puntos a lo largo del torneo y su fútbol carente de argumentos, injustificada resultó la tardanza para indicarle el camino de salida. Debió marcharse o ser despedido, sin reparos. Faltó vergüenza por que hace rato se demostró que autocrítica no tenía.

Hay un alivio, no solo para el público sino para algunos jugadores rechazados en sus libretos, que vieron pasar  horas y partidos en el banco de relevos, sin que el entrenador viera en ellos alguna solución, la que sin duda tenían. Fueron tantos los que  jugaron “por decreto” en este equipo fantasma, que estresa a los aficionados y actúa contra la corriente de los buenos resultados.

Hace tiempo que la gente, apostada en las tribunas del estadio, no consigue divertirse. La constante es el sufrimiento y con él muchas son las reacciones desbordadas. Pero no  pasaba todo por Lissi, también por aquellos que empecinados en los beneficios personales, abusaron del control  deportivo del club. Que daño hicieron contratando futbolistas sin cartel que  solo ellos conocían, bajo el pretexto de la falta de dinero.

No es, la del Once Caldas, una nómina de lujo. Pero no dudo, puede ser gestionada de mejor manera. Esa es mi prédica.

Para darle orden a la casa, para rebajar tonos críticos, para encontrar un equipo solidario y comprometido, se necesita fortalecer las áreas deportivas sin la intromisión de consejeros  tóxicos o turbios, con la configuración de una nómina con mayor peso, que justifique en la tabla los deseos de los aficionados. No se trata de invertir millones en figuras de discutido rendimiento. Es saber elegir, con honestidad y conocimiento, lo que siempre se ha pregonado.