2 de julio de 2022
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Trump, Vargas Lleras y Maduro

5 de febrero de 2017
Por Clara Inés Chaves Romero
Por Clara Inés Chaves Romero
5 de febrero de 2017

Por: Clara Inés Chaves Romero (*)

En los pocos días en que ha gobernado el presidente de los Estados Unidos Donald Trump ha producido muchos sinsabores y protestas no solo alrededor del mundo sino  en su propio país, debido a sus medidas dictatoriales y radicales.

Una de estas medidas tuvo que ver con el hecho de prohibir durante algún tiempo el ingreso al país de extranjeros provenientes de siete países musulmanes, Irán, Irak, Siria, Sudán, Somalia, Libia y Yemen, motivo por el cual la fiscal general Sally Yates cuestionó la legalidad del decreto ejecutivo presidencial en tal sentido, y como un medio de cumplir con lo que la constitución estadunidense menciona -control y equilibrio de poderes-, principio normal en todo país democrático liberal, y en especial en el país del tío Sam que  se ha caracterizado por ser el abanderado de la democracia y de sus valores.

Como consecuencia de ello, el presidente Trump despide a la fiscal general y designa en su reemplazo al señor Jeff Sessions  (nombramiento que  al parecer quedó aplazado al día en que se escribe el presente artículo, enero 31) quien como senador en el 2006 durante el segundo período de la presidencia de George W. Bush, produjo un discurso en contra de los latinos tildándolos de “inútiles”,  y en contra de los dominicanos quienes, según él, ingresaban en el país a través de matrimonios blancos.

De otra parte, recientemente en nuestro país, según noticias de prensa, el vicepresidente Germán Vargas Lleras en  su discurso de entrega de casas sociales, mencionó que estas son para los colombianos y no para los “venecos”, lo que produjo la reacción violenta del presidente venezolano quien lo tildó de “señorito oligarca” por insultar según él, al pueblo venezolano.

Al parecer algunas personas, asocian los dos hechos como xenófobos, pero no es así; el análisis es distinto.

Si bien es cierto que por ser Estados Unidos el país que ha luchado por la libertad y la democracia en el mundo y generado guerras bajo esta bandera, no se entiende cómo el presidente Trump tome estas medidas tan radicales, más aún cuando el derecho internacional protege a los refugiados, y si a esto le agregamos la responsabilidad que tiene Estados Unidos en la crisis que vive el Medio Oriente frente a la invasión de Irak.

Y aunque lo que acabo de mencionar es cierto, también en Estados Unidos se habla de la “seguridad nacional”, doctrina que surgió en la guerra fría y fue ideada por Estados Unidos y puesta en práctica por distintos ejércitos latinoamericanos. “Según esta doctrina, cualquier amenaza a la Seguridad Nacional de EE. UU originada en cualquier parte del mundo, constituía una acción a favor de la potencia enemiga de EE. UU.”(información obtenida de internet).

Al parecer esta doctrina vuelve a cobrar fuerza, pues para el presidente el terrorismo constituye un peligro para la seguridad de su país, con lo cual justifica su medida, y desde ese punto de vista se hace lógica dicha disposición presidencial.

En el caso de nuestro vicepresidente Vargas Lleras, no es un tema xenofóbico, sino un sentimiento nacional que por cierto, se pone en práctica en todos los países, siendo de preferencia sus propios connacionales en algunas políticas sociales sobre los extranjeros, y por ende es una medida del gobierno que se da para dar solución a los problemas sociales de los colombianos, sin desconocer el hecho que los extranjeros y los colombianos tienen los mismos derechos ante la ley.

De todas maneras, cuando se leen y se escuchan las malas noticias relacionadas con la mayoría de la migración venezolana en Colombia, se recuerda una época difícil en donde Colombia tuvo el mismo problema con la migración nicaragüense hace varios años.

Para nadie es un secreto que este problema que se vive en Colombia con algunos migrantes venezolanos ilegales, sucede en otros países con sus vecinos fronterizos, con lo cual incrementa la ilegalidad  y los problemas sociales en el país a que llegan; caso igual está pasando con algunos venezolanos en Cúcuta, pues según noticias de prensa,  las cárceles de esta ciudad fronteriza con el hermano país, ya no le caben un venezolano más que ha pasado la frontera, no solo de manera ilegal sino que ha delinquido en nuestro país.

En este orden de ideas cualquier colombiano, y más aún un miembro del gobierno, tiene el derecho de protestar y de pedirle al gobierno venezolano que ejerza control en sus fronteras y mejore la calidad de vida de sus conciudadanos, ya que este hecho refleja enormemente la crítica situación que sufre su país, la cual perjudica la seguridad de Colombia en todo sentido.

La ley internacional sobre migración obliga a que cada país haga su propia regulación y, en este sentido, cada país es autónomo de ejercerla como lo considere conveniente dentro de los marcos legales internacionales establecidos y en su propio beneficio por lo cual es válido que el vicepresidente Vargas Lleras haya hecho esta aclaración referente a las casas sociales, y nosotros como colombianos debemos exigir que el vecino país haga lo pertinente del caso para ejercer los controles necesarios en la zona de frontera.

No se entiende la bravuconería y la insolencia del presidente venezolano para con el pueblo de Colombia y para con su gobierno, al pedirle al vicepresidente colombiano que le pida disculpas al pueblo venezolano, ya que no se le insultó, y no estamos violando ninguna ley internacional, y contrario sensu, él sí ejerció actos xenofóbicos y violatorios de la ley migratoria internacional al lanzar a los colombianos sin justificación alguna salvo algunos casos particulares, destruyendo sus viviendas y marcándolas con una “x” como en la época de Hitler, hechos estos que conmocionaron el año pasado al país y al mundo, por lo que  obtuvimos la solidaridad internacional.

Volviendo al caso del presidente Trump, lo peligroso de todo esto, es que parecería ser que por ese país hay aires dictatoriales, con lo cual Trump se va asemejando al presidente Maduro de Venezuela, y es lamentable que se debiliten de esta manera la democracia liberal y todos los principios e instituciones que esta conlleva, pues con ello se ponen  en peligro a su vez, la paz y la estabilidad mundial.

 

(*) Ex diplomática