18 de abril de 2021
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Por la honra vale aventurar la vida en este mar de corrupción

13 de febrero de 2017
Por Óscar Tulio Lizcano
Por Óscar Tulio Lizcano
13 de febrero de 2017

Las denuncias sobre corrupción siempre han sido un tema protagónico en mis columnas. Hace 28 años, en febrero de 1989, escribí como columnista habitual del diario de La Patria un texto que titulé “Mientras tanto la corrupción sigue en la sombra”. Hace ocho años escribo también para este diario. He denunciado casos de corrupción en decenas de columnas, una de tantas fue “Crimen imposible de callar”, sobre la corrupción en la Policía; otra, “El buen salvaje”, sobre un pederasta de Chigorodó que pese a las denuncias de un valeroso periodista todavía continúa el abuso contra una menor.

En momentos como los que vive el país —y mi familia en particular—, recuerdo las enseñanzas de quien fue mi gran amigo, Orlando Sierra, periodista asesinado por denunciar a un dirigente político que hoy paga un larga condena. Antes de mi secuestro, Orlando y yo estábamos muy amenazados. Mientras ejercía la política y también mi condición de columnista, y desde nuestros espacios editoriales emprendimos una cruzada contra la corrupción. Recuerdo a mi profesor Estanislao Zuleta, quien me enseñó la lectura crítica y juiciosa. Con él leímos los tres tomos de El Capital, de Marx. Era un encanto cuando nos decía que nos faltaba aprender a leer las maravillas del tono, del estilo, la finura de la parodia, la temible ponzoña de Cervantes.

Quiero recalcar mis 50 años de relación con los medios y el periodismo, para denunciar la corrupción. Fui corresponsal de provincia, donde me pagaban siete pesos mensuales. Por ello, siempre les he inculcado a mi familia y amigos, el valor sustancial de la libertad de prensa. De hecho, hace décadas con mi inseparable amigo Otto Morales Benítez, y César Valencia, fundamos el encuentro de la palabra, en Riosucio, donde han pasado los mejores escritores de Colombia y el mundo.

Dijo don Quijote a Sancho Panza: “por la libertad, así como por la honra, se puede aventurar la vida”. Precisamente por eso que bellamente le manifestó el hidalgo de la triste figura, me aventuré a arriesgar la vida por mi libertad, para estar con mi familia cuando me les fugué a las Farc, después de casi nueve años en cautiverio.

Ahora, mi dolor duerme un ratico con estas palabras que escribo —parafraseando al poeta Paul Celan—. Tienen de fondo al ser más entrañable de mi vida, que lo vi nacer, crecer y formarse como una persona de buenas y sanas costumbres. Su nombre lo han publicado algunos medios, lo hacen responsable de que una cadena de televisión haya suspendido un programa de un valioso y destacado periodista, que venía adelantando una labor investigativa.

Un principio de la política es el de custodiar la libre expresión porque no hay nada por fuera del lenguaje. Le he dicho que por su honra debe aventurar su vida, como yo aventuré la mía por la libertad, para estar a su lado. El escritor Mario Mendoza me compartió hace un tiempo el verso de un bello poema de la tribu de los navajos. “Salta, ya aparecerá el piso”. Aventura la vida por tu honra porque honrado eres, mi capitán valiente. El Colombiano.