24 de mayo de 2022
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Cuerpo de sacerdote colombiano asesinado en Venezuela no será repatriado

13 de abril de 2017
13 de abril de 2017
Imagen publicada en El Heraldo de @CEVmedios

Bogotá abr. 14/17. El cuerpo del sacerdote Diego Bedoya Castrillón, asesinado el pasado fin de semana en Venezuela, no será repatriado, informó el ministerio de Relaciones Exteriores.

Por la decisión de su congregación y por cuanto el fallecimiento fue producto de un hecho delictivo violento, no será posible su traslado, por ahora, a Colombia.

El sacerdote Bedoya Castrillón fue asesinado en Aragua, Venezuela cuando asaltaron la sede de la comunidad religiosa en la que se encontraba, informó la cancillería.

El religioso antioqueño fue asesinado en un ancianato de Venezuela, país donde residía hacía 16 años.

Bedoya Castrillón, nació en Sonsón, Oriente de Antioquia. Desempeñó su labor clerical varios años Colombia y España, hasta que se radicó finalmente en Venezuela.

El cuerpo del religioso, superior de la Casa de la Victoria de los Hermanos Franciscanos de Cruz Blanca en Venezuela, fue hallado el pasado lunes por las autoridades en su oficina en el barrio La Otra Banda, parroquia Castor Nieves Ríos del municipio José Félix Ribas, La Victoria.

Comunicado del ministerio de Relaciones Exteriores:

El Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia lamenta la muerte del sacerdote colombiano Diego Bedoya Castrillón, quien según versiones preliminares fue asesinado en Aragua, Venezuela cuando asaltaron la sede de la comunidad religiosa en la que se encontraba.

Desde que se tuvo conocimiento del fallecimiento del connacional perteneciente a la Congregación de los Hermanos Franciscanos de la Cruz Blanca en Venezuela, el Consulado de Colombia en Valencia solicitó a las autoridades competentes de ese país celeridad en las investigaciones tendientes al esclarecimiento de los hechos y la determinación de los responsables del homicidio.

Los restos fueron entregados a la Congregación a la que pertenecía por disposición de las autoridades venezolanas, siguiendo los preceptos y normas de la Orden Franciscana, para que fueran enterrados en su sede de la Casa Familiar Candelaria en la ciudad de La Victoria – Estado Aragua, como lo determinaron sus superiores que viajaron desde España para encargarse de su sepelio.

Por la decisión de su congregación y por cuanto el fallecimiento fue producto de un hecho delictivo violento, lo que hace imposible según la legislación venezolana una repatriación o una cremación hasta que el mismo deje de ser objeto de investigación, su cuerpo no pudo ser repatriado, y así se les informó a sus familiares oportunamente.