22 de mayo de 2022
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Orlando Cadavid Correa
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El Diablo Cojuelo

28 de marzo de 2017
28 de marzo de 2017

Pido la palabra, señor Presidente.

La tiene senador Mejía.

Señor Presidente :

Yo soy hijo de un señor Mejía, uno de los ganaderos más ricos del país. Me crié entreverando estudios con los pinguinos en los colegios repechudos de Bogotá y el ordeño de nuestras vacas.

-Señor Presidente, no nos importa conocer la  vida privada del senador Mejía, dice  un  colega suyo.

-Cállese , usted es un imbécil que no me entiende.

-Iba diciendo, señor Presidente , que yo soy hijo de la gleba  campesina pero tambien del copete social de mi ciudad.

Se arma una rechifla contra Mejía.

-Silencio , silencio, grita el Presidente del senado.

-Ustedes son unos bellacos , unos malnacidos que no me quieren oir.

Más rechifla. Las barras gritan : hagan callar  a esa pobre  guacamaya.

-Señores de las  barras : No saben ustedes lo machote que yo soy.

Siga H. senador.

Les decía que en el campo manejo ubres  y en el pueblo soy play boy. El doctor Uribe  me trajo aquí. No sé porqué. No tengo votos ni en  mi casa.

Y quería decirles  que estoy contra la guerrilla integrada  por  mocosos sin cultura. Yo no mes lo trago.

Repito, soy  un berraco.  No  como ese paisano  mio que se llamaba Gilberto Alzate, un tonto que quiso ser presidente de  Colombia.

Ni como un tal Silvio  Villegas, que era un guachafitero a quien le chuzaron las  nalgas en Supía.

Menos como un  tal Londoño que hablaba muy bonito y  enamoraba reinas.

A  mí me gustan los guapos de pelo en pecho..  Esos que tienen los testículos bien grandes. Sin  miedo a  nada.

El senador Uribe le dice a Duque, su hijo espiritual y su candidato para la presidencia de Colombia:  Dígale a ese desvirolado que se calle. Es una vergüenza como habla. Y que se olvide que lo vuelva a incluir en  mis listas para el  senado.