19 de mayo de 2022
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El nuevo paradigma empresarial

2 de abril de 2017
Por Jorge Emilio Sierra
Por Jorge Emilio Sierra
2 de abril de 2017

Por: Jorge Emilio Sierra Montoya (*)

Austin habla de un nuevo paradigma en el mundo, según el cual hay una redefinición de la creación de valor en las empresas. El valor, como se sabe, constituye el principal objetivo de las organizaciones empresariales, sean públicas o privadas, grandes o pequeñas.

Al respecto, pues, se dio un cambio de fondo: ya no importa sólo, como sucedía antes, generar valor económico (GVE) sino también generar valor social (GVS). O sea, el valor de las empresas no se reduce al valor económico sino que incluye el valor social, según esta nueva concepción a la que ningún empresario puede ser ajeno.

Y claro, entre ambos valores hay una estrecha relación, de carácter sinérgico, por lo que Austin se refiere a un “sinergismo virtuoso”: la generación de valor económico genera valor social y éste, a su vez, genera valor económico.

Ello exige, de otra parte, redefinir los grupos de interés de la empresa, que van desde la comunidad y los inversionistas hasta los empleados, los consumidores y el gobierno, con quienes se busca ese valor social según el citado paradigma.

Visión estratégica

De acuerdo con lo anterior, existen varias categorías -en opinión de Austin- para la Responsabilidad Social Empresarial (RSE): en primer lugar, el simple cumplimiento de la ley, es decir, que las empresas cumplan con las normas legales, a lo que muchas de ellas reducen su responsabilidad social (pagar salarios, impuestos, etc.).

En segundo lugar, la RSE es vista como un mecanismo adecuado para el manejo de los riesgos, pues estos pueden ser mayores y acaso incontrolables si la empresa no ayuda al mejoramiento del entorno social, según es fácil apreciarlo en zonas de conflicto, donde la violencia reina a sus anchas.

En tercer lugar, se concibe la RSE como la adherencia a valores, con el énfasis debido a las cuestiones éticas, al deber ser de las empresas o, en definitiva, al compromiso social, sinónimo de Responsabilidad Social.

Y, por último, está la visión estratégica, obviamente centrada en la RSE como estrategia corporativa, donde se reúnen la generación de valor económico y de valor social.

Generar valor para todos

Al entrar en detalles sobre este análisis, Austin comenta que en la primera etapa, de carácter legal, la RSE es obligatoria, táctica, dirigida a generar sólo valor económico para los accionistas como único grupo de interés, y desde ahí se avanza hasta llegar a la última etapa, donde se da el impacto estratégico.

Acá, en la última etapa regida por el nuevo paradigma, la RSE ya no es obligatoria sino discrecional, no es táctica sino estratégica, y apunta a la generación de valor económico y social para los diversos grupos de interés, no sólo para los accionistas.

(*) Miembro Correspondiente de la Academia Colombiana de la Lengua – [email protected]