19 de mayo de 2022
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Deberían ir a la cárcel alcaldes y gobernadores por invasiones a sitios adyacentes a Sancancio

Por Iván Mejía
28 de abril de 2017
Por Iván Mejía
28 de abril de 2017

Deslizamiento en Manizales en los barrios: Aranjuez, Camilo Torres, Bajo Persia, El Lavadero, Alto Castilla y Granjas

Iván Mejía

Irresponsablemente le echan la culpa a las lluvias. No. No es cierto. Por siglos en Manizales ha llovido copiosamente y mientras nadie lo afectó, también por los mismos siglos había existido incólume el morro de Sancancio.

No fue la lluvia la causante primaria de estos deslizamientos, fue la insensatez de la gente y la falta de autoridad. En Manizales hay más barrios que como esos están en áreas inapropiadas o vulnerables, a los que les puede suceder lo mismo.

Deberían meter a la cárcel y hacerlos pagar por todos los daños, compensaciones y reforestación, a los gobernadores de caldas y a los alcaldes de Manizales habidos desde 2007, que fue cuando esos damnificados empezaron a invadir tanto los terrenos vecinos al morro como las partes inferiores de sus faldas.

Por años, esas autoridades han estado viendo la deforestación que los invasores le han estado haciendo al Morro de Sancancio, pues ha sido fácilmente apreciable desde lejos y sin embargo no han hecho nada. Fue esta deforestación en la base del Morro lo que produjo los derrumbes que causaron la catástrofe. Además, esas mismas autoridades sabían muy bien que el sitio de la invasión había sido creado por la avalancha del Ruiz de hace 30 años, de manera pues que es extremadamente vulnerable, pues está sujeto a ser arrasado por el río Chinchiná y por la próxima avalancha del Ruiz, el cual se mantiene en permanente alarma naranja.

El Morro de Sancancio es un conjunto de laderas con pendientes muy pronunciadas y largas. Dichas autoridades, como cualquier persona que mire hacia el Morro de Sancancio puede observar esas acentuadas pendientes, así pues que por el mejor interés de todos, como es su deber, siempre han tenido la obligación de impedir que se tocara su monte para evitar la consecuente erosión.

Conclusión, el área ocupada por esos invasores está sujeta a ser arrasada, bien sea por una crecida del Chinchiná o por una avalancha del Ruiz, por lo tanto, desde un principio las autoridades de Manizales no debieron permitir esos asentamientos y mucho menos consentir cualquier explotación de la base ni laderas del morro de Sancancio.

Hay una responsabilidad del sector oficial que debe ser juzgada y sancionada, por cuanto como he dicho, por siglos ha existido ese morro sin que nada hubiera sucedido. En consecuencia, debe responder pecuniaria y penalmente.

Detrás de los asentamientos ilegales hay no solamente desidia política al dejar que sucedan, sino también al no ofrecer soluciones viables de vivienda para las personas que la requieran y claro, «corrupción» que se ha convertido en una actividad inherente a los cargos públicos.