26 de junio de 2022
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Lo que va del Lizcano padre al Lizcano Hijo

8 de marzo de 2017
8 de marzo de 2017

Política con pimienta

Existen varias similitudes en las carreras políticas de Oscar Tulio Lizcano y su hijo Mauricio Lizcano.

El taita nació en Cartago y el otro en Medellín, pero se presentan como oriundos del departamento de Caldas.

Ambos niegan sus verdaderas ciudades de origen por maquiavélicas conveniencias electoreras.

El viejo debió emigrar muy joven de Cartago, Valle, al Riosucio de Otto Morales para escapar de la violencia.

Al muchacho lo trajo a este mundo, en  Medellín, su mamá Marta Arango, pero siempre dice ser paisano de don Rafael Arango Villegas.

Los Lizcano, pues, son dos caldenses “chiviados”, situación de la que no tienen por qué avergonzarse.

Padre e hijo deberían manejar el tema de sus patrias chicas achacándole la culpa a dos vuelos desviados de la cigüeña.

El ex secuestrado Oscar Tulio se hizo famoso al protagonizar en la selva una fuga de sus secuestradores de las “Farc”.

Fueron 3.004 días de padecimientos en los ocho años de confinamiento al que lo sometió la temible banda “Fariana”.

La fuga de la cárcel guerrillera duró tres días con sus noches por la inhóspita selva entre Risaralda y Chocó.

Alias “Isaza”, un desertor de las “Farc”, fue el gran gestor de la evasión considerada digna de una película de Hollywood.

Mauricio, el presidente del Senado, es un avión para salir ganador en todas las artes del clientelismo y sus derivados.

Su hermanito Juan Carlos –ex secuestrado como su papá—no le jala a la política sino a los negocios más prometedores.

Es dueño, en Urabá, de una cadena de ocho distribuidoras de motocicletas de alto cilindraje que le dan jugosas ganancias.

El progenitor de estos buenos muchachos –al regresar a la libertad- se separó de doña Martica y se unió a una sardina.

Nos consta que la esposa y madre –llamada por su marido ”La barquerita”— recorrió el país muchas veces clamando por la liberación del padre de sus hijos.

No suministramos mayores detalles de la crisis matrimonial porque a nosotros nos enseñaron a no meternos en las vidas privadas de la gente.

Por ahora, Lizcano Senior (graduado en filosofía y letras en la Universidad de Caldas) espera que su hijo le cumpla esta promesa:

En el 2018 no aspirará a su reelección como senador y le cederá su curul senatorial a su adorado taita cartagüeño.

El muchachón aprendió a darse sus mañas en  la cosa pública desde cuando manejó el Tránsito de Manizales.

Cuando su papá padeció su largo cautiverio, él administró como quiso el presupuesto de la Unidad legislativa de la Cámara.

O sea que el joven demostró que no es ningún pintado en la pared y que sabe cómo se le saca provecho a Don Erario.

En lo único que le falta por emular a don Oscar es en buscar acomodo como columnista semanal del diario El Colombiano.

Un malqueriente de los Lizcano suele comentar, refiriéndose a Mauricio, que “en Medellín dicen que es de Manizales, y en Manizales aseguran que es de Medellín”.

Y lo propio hacen con Oscar Tulio: “en Cartago afirman que es de Riosucio y en Riosucio sostienen que es de Cartago”.

Una provocación al país: Presidente de Colpensiones quedó con un sueldo mensual de 53 millones de pesos

Mauricio Olivera

La información aparece hoy en un comentario del leído portal virtual «Las2Orillas». Y saben ustedes quién preside la junta directiva de Colpensiones? Nada menos que la ministra de Trabajo, Clara López, la misma que dice representar al sector trabajador en el gobierno. Falsos líderes que predican pero no practican. El gobierno de Santos niega a la clase trabajadora del país un miserable incremento superior al 7 por ciento y a los pensionados en vez de aumentarles les quita, mientras que a la oligarquía que está enquistada en la cúpula burocrática le decreta generosísimas concesiones que ofenden a la gente. «Con la costosa reestructuración que eleva los ingresos a la cúpula directiva, el presidente de Colpensiones, Mauricio Olivera, queda con uno de los mayores ingresos del gobierno, probablemente el mayor», según «Las2Orillas». Con razón la imagen presidencial no está por el suelo.