5 de julio de 2022
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El paro internacional de mujeres

6 de marzo de 2017
Por Albeiro Valencia Llano
Por Albeiro Valencia Llano
6 de marzo de 2017

albeiro valencia

Este ocho de marzo la conmemoración es diferente porque las mujeres convocaron al paro femenino global, a una jornada internacional de lucha: “Que pare el mundo porque nos están matando. Que pare el mundo porque no funciona sin nosotras. Que paren las calles hasta que podamos transitarlas seguras. Que paren los feminicidios porque nuestras vidas no están a disposición de otros”. El Paro Internacional de Mujeres es un movimiento conformado por afiliadas de numerosos países, que nació en octubre del año pasado como respuesta a la violencia social, legal, política, económica y moral, que experimentan hoy las mujeres en todo el mundo; tienen como lema “la solidaridad es nuestra arma”. Las mujeres están cansadas por la brecha salarial, por la violencia de género, por la llegada de un presidente misógino a la Casa Blanca, por los feminicidios, por las violaciones y por la larguísima historia de discriminación.

El movimiento feminista

Desde la segunda mitad del siglo XIX, se vive en Europa un despertar del feminismo debido a la divulgación de las obras de Carlos Marx y de Federico Engels. Además, por los avances de la industrialización, por la formación de los partidos políticos y debido al desarrollo de las asociaciones, se creó el ambiente que favoreció la lucha de las mujeres. Para esta época hay una intensa campaña, en la prensa y en las asociaciones feministas, por los valores democráticos. Se combate contra la dependencia conyugal y contra el derecho que tiene el marido para administrar la propiedad de la esposa. Se lucha por el derecho a la educación superior, al sufragio y al salario igual por el mismo trabajo. Con el sustento ideológico y jurídico de los socialistas utópicos se planteó el derecho al divorcio.

Algunas intelectuales feministas contribuyeron a orientar la lucha por las reivindicaciones. En este campo sobresalió la inglesa Harriet Martineau (1802-1876) quien se destacó en la campaña por el sufragio de las mujeres y por el derecho a la educación. Pasó la vida escribiendo y así se sostuvo económicamente. La berlinesa Hedwig Dohm (1833-1919), extraordinaria escritora y destacada líder feminista, analizó la opresión de la mujer en la familia y escribió muchas obras sobre el tema.

A finales del siglo XIX hay un nuevo auge del feminismo, debido a la prensa y a las numerosas asociaciones, incluyendo las religiosas. La organización de congresos internacionales motivó a los grupos feministas para que se agremiaran en federaciones nacionales e internacionales. Se destacó la Internacionale Socialiste des Femmes (1907), dirigida por Clara Zetkin; la importancia de estas federaciones radica en que sembraron en las asociadas el sentido de pertenencia a un movimiento mundial y, sobretodo, confianza en la victoria.

Cuando se inició el siglo XX surgió la llamada «mujer nueva» que lucha por la autonomía económica y para que la mujer no permanezca anclada en el hogar. La mujer burguesa lucha contra los prejuicios sociales para adquirir el derecho al trabajo. La mujer pobre, mientras tanto, es consciente del gran poder emancipador del trabajo.

El 8 de marzo: Día Internacional de la Mujer

El 3 de mayo de 1908 las mujeres del Partido Socialista Norteamericano organizaron jornadas de reflexión y acción, denominadas Woman’s Day, para hacer campaña por el sufragio y contra la esclavitud sexual. Pero las mujeres pensaron que se debía escoger un día del mes de marzo para realizar jornadas de reflexión. La historia ofrecía algunos ejemplos sobre la importancia de dicho mes. En 1857 hubo una memorable marcha convocada en el mes de marzo, por el sindicato de costureras de la compañía textil de Lower East Side, de Nueva York, que reclamaba una jornada laboral de 10 horas. En 1867, también en marzo, hubo una significativa huelga de Planchadoras de Cuellos, en Troy (Nueva York), quienes formaron un sindicato y pidieron aumento de salarios. Después de tres meses no lograron nada y regresaron a sus labores. En 1911 las costureras de la Triangle Shirtwaist Factory, de Nueva York, realizaron una huelga de protesta contra la empresa, por las difíciles condiciones de trabajo y por aumento de salario, pero no consiguieron nada; poco tiempo después, el 25 de marzo, se encontraban 240 mujeres laborando en el noveno piso de la fábrica, cuando se inició un incendio y como se encontraban hacinadas y encerradas bajo llave, no pudieron salir. Murieron 146 costureras casi todas inmigrantes de Europa del Este y de Italia, que todavía no hablaban bien el inglés.

Esta tragedia desató marchas de solidaridad en Estados Unidos y en Europa y se propuso conmemorar el Día Internacional de la Mujer, en el mes de marzo, por el derecho al voto y por mejores condiciones laborales. Los trabajadores rusos celebraron por primera vez el Día Internacional de las Obreras, el 2 de marzo de 1913. Pero el 8 de marzo de 1917, en plena guerra, las mujeres de San Petersburgo hicieron una gran manifestación pidiendo pan y el regreso de los combatientes.

Durante la Primera Guerra Mundial millones de mujeres fueron integradas a la industria, pero como su salario era mucho más bajo que el de los hombres, incorporaron este punto en sus reivindicaciones. La guerra fortaleció el movimiento feminista, especialmente en Europa, donde las banderas de las dirigentes Clara Zetkin y Rosa Luxemburgo eran recogidas por otras líderes.

Por último, la Carta de las Naciones Unidas, firmada en San Francisco en 1945, fue el primer acuerdo internacional que proclamó que la igualdad de los sexos era un derecho humano fundamental. Desde esa fecha se ha venido creando un legado de estrategias, normas y programas para mejorar las condiciones de la mujer en todo el mundo. Finalmente, en 1975, la Asamblea General de las Naciones Unidas estableció el 8 de marzo como Día Internacional de la Mujer. Sin embargo la lucha sigue.